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Legado de lucha y compromiso: 125 años de enfermería en Cádiz

Me complace presentar esta obra monumental, que te tenido el privilegio de prologar.

Historia de la Enfermería Gaditana y su Colegio Provincial (1899-1944), de Manuel Cano Leal y Mariana García González. Cádiz: Colegio de Enfermería de Cádiz, 2024.

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La historia de la enfermería está llena de momentos clave que han marcado el desarrollo y reconocimiento de nuestra profesión. En este sentido, la reciente publicación del libro Historia de la Enfermería Gaditana y su Colegio Provincial (1899-1944), de Manuel Cano Leal y Mariana García González, supone una valiosa contribución a la historiografía enfermera. Editado por el Colegio de Enfermería de Cádiz, esta obra conmemora el 125 aniversario de la fundación del Colegio y nos invita a un recorrido fascinante por los orígenes y evolución de la profesión en la provincia gaditana.

Rescatando la memoria de la enfermería gaditana

El libro, fruto de una investigación meticulosa, traza la evolución del Colegio de Practicantes de Cádiz desde su fundación en 1899 hasta su consolidación como una institución clave en la defensa de los derechos y el desarrollo profesional de los sanitarios. A lo largo de sus páginas, Manuel y Nani nos muestran cómo este colectivo fue protagonista en la profesionalización de las carreras sanitarias, enfrentándose a los desafíos de su tiempo, como la lucha contra el intrusismo, la unificación de las profesiones auxiliares y la mejora de la formación.

A través de diez capítulos, la obra documenta el importante papel del Colegio en la configuración de la enfermería de nuestro tiempo, destacando hitos como la publicación de la revista El Practicante Gaditano, la participación en congresos y asambleas sanitarias y su contribución en momentos clave de la historia, como la Guerra Civil Española.

El rigor de la investigación histórica

Uno de los grandes valores de esta obra es su sólido trabajo de documentación. Los autores han llevado a cabo una exhaustiva revisión de fuentes primarias, como actas colegiales, prensa de la época y reglamentos oficiales, permitiendo una reconstrucción minuciosa del contexto en el que se desarrollaron los acontecimientos. Además, la obra no se limita a describir los hechos, sino que los sitúa en su contexto social, político y económico, ofreciendo una visión integral de la evolución de la enfermería en Cádiz.

El libro también recupera las biografías de figuras clave en la historia del Colegio y de la enfermería gaditana, como Fernando Ceballos y Cerezo, Enrique García o María de la Torre Coca, visibilizando el papel de quienes trabajaron por la dignificación de la profesión.

Un legado para las nuevas generaciones de enfermería

Más allá de ser un relato histórico, esta obra es un homenaje a la profesión y a los enfermeros y enfermeras que, con su esfuerzo, construyeron el camino que hoy seguimos recorriendo. Para los profesionales de la enfermería de Cádiz, este libro representa un vínculo con sus raíces y una oportunidad para comprender los desafíos y logros que han marcado la disciplina. Para los estudiantes, supone una fuente de inspiración que les permitirá conocer el impacto que la enfermería ha tenido en la sociedad a lo largo del tiempo.

Con esta publicación, Manuel Cano Leal y Mariana García González han establecido un referente para futuras investigaciones sobre la historia de la enfermería en España, demostrando que el estudio de nuestras instituciones es clave para comprender la evolución y el futuro de la profesión.

Si eres enfermera o enfermero, historiador o simplemente una persona interesada en la historia de la sanidad, esta obra no puede faltar en tu biblioteca digital. ¡No dejes pasar la oportunidad de adentrarte en la apasionante historia de la enfermería gaditana!

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Saberes que sanan: redescubriendo la medicina popular

Publicado por José Espinosa de los Monteros. Noosfera 1/1/2025

Jódar (Jaén), 31 de enero de 2025. La Casa de la Juvetud de Jódar acogió en la tarde de ayer la conferencia “Creer y Curar: Aproximación a la Medicina Popular”, impartida por el Dr. Manuel Amezcua, catedrático de la UCAM y profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. En el marco del programa cultural 53ª Cita Folk, coordinado por el grupo Andaraje, la ponencia ofreció una visión crítica y documentada sobre la medicina popular, sus raíces históricas y su evolución hasta la actualidad. El conferenciante fue presentado por el Dr. José Nieto Serrano, presidente de la Asociación Cultural Andaraje, quien destacó su dilatada trayectoria en el campo de la antropología de la salud, compartiendo también algunos recuerdos de la época en que ambos coincidieron en el mismo pueblo al tiempo de iniciar su ejercicio como sanitarios rurales. La conferencia se desarrolló ante un público que completó el aforo de la sala y con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Juana Cazorla Ruíz, acompañaba del teniente de alcalde Juan Ruiz Ráez.

José Nieto, Manuel Amezcua, Juana Cazorla Ruiz, Jesús Barroso y Juan Ruiz Ráez

Desde una perspectiva interdisciplinar, el Dr.  Amezcua exploró la relación entre los saberes ancestrales y la biomedicina contemporánea, destacando que los límites entre lo científico y lo popular no siempre han estado claramente definidos. “La medicina popular no debe entenderse como un arcaísmo, sino como un sistema dinámico en constante transformación, capaz de adaptarse a nuevas realidades culturales y tecnológicas”, afirmó el conferenciante. Uno de los ejes centrales de la conferencia fue la coexistencia de la diversidad de sistemas de atención en salud, desde la biomedicina hegemónica hasta las terapias alternativas, pasando por los cuidados domésticos y la medicina tradicional. A través de ejemplos históricos y etnográficos, el Dr.  Amezcua mostró también cómo las creencias religiosas y la magia han jugado un papel fundamental en la construcción de prácticas curativas a lo largo del tiempo. “El sincretismo entre lo nuevo y lo viejo, lo popular y lo académico, lo devocional y lo científico es una constante en la historia de la salud”, explicó, ilustrando cómo en algunas regiones se siguen utilizando remedios tradicionales a la par que se integran conocimientos biomédicos.

“Santos populares» como mediadores

Un aspecto singular de la medicina popular en Andalucía es el fenómeno de los “santos populares«, figuras que, sin reconocimiento oficial por parte de la Iglesia, han sido objeto de veneración en numerosas localidades de la Sierra Sur. El Dr.  Amezcua destacó la importancia de estas figuras en el imaginario colectivo y su rol como mediadores entre la fe y la salud. A través de relatos locales, se expuso cómo estos “hombres y mujeres santas” han sido considerados por la comunidad como intercesores en procesos de curación, utilizando prácticas como la imposición de manos, las bendiciones, los soplos o las insalivaciones. Su capacidad sanadora, atribuida a la gracia divina, los convirtió en figuras clave en la vida de muchas aldeas, donde sus casas y tumbas siguen siendo hoy centros de peregrinación de sus devotos.

“El reconocimiento de estos personajes no dependía de instituciones religiosas ni científicas, sino del consenso popular. Eran figuras respetadas, muchas veces perseguidas por los poderes establecidos, pero aclamadas por quienes veían en ellas una esperanza para sus desdichas”, explicó el conferenciante.

Esta tradición, aunque en proceso de transformación, sigue presente en la memoria de muchas comunidades de la Sierra Sur. En algunos casos, sus prácticas han encontrado continuidad en nuevas formas de espiritualidad o en la resignificación de lugares sagrados. “La Ruta de los Milagros”, la obra divulgativa en la materia más conocida del Dr. Amezcua, muestra cómo estas creencias han perdurado y se han adaptado a los nuevos tiempos”.

Las mujeres como transmisoras del saber popular

Otro de los temas abordados fue la relevancia de las mujeres como agentes clave en la preservación y transmisión del conocimiento sobre el cuidado de la salud. Parteras, curanderas y cuidadoras han desempeñado históricamente un rol fundamental en la sanación y el bienestar comunitario. “Las prácticas de salud doméstica no solo han garantizado la supervivencia de generaciones, sino que también han generado un rico patrimonio inmaterial que aún pervive”, destacó  Amezcua. En este sentido, el ponente cuestionó hasta qué punto la progresiva dependencia de los sistemas de salud institucionalizados ha desplazado estos conocimientos, y si es posible recuperarlos y actualizarlos, en condiciones controladas, para fortalecer la autonomía de las familias en el cuidado de su salud.

En el marco de esta reflexión, el Dr.  Amezcua presentó el proyecto Sabias, una iniciativa de la  Fundación Index liderada por la Dra. Sonia Herrera Justicia que busca rescatar, documentar y difundir los conocimientos tradicionales sobre el cuidado de la salud, en particular aquellos transmitidos por generaciones de mujeres. Este proyecto no solo pretende preservar estas prácticas como parte del patrimonio cultural, sino también explorar su vigencia en la sociedad actual. A través de testimonios de mujeres que han ejercido como referentes en sus comunidades, Sabias pone en valor el conocimiento empírico heredado y su contribución a la salud familiar. “Muchas de estas prácticas no han desaparecido, sino que han sido relegadas o invisibilizadas. Recuperarlas y analizarlas desde una perspectiva contemporánea puede aportar claves valiosas para un modelo de atención más humano y sostenible”, explicó el conferenciante.

Una reflexión contemporánea sobre medicina popular y consumo

A lo largo de su intervención, el Dr.  Amezcua vinculó la evolución de la medicina popular con los cambios en los modelos de consumo y las transformaciones sociales contemporáneas. Citando al sociólogo Zygmunt Bauman, subrayó cómo el paso del “saber hacer” al “saber comprar” ha redefinido la forma en que las personas se relacionan con su salud y bienestar. “El problema según Bauman no es consumir, sino el deseo insaciable de continuar consumiendo”, advirtió, sugiriendo que la mercantilización de la salud ha desplazado muchas de las prácticas tradicionales que, lejos de ser obsoletas, podrían complementar los sistemas sanitarios actuales y contribuir a aliviar la saturación de los servicios de urgencias.

Como conclusión, el Dr.  Amezcua enfatizó la importancia de preservar los saberes y habilidades cuidadoras de la familia como parte del patrimonio cultural inmaterial. En esta línea, presentó una iniciativa que está coordinando dentro de la Casa de Mágina, la Casa-Museo de la Medicina Popular, un espacio dedicado a la investigación, divulgación y puesta en valor de estos conocimientos en un contexto de innovación y reapropiación comunitaria. “La medicina popular no es un vestigio del pasado, sino un recurso vivo que sigue evolucionando”, concluyó, dejando abierta la reflexión sobre cómo integrar estos saberes en el mundo actual sin perder su esencia.

La conferencia finalizó con un animado coloquio, en el que los asistentes compartieron experiencias y opiniones sobre la relación entre tradición y modernidad en el cuidado de la salud.

En el siguiente enlace puedes acceder a la entrevista realizada por la SER al conferenciante, así como al audio con la conferencia completa: ENTRAR

Los saberes populares son un legado cultural para el cuidado contemporáneo

Herrera Justicia, Sonia; Amezcua, Manuel. Los estudios sobre el saber popular en salud en España: fundamentos de un área de conocimiento en construcción. Cultura de los Cuidados 2025; 70: 169–182. https://doi.org/10.14198/cuid.28643. LEER

Introducción: A partir del siglo XIX, académicos e investigadores han documentado y valorado las prácticas y conocimientos familiares, poniendo de manifiesto un diálogo continuo entre la medicina oficial y las tradiciones populares. Objetivo: Describir las aportaciones y los autores, que durante el siglo XIX y hasta la actualidad, han mostrado interés por el saber popular en salud. Metodología: Revisión de obras impresas y electrónicas, integrando contribuciones desde el ámbito de la etnografía y antropología y excluyendo el ámbito literario y costumbrista. Resultados: Los estudios identificados muestran cómo las prácticas populares de salud, que incluyen desde el uso de plantas medicinales hasta rituales mágicos-religiosos, varían según la región. En muchas áreas, especialmente en Andalucía, estas prácticas han evolucionado, pero mantienen su relevancia cultural y su influencia en la salud familiar. Conclusión: Se subraya la necesidad de un reconocimiento más profundo de los saberes populares como elementos esenciales para comprender la historia cultural de la salud y su influencia en la sociedad contemporánea. Además, las futuras investigaciones deben enfocarse en el dinamismo de estos saberes, especialmente en el contexto de una sociedad en constante evolución.
Palabras clave: medicina Popular; folclore; historia; cambio social; cuidado familiar; salud de la familia.

En este artículo analizamos cómo los conocimientos y prácticas populares han moldeado la los cuidados de salud en distintas regiones de España. Este trabajo se centra en destacar las aportaciones de estudiosos y académicos desde el siglo XIX hasta la actualidad, mostrando la riqueza y diversidad de este patrimonio cultural.

El cuidado de la salud en el ámbito familiar ha sido una constante a lo largo de la historia, desarrollado a través de prácticas transmitidas de generación en generación. Desde el uso de plantas medicinales hasta rituales mágico-religiosos, estas tradiciones han coexistido y dialogado con la medicina oficial. Sin embargo, con el avance de la medicalización y la tecnología, muchas de estas prácticas han sido relegadas, aunque aún conservan su valor cultural y social en comunidades específicas.

En su contenido destacamos que, a lo largo de los siglos, regiones como Andalucía han sido clave en la conservación y evolución de estos saberes. En esta comunidad, las prácticas populares relacionadas con la salud no solo han demostrado su utilidad pragmática, sino que también reflejan una cosmovisión cultural única.

El trabajo identifica varias líneas de investigación clave:

  1. Diversidad regional: Desde las prácticas mágico-religiosas en Andalucía hasta los remedios tradicionales del País Vasco y Galicia, se subraya cómo cada región aporta matices únicos a los saberes populares.
  2. Conexión con la antropología y la etnografía: Desde mediados del siglo XX, disciplinas como la antropología han contribuido significativamente al estudio sistemático de estas prácticas, destacando su dinamismo y capacidad de adaptación a contextos cambiantes.
  3. Transmisión generacional y globalización: Las tradiciones populares han evolucionado mediante un proceso de transmisión oral enriquecido por la interacción cultural, como lo ejemplifica el caso de Canarias y su conexión con América Latina.

En el artículo concluimos que los saberes populares en salud no deben considerarse como simples reliquias del pasado, sino como una fuente viva de conocimientos que puede enriquecer la práctica sanitaria contemporánea. Este enfoque invita a reconocer la importancia del contexto cultural en la atención a la salud, promoviendo una visión más inclusiva y sensible hacia las necesidades de comunidades diversas.

Además, subrayamos la necesidad de fomentar investigaciones futuras que aborden el equilibrio entre la preservación de estas tradiciones y su integración en un mundo globalizado. Metodologías participativas que involucren a las comunidades en la documentación de sus propios saberes son esenciales para garantizar su relevancia y continuidad.

El reconocimiento y la integración de los saberes populares en la atención sanitaria pueden estimular la sensibilidad transcultural de los profesionales de la salud. Estos conocimientos permiten una mejor comprensión de las prácticas y creencias de los pacientes, favoreciendo una comunicación efectiva y una atención más humanizada.

En un contexto donde la diversidad cultural es cada vez más evidente, pensamos que con este trabajo ofrecemos un marco valioso para que los profesionales de la salud no solo respeten las tradiciones de sus pacientes, sino que también encuentren formas de incorporarlas de manera ética y efectiva en el cuidado. Así, los saberes populares en salud no solo enriquecen la práctica clínica, sino que también refuerzan el vínculo entre los profesionales y las comunidades a las que sirven.

La Mamarta, modelo de la hospitalidad en la España barroca

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La figura de Marta de Jesús Carrillo, conocida como la madre Marta, ofrece un fascinante testimonio del desarrollo de la hospitalidad en la España del Siglo de Oro. Su vida y obra, marcadas por un profundo compromiso con los más necesitados, nos permiten comprender no solo la evolución de las prácticas asistenciales en el siglo XVII, sino también el impacto cultural y espiritual de estas iniciativas.

Marta de Jesús nació en Priego de Córdoba y, tras enviudar y sufrir la pérdida de varios de sus hijos, decidió dedicarse por completo al servicio de los demás. Como terciaria franciscana, adoptó un estilo de vida austero y se entregó a la fundación de hospitales para peregrinos y desamparados. Uno de sus proyectos más destacados fue el Hospital de la Misericordia en Cabra del Santo Cristo, una obra que combinaba la atención sanitaria con el alivio espiritual. Este hospital, inspirado en los principios de hospitalidad establecidos por San Juan de Dios, no solo ofrecía refugio, sino que también ayudaba a los peregrinos a continuar sus viajes o retornar a sus lugares de origen.

La obra de Marta trascendió las barreras locales. Sus viajes a Sevilla y otras regiones, en busca de recursos para financiar sus fundaciones, muestran una notable capacidad de organización y un compromiso inquebrantable con su misión. Su legado fue continuado por mujeres como Beatriz Jerónima de la Concepción, quien consolidó la creación de hospitales como el Pozo Santo, destinado al cuidado de mujeres desamparadas.

Lo que hace especialmente relevante este trabajo es cómo la hospitalidad de Marta no solo atendió necesidades físicas, sino que también promovió una espiritualidad encarnada en la atención al prójimo. Este modelo, basado en la caridad activa y la gestión comunitaria, marcó un hito en la historia asistencial de la España barroca. Además, su historia, envuelta en leyendas populares, como la de su supuesto cuerpo incorrupto, refleja la fascinación cultural de su tiempo por figuras que unían lo espiritual con lo tangible.

Este análisis invita a valorar el papel de las mujeres en la creación y desarrollo de obras asistenciales, muchas veces invisibilizadas en la historiografía tradicional. Marta de Jesús no solo fundó hospitales, sino que también contribuyó al establecimiento de un modelo de atención basado en la dignidad y el respeto hacia los más vulnerables, que sigue inspirando en la actualidad.

Amezcua, Manuel. El espectro bondadoso de la madre Marta. Una mujer fundadora de hospitales entre la leyenda y la evocación. La Semana, Diario Jaén, 22.12.2024; 21-24. Leer el artículo.

ALCOR DE ENTREDICHOS II – 22.12.2024

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El espectro bondadoso de la madre Marta

Una mujer fundadora de hospitales entre la leyenda y la evocación

Comienzo por agradecer a Rafael Rubio Santoyo por haber accedido a acompañarme semanas atrás para seguir los itinerarios de la madre Marta de Jesús en Sierra Mágina. Rafael, además de un excepcional escultor, es pura sabiduría concentrada en un cuerpo humano. De sus recuerdos salió la curiosa anécdota de la infancia en torno a la protagonista de este reportaje, y no será la última que estimule próximas entregas sobre la cultura popular de Cabra del Santo Cristo.

Otros dos cabrileños hicieron posible la existencia histórica de la Mamarta: el profesor Lázaro Gila Medina ha desentrañado en buena parte su biografía en sus libros de historia de Cabra y una colaboración en la revista Contraluz, mientras que Ramón López Rodríguez tuvo la perspicacia de relacionar la Marta de Jesús del Hospital de la Misericordia de Cabra con la homónima del Hospital del Pozo Santo de Sevilla, que hasta entonces se tenían por dos personas diferentes, y que su fina intuición hermanó cuando en un paseo por el casco histórico de la ciudad observó su nombre en el azulejo sobre la puerta del monumento sevillano.

Por lo demás, hace unos años pude adentrarme en los libros del Hospital de la Misericordia de Cabra que se conservan en el archivo parroquial, para escribir un primer estudio sobre la historia de la institución, que completé con prospecciones en los archivos Municipal de Úbeda, Histórico Diocesano de Jaén y el Provincial de Sevilla instalado en su Diputación. Posteriormente divulgué el personaje en un simposio internacional y no será este el último texto que publicaré sobre la figura excepcional de la Madre Marta de Jesús.

De especial utilidad ha sido el opúsculo «Noticias Edificantes sobre las Madres Marta de Jesús y Beatriz Jerónima de la Concepción», publicado por el Hospital del Pozo Santo, que transcribe la carta del prior González del moral y otros valiosos testimonios.

El caso de la madre Marta como fundadora hospitalaria me pareció tan singular que lo he llevado a mis clases de historia de la Enfermería, para lo cual he tuneado un muñeco que intenta representarla, en un ejercicio de innovación docente en la Universidad.

«El hombre que supo amar», una película sobre la obra humanitaria de Juan de Dios en Granada

Fernández Mariscal, Marta Andrea. «El hombre que supo amar», una película sobre la obra humanitaria de Juan de Dios en Granada. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 18/12/2024. Disponible en https://www.fundacionindex.com/gomeres/?p=3837

En la época Moderna, en España, ante la cada vez más creciente pobreza y mendicidad, surgía la necesidad de retirar a los pobres del paisaje urbano.1,2 De aquí surge la cuestión de cómo controlar esa mendicidad en las calles. Debe tenerse en cuenta en este contexto el surgimiento y fuerza del mercantilismo, del utilitarismo, y de la búsqueda del progreso.3

Existía así el debate de qué hacer con los pobres y enfermos, que se percibían como un elemento molesto y problemático en las calles (Ley Tavera de 1540 sobre recogimiento de pobres).2 La disyuntiva, de la mano de la Reforma protestante luterana y la Contrarreforma católica, y de diversos autores que respaldaban una u otra visión con sus escritos y propuestas, se encontraba principalmente en quiénes, en qué circunstancias y de mano y control de quién, podían recibir limosnas.2-4

Cabe destacar que la asistencia sanitaria recaía casi exclusivamente sobre la Iglesia, pero ante el cisma de esta, se suscita este dilema con dos vertientes bien diferenciadas. De esta manera se establece una lucha entre la caridad cristiana frente a la utilidad, la entrega indiscriminada de limosnas frente a la clasificación y distinción de los verdaderos y falsos pobres (a diferencia de ociosos), entre si el control y regulación de todo ese sistema se debía dar desde la propia Iglesia o desde una institución civil, con una visión de justicia social.2,4

La Iglesia en este tiempo era una institución poderosa, más aún en España que era profundamente católica y un foco importante de la Contrarreforma tridentina. Por ello, en ese contexto, era muy difícil que se tuvieran en cuenta las tesis reformistas, aunque algunos autores españoles proponían llevarlas a cabo. Partidarios de controlar la mendicidad mediante iniciativas para emplear a los verdaderos pobres, y en contra de la limosna indiscriminada también a los pobres ociosos, destacarían autores como Juan Luis Vives (valenciano) con su obra “De subventione  pauperum”  (1526)2,3 y otros posteriores de corte vivista, como Juan  de  Robles, o los reformistas Giginta o Pérez de Herrera.2 Mientras que a favor de la caridad cristiana como tradición para salvar las almas de los creyentes, se posicionaron autores que defendían la caridad como derecho de los pobres y su libertad para mendigar, entre los que destacó el teólogo Domingo de Soto, que aunque reconocía el problema, se distanciaba de los anteriores respecto a los métodos.2,3

Como posibilidad para paliar el problema, surgen las casas de misericordia y los albergues. Además, aparece también la interesante figura de los llamados Venerables hospitalarios, piadosos caritativos que entregan su vida a ayudar a los necesitados, destacando aquí la figura de la que se ocupa este trabajo, San Juan de Dios.2,4

Granada era en este tiempo un lugar con muchos movimientos, cambios y disputas. A finales del siglo XV, ocurre la toma de la ciudad, finalizada el día 2 de enero de 1492. Este hecho conllevará el cambio de toda la cultura musulmana que estaba instaurada en el territorio, y la imposición forzosa del cristianismo que traían los autores de ese proceso, los Reyes Católicos.5 Parte de la población musulmana optó por el exilio mientras que otra parte optó por la asimilación. El crisol de culturas era inevitable, moriscos y conversos, mudéjares (aunque perseguidos en ocasiones), y también existían falsos conversos. Por otro lado, llegaban a poblar Granada gente de múltiples procedencias y, por tanto, era un enclave de diferentes culturas.

También cabe destacar que no solo por eso era una época de profundos cambios, se da el descubrimiento de América y todo lo que ello conlleva, además de cambios socio-económicos importantes, así como el avance gracias en parte a la imprenta, que permitía la transmisión del conocimiento, aunque aún muy poco accesible para la mayoría. Pero a pesar de los grandes avances en muchos campos sigue siendo una sociedad muy pobre en una gran mayoría, con desequilibrios y grandes disputas por temas religiosos y de otras índoles. Así como con una asistencia sanitaria muy precaria a pesar de los avances que se iban realizando, en la que todavía se llevaban a cabo prácticas altamente cruentas y de poca o ninguna base científica, con connotaciones mágicas y espirituales, y con un trato al enfermo muy deficiente, como ahora se analizará.1

Es necesario en este caso situarse en el contexto histórico de la España moderna. Más concretamente se analizarán sucesos ocurridos en Granada en el siglo XVI, de la mano de la figura de Juan Ciudad, en referencia a la asistencia hospitalaria que se daba en ese momento, la discusión que había sobre cómo enfocarla, y la que él quería ofrecer a todas las personas.

Primero se clasifica la obra que se analizará, en este caso la película “El hombre que supo amar”, estrenada el 10 de agosto de 1978 en España, por la General Films Corporation SA. El director de la obra cinematográfica fue Miguel Picazo (director importante en España, con películas como “La tía Tula” en su quehacer). El guion es de Santiago Moncada. Los actores que actúan en la película son, entre otros, Timothy Dalton (Agente 007, Licencia para matar, y Alta tensión, entre otras) en el papel de Juan Ciudad, Alberto de Mendoza (Juan de Ávila), José María Prada (Gran Inquisidor), Antonio Ferrandis (Dr. Cabrales), Jonathan Burn (Antón Martín), Ángela Molina (Jazmín), Fernando Hilbeck (Yusuf), Antonio Casas (alguacil), Luis Ciges, Pilar Bardem… Se rodó principalmente en Granada, qué mejor lugar que donde ocurrió la mayor parte de la historia de la película en la realidad, aunque hubo fragmentos rodados en otros lugares.1,6

Miguel Picazo, director de la película

Juan Ciudad Duarte, nacido en Montemor-o-novo (Portugal) en 1495, fue pastor, soldado, sufrió una serie de desventuras y terminó condenado a muerte por un incidente, de la cual al final fue liberado, posteriormente fue albañil, y librero en Granada.

En la película se ve cómo, siendo librero, conoce a Yusuf y a su familia, donde por cierto se puede apreciar el rechazo de la Iglesia y de la sociedad ante algunos descubrimientos y avances científicos. Tras ver la barbarie cometida contra esa familia por ser falsos conversos, el arresto y posible tortura de Yusuf, la muerte de su hijo pequeño (tan solo un niño) entre otros muchos de ellos, la desaparición de la hija, queda destrozado.1

Aunque no es la única barbaridad que observa, también la brutalidad con que se juzga a ladrones (a veces ni siquiera por cuenta propia sino por encargos de otros), a otros delincuentes, además del hambre y pobreza que hay, y la degeneración en la sociedad.1

Tras ver tanta desigualdad e injusticia, lo toman por loco al quejarse de ello en público visiblemente alterado, siendo así ingresado en el Hospital Real, pasando una estancia poco confortable cuanto menos. Esto es debido a que el trato recibido en dicho hospital era bastante pobre, y las técnicas utilizadas eran duras y sin base médica, además de que la intención del hospital no era atender al enfermo y mantenerlo cómodo.1

El Hospital Real en aquella época era una institución donde se atendían enfermos generales, pero sobre todo dementes y con sífilis.5 Estaba en el poder de la monarquía.5 Hoy día el Hospital Real es sede del Rectorado de la UGR y de la Biblioteca Universitaria. En la película podemos ver cómo realizaban prácticas cruentas y basadas en creencias no científicas, como expulsar demonios, o castigos para expiar culpas. También se hacían sangrías, y algunos procedimientos para eliminar los malos humores. Además, se torturaba a algunos pacientes como parte de esa expiación de los pecados. Realmente se observan imágenes perturbadoras.1,5

Es tras esa estancia en el Hospital Real, que Juan Ciudad decide ponerse a disposición de los necesitados, tratando por todos los medios a su alcance de buscar unas mejores condiciones para los ingresados en hospitales, mendigos que viven en la calle, pobres inocentes y enfermos, así como toda persona que necesitase ayuda y mejorar su vida, o simplemente cubrir sus necesidades básicas. No haría distinción además de sexo, edad, condición social, religión, etc.1

Justo en ese contexto mantiene conversaciones con Juan de Ávila, que en el papel de su mentor podría decirse, le ayuda a poder lograr el objetivo que se propone Juan Ciudad, ayudar a los necesitados, tener su propio hospital. Entonces es cuando recomendado por Juan de Ávila viaja para formarse en cuidados en el Monasterio de Guadalupe, volviendo a Granada ya con unos conocimientos de lo que podríamos asemejar a la profesión de enfermería.1

Es así que funda su primer hospital, donde recoge a pobres y enfermos, buscando ayuda de los más pudientes en todos los rincones, y ocupándose de tareas como dar de comer a los necesitados, hospedarlos, mantener su higiene, cuidarlos, curar sus heridas, consolarlos, enterrar a los muertos, y mantener toda esa actividad pidiendo todas las limosnas posibles1.Además, podemos ver en la película otras acciones que llevaba a cabo, como hablar con prostitutas para intentar sacarlas de esa vida.1

En la película se puede apreciar cómo tiene dificultades y oposiciones de todas las clases, intentos de cerrar su hospital, enfrentamientos con el “doctor” que operaba en el Hospital Real que se queja de su poca profesionalidad, cuando según él, a diferencia de Juan Ciudad, él sí podía curar a los enfermos porque sabía de medicina. Esto termina en la película en una escena tremenda también, en la que un paciente, originalmente de Juan Ciudad, termina muriendo a manos del otro Dr. Cabrales, con la testarudez de que iba a curarlo e iba a salir andando por su propio pie. Sin embargo, termina saliendo en brazos de Juan Ciudad para ser enterrado, lo había matado el supuesto doctor con su práctica.1

La película también refleja, entre otras muchas buenas obras de Juan Ciudad, su acto heroico en el incendio del Hospital Real, en el cual, jugándose su propia vida, rescata a muchos ingresados de las llamas1, además de ayudar a mitigar el fuego sacando muebles por las ventanas tras sacar a las personas, cosa que es útil para lidiar contra el fuego pero que entonces no se hacía como hoy día pueden hacerlo los bomberos (es el patrón de los bomberos en España). Finalmente se ve cómo recibe el apoyo de la Iglesia y conciudadanos.1

Destaca el hecho de que Juan Ciudad, más tarde santificado como San Juan de Dios, no solo fue fundador hospitalario e inspiró la Orden Hospitalaria que lleva su nombre (vigente actualmente en muchos lugares del mundo) con voto de hospitalidad,2 sino también y más importante, supuso un punto de inflexión para renovar la asistencia hospitalaria en España y por ende en todo el orbe católico. En este nuevo modelo de asistencia hospitalaria se dignifica al paciente, se le respeta y realmente se trata de cuidarlo y curarlo. Su dedicación incondicional no solo es un modelo a seguir, sino que supone un impacto en la sociedad, en la gestión de los hospitales, en la enfermería, supone un cambio de paradigma en la atención sanitaria.2 Es un claro ejemplo del humanismo por el que se sigue luchando día a día, para intentar lograr una mejor atención al paciente, más humana, más cercana y poniendo en valor y como centro a la persona, que sufre y que necesita ayuda, que necesita ser bien atendida en todos los sentidos. Por supuesto ya se ha avanzado muchísimo, pero todo ello es en parte gracias a ese germen que él sembró para una mejor calidad de vida del paciente, sus derechos, la gestión de los hospitales, en cuanto a profesionales su formación y la de los estudiantes, la higiene, la separación de enfermos, la enfermería y cuidados, cubrir las necesidades básicas del paciente, la actuación ética de los sanitarios.1,2,4

1. Picazo M. El hombre que supo amar [película]. España: General Films Corporation SA; 1978. Disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=4-F2y-nq7wo.

2. Amezcua M. Cuidados y sociedad en la España Moderna. Granada: Fundación Index, 2019. https://ciberindex.com/c/proT/pt20192.

3. Pérez García P. Municipalización hospitalaria y reforma de la beneficencia en De subventione pauperum: una nota valenciana al programa vivesiano sobre la organización de la asistencia pública. Saitabi 1996; Extra 1: 115-139.

4. Girón Irueste FM. El hospital de San Juan de Dios y la medicina granadina del siglo XIX. Actual. Med. 2013; 98: (790). Supl. 22-24.

5. Valenzuela Candelario J. El Hospital Real y la medicina renacentista. Actual. Med. 2013; 98: (790). Supl. 19-21.

6. Amezcua, Manuel. Síntesis CAI (clasificar-analizar-interpretar). Gomeres [blog], 24/09/2015. Disponible en https://index-f.com/gomeres/?p=108.

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Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 3º de Medicina de la Universidad de Granada en el marco de las prácticas de la asignatura “Historia de la Medicina”, curso 2023-24.

Románticos y costumbristas nos muestran la herencia del cuidado familiar

Herrera Justicia, Sonia; Amezcua Martínez, Manuel. El cuidado familiar entre dos siglos: Granada y Jaén en testimonios de viajeros románticos y escritores costumbristas. Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, 2024; 1(36): 189-207. https://www.cehgr.es/revista/index.php/cehgr/article/view/418.

El este artículo intentamos ofrecer un panorama sobre cómo la tradición y el conocimiento popular han influido en los cuidados de salud en el entorno familiar de las provincias andaluzas de Granada y Jaén entre los siglos XIX y XX. A través de los testimonios de viajeros románticos y escritores costumbristas, se documentan las prácticas cotidianas de salud, remedios caseros y costumbres locales que aún tienen resonancia en la actualidad.

Durante el siglo XIX, los viajeros románticos llegaron a España buscando lo exótico y lo auténtico, especialmente en Andalucía. En sus escritos, relataron no solo las bellezas naturales de lugares como Granada y Jaén, sino también las prácticas de vida y cuidados de salud del pueblo andaluz, que iban desde el uso de plantas medicinales hasta rituales y amuletos para prevenir enfermedades. La literatura de viaje de estos viajeros se ha convertido en una rica fuente para entender la relación de las familias con la salud y la enfermedad en esta época.

Los testimonios de la época reflejan cómo, ante la falta de acceso a medicina oficial, las familias recurrían a los remedios caseros y a los «terapeutas populares», como las comadres, curanderos o barberos, que realizaban pequeñas intervenciones. Las prácticas de salud también incluían el uso de recursos naturales y elementos simbólicos, como amuletos o rituales asociados con creencias populares.

Granada y Jaén contaban con una biodiversidad rica en plantas medicinales y, en lugares como Sierra Nevada, se recolectaban hierbas con fines curativos, incluyendo manzanilla, lavanda y genciana. Este uso de plantas fue transmitido a lo largo de generaciones y aún persiste, aunque hoy en día es más común encontrar estos remedios en tiendas especializadas o supermercados.

Los viajeros documentaron el uso de baños y aguas termales, especialmente en lugares como Alhama y Lanjarón en Granada o Marmolejo en Jaén. Estas aguas eran apreciadas no solo por sus propiedades curativas, sino también por su importancia en la higiene diaria de las personas. Estos baños termales han evolucionado hasta ser hoy destinos recreativos.

Se cuidaba la ventilación y limpieza de las habitaciones como método preventivo contra las enfermedades. Las familias comprendían la importancia del aire fresco y, en la fiesta del Corpus, era común ventilar y limpiar las habitaciones para renovar el ambiente.

La alimentación tenía un papel destacado en la vida diaria y en los cuidados de salud. Los viajeros documentaron la fascinación por los mercados, el consumo de alimentos como el chocolate o el jamón, y prácticas culinarias que favorecían la salud, como el consumo de caldos para aliviar las indigestiones.

En el estudio llegamos a la conclusión que muchas de las prácticas de salud descritas en estos relatos de viajeros románticos y escritores costumbristas siguen siendo relevantes hoy en día. Constatamos que el saber popular ha logrado adaptarse y evolucionar, manteniendo su esencia en nuestra sociedad. Igualmente resaltamos la importancia de revalorizar y preservar estos conocimientos como parte de la identidad cultural y el legado de las familias, y planteamos que, frente a la modernización, el rescate de lo cotidiano puede ofrecer una alternativa saludable y más consciente en el autocuidado contemporáneo.

¿Cómo pensaba Juan de Dios el cuidado de enfermería y qué practicas terapéuticas utilizaba?

Amezcua, Manuel. La noción de cuidado y prácticas terapéuticas de Juan de Dios: su influencia en el modelo de la hospitalidad. Almansor 2024; 3(6): 11-32.

En la historia de la enfermería, hay figuras cuyo legado trasciende generaciones. Es el caso de Juan de Dios, un hombre cuya dedicación y humanidad inspiraron el modelo de enfermería de la hospitalidad y el cuidado integral de los más necesitados en la España del Antiguo Régimen. Su obra no solo revolucionó la asistencia hospitalaria de su tiempo, sino que sus principios siguen vigentes hoy, como una inspiración para el cuidado en la enfermería de nuestro tiempo.

Este artículo recoge los resultados de un estudio que presenté un año antes en Montemor-o-Novo (Portugal), el pueblo natal de Juan de Dios, con motivo de un congreso de la Sociedad Portuguesa de Historia de la Enfermería dedicado a su figura, al que fui invitado. Ahora ve la luz en la revista de cultura del municipio, que ha autorizado su difusión.

Con este estudio me propuse explorar y analizar el impacto de Juan de Dios en el modelo de enfermería de la hospitalidad, que emergió en la España del Antiguo Régimen. A través de un análisis de fuentes primarias, como sus cartas, primera biografía y otros documentos históricos, intenté desentrañar cómo Juan de Dios concebía y practicaba el cuidado, no solo en su dimensión física, sino también en su aspecto espiritual, proporcionando una atención integral a los enfermos. Mi pretensión era reconstruir la génesis de la noción de hospitalidad, a la vez que identificar los recursos y procedimientos que utilizaba para procurar el cuidado. Y lo hacía desde el convencimiento de que el modelo de hospitalidad de juandediano hunde sus raíces en el humanismo cristiano.

Juan de Dios encontró en Granada el lugar donde podía expresar su vocación de ayuda a los más desfavorecidos. En sus cartas, dirigidas a colaboradores y amigos, expresaba sus preocupaciones por la falta de recursos y compartía reflexiones espirituales que alimentaban su misión. Estas cartas nos revelan su profunda espiritualidad y su inquebrantable compromiso con el bienestar de los demás.

Un doble análisis del texto, sintáctico y semántico, me permitió decodificar el marco conceptual del modelo de la hospitalidad tal como fue concebido por su inspirador, que más tarde ilustrarán con hechos concretos sus biógrafos y testigos de su buena fama.

Para Juan de Dios, la hospitalidad no era solo un acto de caridad, sino un principio fundamental que debía guiar toda labor de cuidado. Su visión no se limitaba a atender las necesidades físicas, también incluía la dimensión espiritual de cada persona. En su modelo de cuidado, los enfermos eran atendidos en cuerpo y alma, como un todo indivisible. La “salud del cuerpo y del alma” era su ideal, y alcanzar este equilibrio era, para él, una forma de restaurar la dignidad de aquellos que, por su situación de pobreza o enfermedad, eran socialmente vulnerables.

En su discurso, Juan de Dios trataba la necesidad como el núcleo de su idea de cuidado. Para él, la satisfacción de las necesidades físicas y espirituales era esencial para que la persona pudiera superar su fragilidad y vivir con dignidad. Al cuidar el cuerpo, veía el instrumento necesario para servir al otro; al cuidar el alma, ayudaba a las personas a encontrar paz y esperanza. Esta visión trascendía la simple atención a la enfermedad y se adentraba en la confortación espiritual, algo que para él era tan importante como el alivio del dolor físico.

El esquema del modelo de hospitalidad de Juan de Dios, que represento en la figura adjunta, sintetiza su enfoque de cuidado integral mediante tres grupos de virtudes que han de guiar la práctica hospitalaria:

Voluntad de servir: Este aspecto resalta el compromiso con el cuidado de los más desfavorecidos, expresado a través de virtudes como la alegría, la diligencia y la dedicación. Es una disposición a atender al otro con entusiasmo y esfuerzo genuino.

Buen hacer: Se refiere a la competencia y habilidad necesarias para ofrecer una ayuda efectiva y de calidad. Incluye valores como la generosidad, la paciencia, la previsión y la sabiduría, lo cual garantiza un cuidado bien ejecutado.

Honestidad: Este pilar subraya la actitud ética y desinteresada del cuidador, reflejada en virtudes como la humildad, el respeto y el compromiso ético. La honestidad permite que el cuidado sea auténtico y sin esperar recompensa.

Estas virtudes configuran un modelo de hospitalidad que enfatiza la dignidad y el respeto hacia el paciente, integrando la atención física y espiritual.

Los recursos terapéuticos

Juan de Dios abordaba el cuidado desde cuatro elementos fundamentales:

Su propio cuerpo: Muchas veces utilizaba su propio cuerpo para ayudar. En numerosas ocasiones, cargaba enfermos sobre sus hombros, llegando incluso a llevar dos a la vez. Este acto representaba no solo su fortaleza física, sino su voluntad de sacrificio y cercanía con los necesitados.

Objetos cotidianos: En un contexto de escasez, sus recursos terapéuticos se limitaban a lo que tenía a mano. Usaba desde aceite de candil hasta tierra, productos comunes que aplicaba con gran habilidad para curar heridas y aliviar dolencias.

La palabra: Juan de Dios era un orador apasionado. Sus palabras de consuelo, sus consejos y oraciones servían para aliviar el sufrimiento emocional de los pacientes y les ofrecían esperanza. Su discurso era también una herramienta de motivación para aquellos que ayudaban en su obra.

El hospital: Fundó su propio hospital en Granada, un espacio que reflejaba su visión de la hospitalidad. Allí, recibía a personas de todas las condiciones, sin importar la naturaleza de su enfermedad o su situación social. Para él, la igualdad en la atención era fundamental para devolver la dignidad a cada paciente.

El modelo de hospitalidad de Juan de Dios se convirtió en una referencia que trascendió su época. Fue reconocido como el fundador de una nueva forma de cuidar a los más vulnerables. Sus principios, centrados en el cuidado integral del cuerpo y el alma, perduraron durante siglos y aún hoy inspiran a la enfermería moderna a adoptar una perspectiva más humana y compasiva.

La historia y el legado de Juan de Dios nos recuerdan que el cuidado integral de las personas no es solo una cuestión de salud física, sino también de atención a sus necesidades emocionales y espirituales. En un mundo donde la tecnología avanza, este enfoque de hospitalidad sigue siendo esencial para lograr un cuidado verdaderamente humanizado.

Vivir en pleno movimiento y morir a consecuencia de la parálisis

Publicado por José Espinosa de los Monteros. Noosfera, 23/09/2023

El pasado 21 de septiembre tuvo lugar en Noalejo, provincia de Jaén, la 51 Jornada de Estudios de Sierra Mágina, en la que participó como ponente Manuel Amezcua, Presidente de la Fundación Index y Cronista Oficial de esta localidad jiennense, que fue donde inició sus primeros años como enfermero comunitario.

Así lo reconoció el ponente en un gesto de reconocimiento de unos años que, según sus palabras, forjaron su doble dimensión como profesional de la salud y como historiador, fruto de los cuales fue el libro de historia local “El Mayorazgo de Noalejo. Historia y etnografía de la comunidad rural” (1992) y una multitud de artículos y conferencias pronunciadas desde entonces sobre la historia y la cultura de este pueblo singular situado estratégicamente entre las provincias de Jaén y Granada.

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En este caso, el Dr. Amezcua, que en la actualidad es profesor de Historia de la Medicina en el Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada, retoma en su ponencia la vida del personaje más importante de la historia de Noalejo, Mencía de Salcedo, su fundadora, que fue camarera de la emperatriz Isabel de Portugal y del príncipe Felipe. Y el motivo es que en el próximo año se conmemora el 450 aniversario de su muerte, siendo una ocasión excepcional para poner en valor a una mujer con tintes legendarios cuya biografía el Dr. Amezcua viene desvelando desde hace cuatro décadas.

“Cuando en 1989 publiqué en Diario Jaén un amplio reportaje biográfico, Mencía de Salcedo era apenas conocida por una leyenda local y las menciones puntuales de eminentes historiadores como Rodríguez Molina y Coronas Tejada. A mí me ha tocado darle carta de naturaleza histórica a partir de la consulta de decenas de archivos dentro y fuera de este país”.

Portada del reportaje publicado en 1989 por M. Amezcua sobre la vida de Mencía de Salcedo

El Cronista de Noalejo adelanta en su ponencia datos biográficos inéditos sobre Mencía de Salcedo, de la que hasta ahora apenas se sabía más allá de su vinculación con la casa real de la emperatriz. En ella y a pesar de desempeñar puestos modestos, como moza de cámara, lavandera y costurera, logró acumular bienes suficientes para comprar una franja de tierra fronteriza que se disputaban los concejos de Granada y Jaén, de la que terminó convirtiéndose en “señora de lo espiritual y temporal”, fundando la actual villa de Noalejo. Los nuevos hallazgos han permitido restablecer sus relaciones familiares, de manera que ya se sabe que sus padres, oriundos de los valles vizcaínos de las Encartaciones, fueron llevados siendo adolescentes a servir a la casa de los Reyes Católicos. Estos los vincularon a las casas de las princesas Isabel y María de Aragón en sus matrimonios con Manuel I de Portugal. Fue en la corte castellana en Portugal donde los padres de Mencía se casaron y tuvieron sus dos hijos. Y con el tiempo regresaría toda la familia a España con la infanta Isabel al tiempo de su boda con el emperador Carlos.

Para el profesor Amezcua, el periplo peninsular de los Salcedo-Santa Cruz ilustra un fenómeno poco estudiado, el nomadismo de los empleados en las casas reales, que se van a mover a la par que sus señores en los vínculos filiales y matrimoniales de reyes, príncipes, infantes e infantas por los confines de la monarquía. Lo más revelador de la ponencia del cronista de Noalejo, tiene que ver con el hábil proceso que utilizó Mencía de Salcedo para pasar de ser sirvienta a dueña de un señorío que, aunque sumamente pequeño, la catapultó a unas esferas sociales que nunca su familia habría imaginado. Para ello, la fundadora de Noalejo no dudó en reclamar a sus familiares de las Encartaciones la propiedad de las tierras y bienes que por herencia le hubieran correspondido a sus padres. Una vez suyos, sus procuradores no encontraron quien los comprasen o arrendasen, pero a ella le valió el título de propiedad para incoar un expediente de hidalguía a su favor, al vincularlos a las sagas nobiliarias del señorío de Vizcaya. Toda una estratagema que, unida a la concentración de propiedades en un territorio como los Entredichos de Noalejo, le valió para erigir su señorío, terminando pareciéndose más a la señora que tuvo que a la criada que fue.

La última parte de su intervención, la dedicó el Dr. Amezcua a exponer algunos interrogantes que aún subsisten sobre la vida privada de Mencía de Salcedo, como su posible nacimiento en Lisboa o indicios de un posible casamiento, aunque finalmente su legado, ante la ausencia de hijos, recayó en sus amigos los Maldonado, sirvientes como ella en la casa real. En cambio, pudo desvelar otros aspectos hasta ahora confusos o desconocidos, como el momento de su llegada a Noalejo, cómo era su casa-palacio y ubicación de otros edificios que ella erigió, o el que falleciera como consecuencia de la enfermedad que padeciera en los últimos años, la perlesía, una forma de parálisis asociada a la edad. “Quién lo iba a decir- resalta el prof. Amezcua– una mujer que vivió en un movimiento continuo con las oscilantes sedes de la casa real, terminaría falleciendo en un estado de parálisis severo”.

Plano diseñado por M. Amezcua situando los edificios fundacionales de la época de Mencía de Salcedo

El cronista de Noalejo finalizó su ponencia exponiendo su preocupación sobre la imagen de Mencía de Salcedo que se está transmitiendo últimamente en los medios. “La ideologización del personaje, situándola como una feminista adelantada a su tiempo, entre otras falacias -afirma Manuel Amezcua-, no hace más que distorsionar lo que verdaderamente fue Mencía de Salcedo: una mujer excepcional que logró por méritos propios ascender en la escala social, al tiempo que conformaba un pueblo que respondía a sus ideales de independencia y que nunca ha olvidado su memoria”. El profesor Amezcua ha anunciado la próxima publicación de una monografía biográfica sobre Mencía de Salcedo, coincidiendo con el 450 aniversario de su muerte, que es fruto de 40 años de rigurosa investigación sobre la fundadora de Noalejo.

Los cuidados de enfermería a través del arte y la arquitectura

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Murcia, España. El Salón de Actos del Campus de los Jerónimos, en la Universidad Católica de Murcia (UCAM), fue el escenario el 6 de mayo de 2024 del VI Seminario de Historia de la Enfermería, que este año tuvo como lema “Los cuidados de enfermería a través del arte y la arquitectura, una visión histórica”. Este evento, organizado por la Facultad de Enfermería y la Cátedra Internacional INDEX de Investigación en Cuidados de Salud, congregó a medio centenar de estudiantes de enfermería con el objetivo de enriquecer su formación académica y profesional.

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La inauguración del Seminario estuvo a cargo de la Dra. Paloma Echevarría Pérez, Decana de la Facultad de Enfermería de la UCAM, y del Dr. Manuel Amezcua, Director de la Cátedra y Presidente de la Fundación Index. Ambos destacaron la importancia de integrar las humanidades en la formación en cuidados de salud para una comprensión más amplia de la disciplina.

El plato fuerte del seminario fue la mesa redonda moderada por la prof.ª María Abellaneda Millán, Docente de Historia y Fundamentos de Enfermería en la UCAM, quien ha coordinado el Seminario junto a la Dra. Isabel Morales, también docente de dicha universidad. Los ponentes, los doctores Lorenzo Tomás Gabarrón y José Manuel Hernández Garre, exploraron cómo el arte y la arquitectura han jugado un papel crucial en el desarrollo de los cuidados de enfermería a lo largo de la historia. El Dr. Gabarrón, Docente e Investigador de la Facultad de Arquitectura de la UCAM, presentó su ponencia “Arte y enfermería. Una historia por contar…”, mientras que el Dr. Hernández Garre, Docente e Investigador en la Facultad de Enfermería, disertó sobre “Anthropoarquitectura. La edificación histórica del espacio clínico y su conexión con las cosmovisiones culturales inmanentes”.

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De especial interés resultó el coloquio entre alumnos y profesores, en el que se presentaron tres representaciones visuales elaboradas por estudiantes a partir de obras de arte de especial significación para la historia de la enfermería, destacando la influencia del entorno físico y estético en la práctica clínica y su impacto en la humanización de los cuidados. Este diálogo subrayó la capacidad del arte de capturar la esencia del cuidado y actuar como una herramienta terapéutica, facilitando la recuperación del paciente.

Los aprendizajes derivados del seminario enfatizaron que el arte y la arquitectura no son solo expresiones estéticas, sino elementos fundamentales en la evolución y efectividad de los cuidados de enfermería a lo largo del tiempo, resaltando su rol interconectado en mejorar la experiencia de los pacientes y la práctica clínica. Este seminario ha ofrecido una oportunidad única para que los futuros profesionales de enfermería comprendan la evolución de las prácticas de salud y su entorno, y cómo estas disciplinas pueden continuar influyendo positivamente en el campo de la salud.

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Tras los pasos de Juan de Dios en su tierra natal

El VI Encontro Internacional de História da Enfermagem aborda los itinerarios reformadores del patrón de la Enfermería

La Fundación Index estuvo presente los días 9 y 10 de marzo de 2023 en el VI Encontro Internacional de História da Enfermagem, organizado por la Sociedade Portuguesa de História da Enfermagem (SPHE), en Montemor-o-Novo (Portugal), municipio de nacimiento de João Cibdade, que pasaría a los altares como San Juan de Dios. Por esta razón, los organizadores convocaron el encuentro bajo el lema “Entre Montemor-o-Novo e Granada: S. João de Deus, o reformador dos hospitais e patrono dos enfermeiros”. El evento tuvo lugar en el salón de actos de la Biblioteca Municipal Almeida Faria, que ocupa las dependencias del antiguo convento de San Juan de Dios, y en el marco de las conmemoraciones del Día del Municipio, el Día de San Juan de Dios y el Día Internacional de la Mujer.

La inauguración corrió a cargo de diversas autoridades representando al municipio, a la orden hospitalaria de San Juan de Dios en Portugal, a la Universidad y a las sociedades científicas. Por parte de la Fundación Index, tomó la palabra su presidente, que destacó la importancia del eje cultural entre Montemor y Granada, “que marcan el principio y el final de una personalidad única en la historia, el alfa y el omega de un itinerario que movió las conciencias en una sociedad opulenta que daba de lado a los sectores más frágiles, aquellos que Juan de Dios convirtió en objeto de cuidado”, afirmó el Dr. Amezcua.

El encuentro contó con la presencia de diferentes ponentes tanto nacionales como internacionales, que ilustraron sobre la importancia del personaje montemorense João de Deus para la historia de la enfermería y del cuidado del paciente más vulnerable. Entre otras temáticas, se trató sobre la asistencia en los hospitales militares de Portugal en la época moderna, sobre boticas y boticarios en el mismo periodo, sobre el Montemor de la época de Juan de Dios, sobre la asistencia espiritual en los hospitales y una mesa especial sobre fuentes documentales y representaciones artísticas sobre la asistencia en instituciones de San Juan de Dios. También se abordaron aspectos de mentalidades e ideologías que pudieron inspirar la obra reformadora de Juan de Dios, como la ponencia defendida por el prof. Manuel Amezcua, que profundizó en las cartas juandedianas y otras fuentes primarias para despejar los fundamentos ideológicos que inspiraron el modelo de la hospitalidad, sustentado en la satisfacción de las necesidades tanto corporales como espirituales de un amplio sector de población desfavorecida, trazando al hacerlo un guion de virtudes que dotaron al modelo de fuertes connotaciones éticas.

El programa de actividades también incorporó aspectos culturales, como fue la visita a los lugares patrimoniales joaninos (iglesia, cripta y salas del Convento de S. João de Deus) y una visita a la exposición temporal organizada por el Museo de S. João de Deus (Casa de Saúde do Telhal) y del Municipio de Montemor-o-Novo instalada en la Biblioteca Municipal hasta el 17 de marzo.