Santos y curanderos en la Casa de Cervantes

Visualizar el videoclip de la conferencia en https://funjdiaz.net/acervo-comun-videos.php?serie=15

Valladolid, España. En la emblemática Casa de Cervantes de Valladolid, dentro del ciclo “El acervo común” de la Real Academia de Bellas Artes, tuvo lugar el 31 de mayo de 2024 la conferencia titulada «Creer y curar: la medicina popular», pronunciada por el catedrático Manuel Amezcua, presidente de la Fundación Index y profesor del Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Granada. El acto reunió a un nutrido público interesado en la evolución y el sincretismo de la medicina popular a lo largo de la historia.

La presentación del conferenciante corrió a cargo del académico Joaquín Díaz, que destacó su trayectoria investigadora en el campo de la antropología, mencionando algunas de las colaboraciones que entre los años 80 y 90 realizó en la Revista de Folklore. El Dr. Amezcua por su parte inició su intervención rindiendo homenaje a Joaquín Díaz, reconocido folklorista de proyección internacional, por su amor por las tradiciones populares y su método riguroso para transformarlas en un legado cultural contemporáneo. El conferenciante reconoció la influencia que Joaquín Díaz ejerció en su abordaje de la cultura popular, asentada a través de numerosos escritos y grabaciones musicales, además de una afectuosa relación cultivada durante años.

La conferencia exploró cómo la medicina popular, lejos de ser un arcaísmo, ha demostrado una notable capacidad de adaptación y transformación cultural, integrando saberes y creencias diversas. Y, teniendo en cuenta el lugar donde tuvo lugar el acto, el conferenciante aludió a las numerosas referencias que Cervantes realiza en su obra sobre prácticas medicinales de su tiempo. Desde la hospitalera Cañizares del Coloquio de los Perros, claro exponente de la mezcla de superstición y medicina rudimentaria en la España barroca, hasta los conocimientos herbolarios de Don Quijote y las recomendaciones de su fiel escudero Sancho Panza, que ilustran la importancia de los saberes populares en el cuidado de la salud durante siglos.

Durante su conferencia, el Dr. Amezcua dedicó un apartado especial a las prácticas de curanderismo en la Sierra Sur de Jaén, destacando la figura de los «santos» populares, cuyos principales exponentes fueron el santo Aceituno, el santo Custodio y el santo Manuel. Estos personajes, venerados por su supuesta gracia divina y capacidad para realizar curaciones, jugaron un papel crucial en las comunidades rurales desde el siglo XIX hasta nuestro tiempo. Vivían en emplazamientos remotos de la Sierra Sur de Jaén y eran aceptados por consenso popular, actuando como mediadores entre lo humano y lo divino, unas veces como proveedores de milagros y las más de ellas como consejeros ante las aflicciones cotidianas de la gente. Utilizaban métodos como la imposición de manos, bendiciones, soplos e insalivación, y su influencia se perpetúa más allá de la muerte a través de la tradición oral y la devoción local, convirtiéndose sus casas y sus tumbas en centros de peregrinación.

Fruto de las vivencias personales en su incursión por el estudio de estas formas de curanderismo andaluz, el prof. Amezcua publicó su libro “La Ruta de los Milagros”, con múltiples ediciones y diversos galardones. En esta obra, su autor intenta desentrañar desde una perspectiva cultural algunas claves de esta modalidad de curandería, a medio camino entre el ejercicio de las prácticas tradicionales y un misticismo popular no exento de elementos esotéricos. A pesar de la modernización, estas figuras continúan siendo un referente para muchos, integrándose en un complejo entramado de prácticas religiosas y esotéricas que enriquecen el panorama de la medicina popular.

El Dr. Amezcua, que reconoció los peligros que supone relegar estas prácticas a posiciones marginales e incontroladas, subrayó la necesidad de superar la visión de la medicina popular como un simple vestigio del pasado. En su lugar, propuso reconocerla como un sistema en constante transformación, capaz de integrar conocimientos probados y saberes tradicionales. Ejemplos de esta integración se encuentran en la medicina doméstica y en las prácticas familiares de salud que han perdurado y evolucionado hasta nuestros días. La intervención culminó con una reflexión sobre la estructura social de la medicina popular y la coexistencia de múltiples actores en el ámbito de la salud, testimonio de la riqueza y complejidad de las prácticas de cuidado en nuestras sociedades.

Joaquín Díaz y Manuel Amezcua

Tras la conferencia se abrió un animado coloquio, en el curso del cual el conferenciante mencionó la creación de una Casa-museo de la Medicina Popular por la Fundación Index, cuya inauguración se prevé para el año próximo.  Este museo será un espacio dedicado a la preservación y divulgación de los saberes y prácticas de la medicina popular, y contará con diversas salas temáticas, talleres y un jardín medicinal. La conferencia «Creer y curar: la medicina popular» no solo ofreció una visión histórica y cultural de las prácticas médicas tradicionales, sino que también invitó a reflexionar sobre su relevancia y vigencia en la actualidad.

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