¿Es posible gestionar el conocimiento sin marginar la producción enfermera en español?

Con cierta frecuencia suele escucharse de los políticos de turno, grandes elogios hacia la enfermería española. Por su aportación y por el peso específico que tiene dentro de la sanidad pública de nuestro país. Una ENFERMERIA ESPAÑOLA en mayúsculas que tiene y ha recibido un merecido reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional del que es buena prueba el elevado número de compañeras trabajando fuera de nuestras fronteras. Ahora bien, el alto nivel de profesionalidad alcanzado por las enfermeras no ha sido una conquista casual, sino que ha estado basada en la excelente formación recibida y por extensión en la investigación en enfermería. Cualquier disciplina que se precie debe estar asentada en la investigación si quiere desarrollarse, y si quiere tener identidad propia. De ahí la importancia de cuidar, incentivar y facilitar la investigación en cuidados. Cosa que en la actualidad no está ocurriendo, como certeramente expone el Dr. López Alonso, en el artículo de la revista NURE titulado  “Reconocimiento institucional de la investigación sobre el cuidado de la salud. Una asignatura pendiente” (http://www.fuden.es/firma_obj.cfm?id_firma=62&FilaInicio=1)
López reflexiona sobre los criterios para la baremación de méritos en Enfermería, que en muchos casos no se ajustan a nuestra área disciplinar. La razón de todo ello se debe a que la baremación de méritos en la convocatoria de subvenciones y ayudas a la investigación biosanitaria a través Instituto de Salud Carlos III exige unos indicadores que emanan de una empresa extranjera y con ánimo de lucro (Thompson Scientific), indicadores que se hacen extensivos a las agencias de calidad para la acreditación profesional. En cambio no tiene en cuenta los indicadores de impacto específicos realizados por agencias españolas como la Fundación Index (Cuiden Citación) o el Centro de Estudios Documentales de Valencia (IME-citas). Esta situación penaliza en dos sentidos: a la enfermería como área disciplinar, y al Español como idioma y expresión de una identidad cultural propia. Con lo que la política que se está llevando a cabo en materia de investigación y acreditación en enfermería con financiación pública va en contra de la ENFERMERIA ESPAÑOLA.
Las agencias gubernamentales con competencias en evaluación, y por ende los ministerios competentes, están adoptando un modelo de gestión del conocimiento basado en la delegación de sus competencias en instrumentos foráneos y descontextualizados, lo cual indica una clara dejación de sus funciones y una incomprensible obstinación en ignorar la voz crítica de cada vez más profesionales, que se sienten discriminados por un hecho tan natural como el publicar en su área de conocimiento (la enfermería) y en su idioma (el español).
¿Sería pensable y factible adoptar un modelo de gestión del conocimiento lo suficientemente flexible como para incorporar la diversidad de instrumentos disponibles, incluyendo los que evalúan el conocimiento enfermero que se produce en español?
¿No debería de plantearse como una imposición legal el que los instrumentos de evaluación del conocimiento sigan criterios exhaustivos en lugar de selectivos, y evitar así efectos tan indeseables como la fuga de conocimiento, la invisibilidad de la producción propia, la marginalidad de investigadores, etc?
¿Cual es tu experiencia al respecto? ¿Conoces modelos alternativos de evaluación del conocimiento más creativos e innovadores? Anímate a escribir un comentario.

1 comentario en “¿Es posible gestionar el conocimiento sin marginar la producción enfermera en español?

  1. La política actual de investigación en cuidados incurre en una contradicción grave. Pretende fomentar la práctica basada en evidencias pero incentiva la publicación en inglés. Y lo que debería es impulsar y estimular iniciativas tendentes a promover el uso y difusión del castellano, favoreciendo e incentivando la publicación en nuestra lengua. Es un contrasentido que los resultados de la investigación que ha sido realizados dentro del sistema público, con intervenciones sobre sujetos humanos (españoles) no beneficien a la población española, sino que sean otras comunidades las que resulten beneficiadas. Se multiplicarían los retornos de la investigación (aprovechamiento de la investigación) si el acceso a sus resultados no presenta ningún impedimento. Y el idioma, es una importante barrera al menos para la mayoría de las enfermeras españolas que son las que deben trasladar la investigación a la práctica clínica. Esa es la realidad. Si nos empeñamos en difundir la investigación en otra lengua que no sea el castellano (existen revistas que permiten la publicación en varios idiomas) contribuiremos a perpetuar el conocimiento de las élites y nos alejaremos cada vez más de la enfermería de base.
    Por ello el Ministerio si es consecuente con su política de promoción de la investigación (y de una práctica basada en evidencias) debe aceptar que esta pueda difundirse en español. Lo cual es de sentido común.
    Ángel Alfredo Martínez Ques
    Ética de los Cuidados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*