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El cuidado en «Los renglones torcidos de Dios»

Autora: Mariona Bustio Alegre, 1º C (2014/15)

Podéis leer la novela completa aquí

renglones torcidos de DiosLos renglones torcidos de Dios es una novela publicada en 1979 por Torcuato Luca de Tena. En ella se relata la historia de Alice Gould, una detective que se interna en un hospital psiquiátrico siguiendo las pistas referentes a un caso de homicidio.  Con la finalidad de documentarse adecuadamente, el autor se internó durante 18 días en una institución psiquiátrica, donde convivió directamente con enfermos mentales que sirvieron de base para la creación de los personajes de la obra (2).

Me voy a centrar en los capítulos en los que la imagen de las enfermeras es más relevante o se ve mejor definida, especialmente en el capítulo T llamado “La Jaula”.

Me resultan interesantes varias cosas de las que aparecen en el texto, la primera de ellas es la conversación de Alice con la enfermera que reparte los medicamentos, ya que es nuestra protagonista quién informa a la sanitaria (en un principio para librarse) de que no necesita ser medicada, y de no ser por eso seguramente hubiese sido inyectada. Así que apreciamos un hecho alarmante en el comportamiento de la enfermera: no revisar su lista antes de medicar a las enfermas.

Luego está la conversación de Alice con Rosellini, conversación muy parecida a la de la protagonista con Arellano, Montserrat y otros, en la que la mujer no es cuestionada en casi ningún momento y lleva muy fácilmente a los sanitarios a su terreno haciéndolos bailar a su son; hecho que podría entenderse si se tratase de una enferma de elevada capacidad intelectual y don de gentes (requisitos que Alicia cumple), pero que cualquier profesional sanitario con años de experiencia con enfermos mentales no permitiría. Por eso el comportamiento de casi todos los sanitarios me resulta bastante imprudente, pues la creen a pies juntillas y, como Rosellini en este capítulo, son capaces de incluso arriesgar sus carreras para salvar a Alicia (que cabe mencionar que no es diagnosticada hasta casi al final de la novela).

Otro hecho destacable de la conversación entre el médico y Alice es el momento en el que Rosellini se ofrece a entregarle libros sobre medicina que expliquen los casos de los demás enfermos, dando a entender que le contará a Gould qué enfermedad padece cada enfermo. Eso contradice el juramento hipocrático que realizan los médicos, de carácter ético, por lo que incluye la confidencialidad de los pacientes y el secreto profesional (que de incumplirse podría llevar a la destitución del profesional sanitario, penas de cárcel y su inhabilitación  para ejercer (3).

También llama la atención la manera de afrontar la incontinencia de los enfermos. A lo largo de toda la narración y sobretodo en este capítulo vemos que el personal de enfermería no emplea ninguna medida para evitar que las enfermas manchen. Teniendo en cuenta que el tiempo en el que transcurre la novela es posterior a 1931 (ya que los personajes mencionan el Decreto Ley de ese año) y que los pañales modernos se empezaron a producir en masa en Estados Unidos en 1887 (4), parecería lógico que los pacientes con incontinencia llevaran estos elementos; y aunque en España aún fuese demasiado caro utilizar pañales desechables, los pañales de tela con más de un uso se han usado desde la antigüedad, por lo que esta ausencia se me hace extraña, ya que considero que tanto para los enfermos como para el personal de enfermería sería mucho más cómodo e higiénico el empleo de pañales, tanto para prevenir maceraciones de la piel y úlceras, como para disminuir la carga de trabajo de las enfermeras.

Aunque en este capítulo no aparezca reflejado, no todas las enfermeras son mujeres ni todos los médicos hombres; se mencionan profesionales de ambos sexos, algo que choca, pues pareciera que en esta época la sociedad aún estaría fuertemente encasillada en los roles de cada sexo, impidiendo que hubiese profesionales de un sexo realizando un trabajo atribuido históricamente al otro sexo. Pero es curioso que aunque no sea la corriente más conocida, desde siempre ha habido mujeres médicas y hombres enfermeros (5, 6).

Finalmente el fragmento del texto que más me ha llamado la atención, ha sido el siguiente, por su clara referencia a la teoría hipocrática de los humores:

“Las admirables y sufridas mujeres no daban abasto para lavar y cambiar de ropa a las que en términos psiquiátricos antiguos llamaban «sucias»; para amarrar a las furiosas; comprobar si la que se quitaba pacientemente parásitos de sus partes pudendas los tenía o no; dar de comer en la boca a las inmóviles, inyectar calmantes a las excitadas, y mil faenas más que eran más terribles de ver que fáciles de explicar.”

Las sucias se identifican con el temperamento melancólico (ya que están ausentes y son incapaces de darse cuenta de su incontinencia) proveniente de la bilis negra; las furiosas con el temperamento colérico proveniente de la bilis amarilla; las inmóviles con el temperamento flemático (debido a que su estado podría clasificarse como el de cansancio extremo) proveniente de la flema; y las excitadas con el temperamento sanguíneo proveniente de la sangre. Eso nos muestra cuánto tiempo prevaleció esta teoría a lo largo de la historia.

Reflexiones finales

El marco histórico de la obra es la España de entre los años treinta y los setenta (no se llega a especificar en ningún momento), época marcada por acontecimientos tales como la segunda guerra mundial y la guerra fría a nivel europeo; y la segunda república, la guerra civil, el franquismo y el inicio de la transición a nivel de nuestro país. Toda esa convulsión socioeconómica marcó a los que la vivieron, dejando evidentes huellas en todos los aspectos de nuestra tierra. En la novela no aparece mencionado ninguno de estos acontecimientos, hecho expresamente para que no sepamos cuándo sucede la narración, de modo que el manicomio de Nuestra Señora de la Fuentecilla junto con el pueblo parecen estar aislados del mundo, en una burbuja ajena a la realidad de la época, cosa que para que nos centremos en la historia es positivo, pero históricamente no es exacto. Aun así es interesante porque nos muestra esta realidad ignota y nos acerca a los roles sanitarios desde la perspectiva de los enfermos.

Como conclusión cabe mencionar que me parece un libro extremadamente interesante pues nos muestra un entorno muy parecido al que podríamos encontrar en cualquier hospital psiquiátrico español de entre 1931 y 1979; la trama es muy original y nos abre las puertas a un mundo bastante desconocido y aterrador para la mayoría de la población.

FUENTES Y BIBLIOGRAFIA

1. Luca de Tena, Torcuato. Los renglones torcidos de Dios. México: Compañía Editorial, 1981. Disponible en http://cocatiz.files.wordpress.com/2009/08/luca-de-tena-torcuato-los-renglones-torcidos-de-dios.pdf

2. Los renglones torcidos de Dios (novela). Wikipedia. Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Los_renglones_torcidos_de_Dios_%28novela%29

3. Alvarez-Cienfuegos Suárez, José María. Secreto médico y confidencialidad de los datos sanitarios. Asociación Española de Derecho Sanitario. Disponible en http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/secreto%20medico.htm

4. Diaper. Wikipedia. Disponible en http://en.wikipedia.org/wiki/Diaper

5. Hombres en la enfermería. Wikipedia. Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Hombres_en_la_enfermer%C3%ADa

6. Sin autor. Participación de la mujer en la historia de la medicina Desde la Antigüedad al siglo XIX. Mujermedica 27/10/2011. Disponible en http://www.mujermedica.com/articulos_unitario.php?id=12