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Una nueva Facultad, para un tiempo renovado

Nos acabamos de trasladar a la nueva Facultad de Ciencias de la Salud, en el Campus Tecnológico de la Salud. ¿Somos conscientes del momento histórico que estamos viviendo? Este es sin duda un acontecimiento que tiene lugar una vez en la vida, en la de quienes les toca vivirlo. Por ello os animamos a dejar testimonio de ello.4Animamos al alumnado de todas las disciplinas, y también al profesorado y a otros trabajadores de la Facultad a que dejemos en forma de comentarios en esta entrada nuestras primeras impresiones ante este importante acontecimiento.

¿Qué nos parece el nuevo edificio? ¿Hasta qué punto supone un cambio sensible a nuestra labor académica? ¿En qué aspectos pensamos que puede favorecer nuestras actividades? ¿Qué desafíos abre hacia el futuro?

Deja tu comentario, envíanos tus fotos de estos primeros momentos, en unos días abriremos una galería fotográfica.

Noticias sobre el antiguo Hospital de Pobres de Illora (Granada)

Autora: Sara García, 1º C (2014/15)

En la localidad de Íllora, situada a unos 30 Km de la capital granadina, he conocido la larga historia de su Ayuntamiento. Si lo visitamos es un edificio aparentemente nuevo, sin embargo, lleva construido desde el siglo XVII, y su utilidad ha ido cambiando: de convento, hospital e iglesia a colegio, y finalmente a ayuntamiento. Veamos con detenimiento todas sus etapas, sobre todo la de hospital que es la que más nos interesa en este caso.

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Por petición de la población, la Orden de San Pedro de Alcántara de los padres descalzos (capuchinos) construyeron en 1669 un convento, iglesia y hospital con la ayuda de las aportaciones de los vecinos. Al llegar esta orden a Íllora para realizar estas instalaciones, se elige la zona alta del pueblo y finalmente en 1688 finalizarían sus obras. El edificio, de estilo manierista, tiene planta de cruz latina, con los brazos del crucero de escasa anchura y muros lisos y carentes de decoración. La nave está cubierta por una bóveda que recibe luz a través de lunetos y el acceso al edificio se realiza por un sencillo arco de medio punto. En un lateral se conserva aun el claustro del convento.

El convento tenía una clara función social, al usarlo la Orden como casa de hospedaje y centro de atención sanitaria para los necesitados. Los frailes también ofrecían un plato de sopa caliente una vez al día. Además muchos de los enfermos y pobres que morían en este hospital solicitaban ser enterrados en ese edificio.

Durante la epidemia del cólera, a principios del siglo XIX, no solo atendían en el hospital sino que también prestaban auxilio en las casas de los enfermos. Al finalizar la epidemia, de diecisiete frailes que formaban la comunidad, solo sobreviven tres, que son desalojados y trasladados a otra comunidad por la desamortización eclesiástica. En 1835 se subastan los bienes de la Orden, quedando solo la iglesia para el culto.

En 1.860, el control de sus dependencias la ejercía el gobierno político, desde el ayuntamiento, así como de su cátedra de latín. En esta época, se derriba la sacristía para ampliar su patio. En 1.899, el convento de San Pedro de Alcántara pasa a una comunidad religiosa de monjas, se rehabilitan algunas zonas como colegio y trabajaron en la enseñanza con niñas.

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Finalmente, en los años ochenta, se derriban el hospital y el convento, y la iglesia se restaura y reforma para albergar las oficinas del actual ayuntamiento. Durante estas obras de restauración fueron encontrados los restos de centenares de personas que habían querido ser enterrados allí.

Con el pequeño recorrido histórico de este edificio se demuestra que quizá pasamos diariamente por algún lugar y no imaginamos el gran pasado que tiene, por ejemplo, en este caso, un lugar donde ahora mismo hay oficinas, en un pasado fue refugio de enfermos y pobres.

Fuente

Sin autor. Un recorrido por la historia de los barrios más antiguos de Íllora. DMP Íllora. Disponible en  http://www.bibliotecaspublicas.es/illora/imagenes/contenido_9733.pdf

Noticias sobre el Hospital Real de Bethlem de Londres

Autora: Rocío Salinas Gervilla, 1º A  (2014/15)

El fin de semana pasado estuve en Londres y Oxford. En un recorrido conocí la historia de «El Hospital Real de Bethlem», me pareció interesante y quería compartirla con los compañeros. He buscado información en internet, además de la información que se me fue ofrecida estando allí.

El Hospital Real de Bethlem fue el primer hospital psiquiátrico conocido en Europa, fue fundado en 1247, y aunque ya no se encuentra en su ubicación original, se reconoce como la primera y más antigua institución especializada en enfermos mentales. El hospital está hoy en día a la vanguardia del tratamiento psiquiátrico humano, aunque parte de su historia es conocida por su crueldad y trato inhumano, fue pasado a llamar Hospital de “Bedlam”, que en inglés significa confusión o follón. El nombre se lo pusieron los londinenses que escuchaban los gritos que salían del edificio, gritos de locos enjaulados o encadenados a las paredes.

Bethlem ha formado parte de Londres desde 1247, cuando se erigía como un priorato para las hermanas y hermanos de la Orden de la Estrella de Bethlehem, de la que el edificio tomó su nombre. Las condiciones de aquella época eran entonces espantosas, y el cuidado era poco más que moderado. Había 31 pacientes, los más violentos o peligrosos de los cuales eran maniatados y encadenados al suelo o las paredes. A algunos se les permitía marcharse, e incluso mendigar. Era un hospital Real, pero fue controlado por la Ciudad de Londres desde 1557, y gestionado por el Gobierno de Bridewell. La gestión del día a día se dejaba en manos de un guardián, al que pagaban por cada paciente de su parroquia o sus familiares.

El hospital se volvió famoso y notorio por el brutal tratamiento mental al que se sometía a los enfermos. Los lunáticos primero fueron llamados «pacientes» en 1700, y se abrieron salas de «curables» e «incurables» de 1725 a 1734. En el siglo XVIII se puso de moda entre los caballeros y damas ingleses acudir al hospital de Bedlam para pasar una tarde de diversión. Por apenas un penique, los ingleses adquirían un pase para el gran zoológico humano. La visita de esa casa de locos era una de las grandes diversiones dominicales de los londinenses. Los visitantes pasaban por esas verjas llamadas «penny gates», porque la entrada costaba muy poco. El visitante tenía derecho a recorrer todas las divisiones, las celdas, hablar con los enfermos, y burlarse de ellos. A cambio de sus agudezas en ocasiones le daban algo de comer, o bien les hacía beber alcohol para estimularles a seguir divirtiéndoles. La entrada era libre el primer martes de cada mes.

Existía separación por sexos, por las tardes se permitía bailar juntos en el salón de baile a quienes eran capaces de apreciar la música. En la capilla, una cortina separaba a los internos en función del sexo.

Respecto a sus instalaciones, este edificio contaba con una biblioteca como anexo que era bastante frecuentada.

El Bethlem del siglo XVIII fue retratado en una escena de William Hogart «A Rake’s Progress» (traducido como «La vida de un libertino»), de 1735, que muestra en ocho imágenes la vida de Tom Rakewell (hijo de un rico comerciante, que malgasta su dinero en una vida de lujo, prostitutas, el juego y al final acaba su vida en Bedlam. Adjunto la imagen, que refleja la visión de una época en que la locura era resultado de debilidad moral.

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El Hospital Real de Bethlem es hoy en día parte de la Fundación Maudsley NHS y del Sur de Londres («SLaM»). SLaM cuenta con la documentación más extensa relacionada con la salud mental en el Reino Unido, y es líder mundial en investigación. SLaM proporciona salud mental y servicios para personas que abusan de sustancias. El hospital también alberga un departamento de terapia ocupacional activa, bien conocido por su llamativo exterior y su enfoque artístico. El departamento también tiene su propia galería de arte, que expone el trabajo de los pacientes del momento y que muestra que muchos artistas notables han pasado por el hospital a lo largo de los años.