¿Todo pasa por algo?

“Me doy cuenta de que me ha tocado la profesión más bonita del mundo”

Ana Lechuga Sánchez
Estudiante de Enfermería. San Juan de Dios, Sevilla, España.

Todos los medios hablan de lo mismo. Las redes sociales y los grupos de WhatsApp se inundan de noticias, opiniones, debates y porque no decirlo, también de vídeos y fotos que nos hacen reír en mitad de la incertidumbre y el miedo. En el ascensor los vecinos comentan la situación, en las mesas de las casas se habla de lo último que han dicho desde el congreso o la presidencia. Esta pandemia se ha convertido en la protagonista de nuestras vidas. Empecemos por el principio. Todo comenzó a finales de Noviembre, cuando empiezan en las noticias a hablar de un virus agresivo encontrado en China. Empiezan a hablar de muertes, pero claro, concentrado en una ciudad de China, Wuhan. ¿Qué puede llegar a provocar una Pandemia? No.

Esta noticia escuchada a nivel mundial, no afecta, cómo se iba propagandar. Decían que el virus se contrajo por la alimentación de ellos, animales salvajes vendidos en un mercado de esta ciudad. Empieza a provocar muertes, solo afectadas en el continente. Nadie toma medidas porque seguía siendo una locura que se propague. A esta mínima importancia, se suma que en Enero sigue provocando muertes y millares de infectados con síntomas bastantes graves que requieren de ingresos y encima que llega a otros países del mundo. Nos aseguran, en este caso en España, de que se trata de un tipo de gripe al que no le debemos de dar más importancia. Se celebran actos deportivos, festivales, manifestaciones, todo tipo de reuniones y celebraciones, constantes viajes, en nuestra mente no se concebía que fuéramos a contraer este virus. Por marzo ya, se pone la cosa seria, empieza el pánico, ha llegado a nuestro país, no se están tomando medidas, se siguen celebrando eventos con gran aglomeración, empieza la búsqueda en fuentes de internet, en la que encuentras la fácil manera de contagio que tiene el virus, y el riesgo que provoca en nuestra salud. Por fin, se toman medidas de aislamiento, comienzan los estados de alarmas, estados que te restringen en tu hogar por… ¿Cuánto tiempo? No se sabe. Empieza el miedo, miles y miles de infectados y centenares de muertos al día, y ahora piensas ¿Me tocará el virus? ¿Lo tendré?

Empiezas una nueva etapa en la que tienes que dejar TODO de lado y empezar a adaptarte a un nuevo estilo de vida, un estilo de vida que te limita cualquier actividad de una anterior vida cotidiana. Es momento de reflexionar. Empiezas a convivir con tu familia más tiempo de lo normal, vienen las peleas, las reconciliaciones y te das cuenta que tienes que agradecer que tienes un hogar en el que pasar el aislamiento, estas en casa no en el hospital. El sentimiento de la empatía se hace más grande, piensas en aquellas personas en las que ni si quiera tienen un techo para dormir, que no tienen dinero para comer, que tienen que mantener una familia, y dices ¿Cómo es posible que esté pasando todo esto? ¿Y esas personas? ¿Quién las cuida? Son vulnerables a contagiarse, tienen que estar en la calle. Está pasando, muchas personas han tenido que perder su trabajo, está el país parado, nada sigue con la economía. Mientras sigues escuchando que sigue aumentando el número de contagios, la cosa se pone seria en el ámbito sanitario. Pocos recursos, el área de cuidados intensivos, aquel al que nadie le apetecería estar ni en sus peores pesadillas, es el más ocupado, el virus está haciendo mucho daño. Se empieza a escuchar aquello de “Hay que seleccionar paciente porque no hay material suficiente para tratar a todo el mundo”. ¿Es ético esto? No. Todo el mundo tiene el mismo derecho de ser atendido y de que otra persona, el personal sanitario, luche por tu vida. Esas personas tienen familia, familia a la que no le gusta escuchar no hemos podido hacer nada. ¿Por qué no se ha podido hacer nada? ¿Cómo es posible? Te das cuenta de que hay una guerra, el personal sanitario está pidiendo ayuda, no trabajan con seguridad al 100%, ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo aquellos que ahora mismo son los más importantes no pueden realizar su trabajo con total seguridad? Pues sí, esto ha provocado el famoso coronavirus.

Cada día te levantas con miedo, ves las noticias de última hora, y parece que nunca se ve el final, ves aquellos sanitarios que lloran, que sufren, que no pueden estar con sus familiares, que siguen al pie del cañón, que nunca se rinden, que aunque trabajen sin una protección al 100% siguen luchando. Aquí te das cuenta de la bondad de todos aquellos. De lo especial que tiene esta profesión, de dejar de lado tu vida para dedicársela a los demás. Se han convertido en la familia de esos pacientes, en los que en los peores momentos no podían estar acompañados de sus seres queridos. Como estudiante de enfermería, a dos meses de finalizar la carrera, ves como aquellos que, si Dios quiere, serán en un futuro tus compañeros, se han convertido en héroes, así han sido llamados por la población. Ahora mismo, es la profesión más valorada, y te das cuenta de que te ha tocado la profesión más bonita del mundo. Y me doy cuenta, gracias a que no me ha faltado ni un minuto en el día en el que no pensase, si hubiera pasado en agosto, me hubiese tocado vivirlo en primera línea, estar en casa sin poder echar una mano, no me completa como persona, quiero estar ahí, en primera línea. Y así puedo estar segura al 100%, de que la enfermería, es mi profesión.

Realmente, pienso que todo pasa por algo, y como a lo largo de la vida, te vas dando cuenta de que si algo no pasa es porque algo mejor viene. Tienes la incertidumbre de que pasará el día de mañana, de si podré conseguir a tiempo el título, de si, como sueño de todo estudiante de enfermería, podré comenzar mi etapa con la oportunidad que presenta el verano con esas vacaciones a cubrir. Pero es momento de pensar en el día de hoy, de aquellos que han fallecido, de sus familiares, de cómo sigue evolucionando el contagio del virus, de poder ayudar en todo lo que esté en nuestras manos a aquellas personas mas necesitadas. Y por ello, hay que pensar también en lo positivo que nos ha dejado esta etapa, aún no acabada. El poder de ayuda que tenemos TODOS, todos hemos aportado nuestro granito de arroz en esta situación, a pesar de sentir angustia, miedo, temor, estamos consiguiendo salir adelante, y esto debería de servir para que aunque no estemos en una situación de pandemia, con un rato que saquemos de nuestra vida cotidiana, ayudemos a los demás.

Cómo citar este documento
Lechuga Sánchez, Ana.  ¿Todo pasa por algo? Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 12/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=997

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