El cuidar-cuidado en tiempos de pandemia

“Nosotras vemos la angustia del paciente por estar separado de su familia, el miedo a la muerte y el pánico en su rostro”

Brenda García López
Enfermera Especialista en el Hospital General de Culiacán y en el Hospital Regional del ISSSTE. México.

Desde Septiembre del año pasado leí la noticia que la OMS designo el 2020 con año de la Enfermería y a la vez el CIE (consejo internacional de enfermeras) nombra a la enfermería como la columna vertebral de los sistemas de salud. Pensé que algo extraordinario se auguraba para nuestra profesión. Por otro lado las noticias internacionales de un virus aún desconocido que desde diciembre del 2019 aumentaba en número de casos en Wuhan. En un país de primer mundo como China para el nueve de enero ya tenían identificado el virus como un nuevo coronavirus, inicialmente llamado COVID 19 por la OMS.


Una mañana de febrero nos anuncia en el hospital donde laboro, que un agente ejecutivo que regresaba de una conferencia en Italia estaba en nuestra ciudad y al parecer sospechoso de haber contraído el virus en ese país durante su estancia, a lo cual pensé “de todos los estados de la republica llego precisamente a Sinaloa”. Se volvió un tremendo caos en la cuidad el coronavirus había llegado a Culiacán, la reacción por parte de nuestras autoridades sanitarias no se hicieron esperar se realizó cerco sanitario, iniciamos con la capacitación sobre todo lo relacionado al COVID 19 el cual en dos meses se volvió una pandemia.


El caos y el temor de contagio se sienten en los pasillos del hospital, cuando veo que cierran el estacionamiento del mismo y se convierte en una extensión para área COVID. Me fui con el equipo de enfermeras de vigilancia epidemiológica a capacitarnos y replicar dicha capacitación a nuestra plantilla de 542 enfermeras, solo como adecuar los espacios para convertirlos en un vestidor de área limpia y otra para el cambio de equipos contaminados, reforzando el lavado de manos en todas las áreas del nosocomio. Es así como empiezan a llegar los primeros casos sospechosos ya con la ruta de atención implementada, en una semana nos dan la noticia que se cierra área de hospitalización de primer piso para reconversión y atender a los pacientes que seguían llegando, ya para entonces tenemos los primeros resultados positivos. La ansiedad y angustia que presenta un paciente por el aislamiento y su percepción de no estar “atendido” se le explica que es parte del protocolo de atención pero su desesperación le hace salir corriendo del nosocomio, me quede tensa, pensando ¿a quien se encontrara en su camino? ¿Quién lo podrá detener? Cuantos más serán infectados…a dos semanas de estar en pico más alto de contagio se suman a nuestro estado más de 150 decesos, 504 pacientes activos y lo bueno 286 personas recuperadas.


El gobierno del estado de Sinaloa para tal efecto contrato 80 enfermeras para reforzar los servicios ya que por decreto presidencial el 30% de la plantilla de enfermeras se retiró por encontrarse en el grupo de vulnerabilidad al tener enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes y otra por ser madres de menores de 5 años. Tratando de cuidar este sector de la plantilla se autorizó licencia con goce de sueldo durante la fase crítica de la pandemia. Así que como parte del grupo capacitador estos se dividieron en grupos de 20 personas para llevar cabo la capacitación introductoria la cual consistió en el uso y manejo de los equipos de protección personal (EPP), el protocolo de acceso a las áreas de atención para COVID, lavado de manos cinco momentos y desarrollo de la técnica, desinfección del EPP, así como el protocolo de aislamiento según el mecanismo de contagio. Durante dicha capacitación se manifestaba el estrés y el temor de estar al frente de la primera línea de batalla ante el COVID. Las enfermeras realizan durante el curso la técnica para vestirse, pero sobre todo el cómo quitarse el EPP una vez contaminado.


Al conversar con las jefes de las áreas COVID en su rostro se refleja en cansancio, el ajuste de la mascarilla N95 marca su rostro durante la jornada laboral, me manifiesta que en la sala de atención ves la angustia del paciente por estar separado de su familia, el miedo a morir, por lo cual algunos presentan crisis de pánico que la enfermera tiene que contener, es arduo el trabajo, estresante y muchos de mis compañeros están aislados de sus familiares, lo que ha generado tristeza al no estar en su familia por temor a contagiarlos. Así es como se vive el día a día en estos momentos en nuestro hospital.


En medio de la pandemia las enfermeras de Sinaloa estamos trabajando en los hospitales de la región haciendo lo nuestro que es cuidar, somos las que nos calzamos el overol, las gafas, mascara protectora, botas turbante, dobles guantes, cada prenda con su respectivo protocolo de vestimenta. Además preparamos para no beber agua en toda la jornada laboral así como no ir al baño, ya que solo se entrega un EPP por cada jornada laboral, y que decir de las temperaturas de la región que ya oscilan entre los 35 grados. Y con todo ello las enfermeras tenemos que usar dicha vestimenta y ser muy minuciosas en todos los procedimientos que se ejecuten con las personas a nuestro cuidado, por todo esto te pedimos ayúdanos!… Quédate en casa, para nuestros hospitales no se colapsen y podamos atender a toda la población que así lo requiera.

Cómo citar este documento
García López, Brenda. El cuidar- cuidado en tiempos de pandemia. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 06/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=936

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