Gestionar en tiempos revueltos

“El año de la Enfermería no solo es 2020, son todos los años”

Eduardo Sánchez Sánchez
Enfermero gestor. Unidad de Medicina Interna y Unidad de Onco-Hematología y Cuidados Paliativos. Hospital Punta Europa, Algeciras, Cádiz, España.

Es difícil estar al otro lado, aunque todos estamos en el mismo. Son tiempos difíciles para un coordinador de enfermería, especialmente para su salud emocional. Cuando empezaron las primeras noticias sobre la posibilidad de que los casos de Coronavirus que habían aparecido en China, y posteriormente en Italia, llegasen a España, sabía que era la hora de demostrar nuestra vocación como enfermera. Desde inicio de marzo hasta la actualidad, son muchas las vivencias en este periodo tan difícil y en todas ellas hay varios factores o sentimientos comunes: estrés, indignación, soledad, tristeza, alegría y satisfacción. El estrés quizás haya sido el sentimiento mas prevalente y el que más daño ha hecho a mi salud emocional y física, hasta el punto de iniciar a presentar síntomas diversos, como fiebre, cefaleas, insomnio e incluso una dermatitis atópica. “Esto va en el puesto”, “tienes que relajarte un poco”, “descansa en los días libres”, me decían las compañeras, pero como podía hacerlo en este periodo con tanto caos y ante lo desconocido de la pandemia.

Recuerdo las primeras semanas, en la mochila siempre llevaba una  muda por si me tenía que quedar a dormir en el hospital porque la situación se desmadrase, el llegar a casa y seguir trabajando y llamando continuamente a las unidades para ver como estaban. El primer momento donde me sentía débil, fue con el primer caso positivo de una de mis compañeras. Esta compañera me tranquilizaba diciéndome: “todo está bien, esto podría pasar”. Tras esta compañera, otros dieron positivos por COVID-19 en la misma unidad, y eso me estresaba más porque no sabía que más hacer. Lo único que podía hacer es demostrarle mi apoyo, contactando con ellas todos o cada dos días, para mostrarles mi apoyo e intentar proteger al máximo a las demás compañeras. Las llamadas de otras compañeras se sucedían a cualquier hora del día y cualquier día de la semana, para notificarme que presentaban síntomas diversos que podían asociarse a COVID-19.

“Eres coordinador 24 horas al día, los 7 días a la semana”, me decía un compañero. Lo notificaba a la epidemióloga de la zona para que se les realizase el test. Otras compañeras me demandaban el test pero al no presentar síntomas no procedía o eso me decían. Es difícil abordar esta situación porque eres tú el que tienes que dar esa información y las primeras respuestas son siempre de enfado por parte del personal. Estos momentos empeoraron, cuando nos notificaron que hay mascarillas defectuosas y empieza la búsqueda o la llegada de desinformación por parte de compañeras y redes sociales. Esto hace que la carga emocional de todo el personal vaya en aumento y con ello el estrés asociado. “Tú debes protegernos y darnos material adecuado Es normal que yo te pida explicaciones y te exija porque tú eres mi supervisor y te lo tengo que decir”, “creo que te debo informar a ti, antes de ir al sindicato o demás”, me comentaba algunas compañeras. Le respondía que yo hacía todo lo posible para que estuviesen protegidas e incluso que en nuestras unidades no había pacientes COVID-19. A lo que me respondían que si habían estado hospitalizados pacientes que posteriormente dieron positivo por COVID-19, aunque siempre habían tomado todas las medidas posibles para sospechas y demás. Otro de los sentimientos encontrados, fue la indignación.

Esta indignación nace en el momento que debo mantener un control más estricto de los recursos materiales porque desaparecían o se hacía un uso descontrolado de los mismos: colocación de batas quirúrgicas porque hace frío, doble guante porque me protege más. Siempre hemos tenido material disponible, ya que nuestra situación ha sido muy diferente a la de otras zonas como Madrid, Cataluña, País Vasco, pero debíamos usarlo de forma correcta y no entender que si falta es solo culpa de los de arriba.

El buen uso del material empieza desde abajo, y no pensar que todo es una conspiración o un maltrato profesional.  Soy un defensor y detractor a partes iguales de las redes sociales. Pero en esta pandemia, quizás haya sido lo segundo. Son muchas las imágenes, vídeos de profesionales que salían posando o bailando con EPIs. Es algo que no entiendo, quizás porque sé los problemas que hemos tenido para que se gestionasen bien. Por la cabeza se me pasaban dos cosas, o ese EPI están mal utilizado o estaba contaminado para hacer el vídeo, sea lo que fuera, era algo que no entendía. Imágenes en noticiarios donde a las 20:00 h los profesionales sanitarios salían a la puerta de los hospitales a aplaudir con batas, no se guardaba la distancia de seguridad. Siempre había escuchado lo de la “soledad del supervisor o coordinador”. Al inicio no entendía esta soledad, pero poco a poco, ya me di cuenta. Esta soledad la he sentido muchas veces antes de esta pandemia, porque es algo que va con el puesto de trabajo, es decir, eres bueno cuando algo sale bien, pero se olvida todo si algo sale mal.

Al inicio de la pandemia, sentía esta soledad, porque todo el caos hacía que te sintieses como un mero gestor de recursos, “dador de días”, un organizador de planillas laborales. Esta soledad, unido a la situación de confinamiento y el estar lejos de la familia, amigos, se une la tristeza en tu trabajo. Este sentimiento ha sido difícil de gestionar, ya que el estrés y la soledad hacían que esta tristeza aumentase, y lo que en otro momento no te afecta, en este momento si lo haga. Quizás esto se tornaba a impotencia en algunas situaciones. Quizás el sentimiento más importante es el de la alegría. Tener el apoyo de tus superiores y compañeras, al inicio un número menor, pero que después iba en aumento con el paso de la pandemia, ha sido muy satisfactorio. Recuerdo, unas palabras de algunas compañeras y jefes: “son momentos difíciles, pero debemos estar unidos, aunque recibiremos respuestas que no nos gusten, especialmente las que no dependan de nosotros”. Otras compañeras me apoyaban y me escuchaba sin aconsejarme, solo me escuchaban. Hemos sido paños de lágrimas unos de otros. Esta pandemia me ha hecho sentirme mas parte del equipo de mis compañeras de unidad, y ver, como se preocupan por mí y se ponen en mi lugar, y de ahí la satisfacción. Recibir mensajes de felicitación por mi gestión, me ha hecho sentirme feliz. Esto me ha enseñado a valorar aún más el equipo de compañeras que tengo a mi lado en las diferentes unidades. Sin ellas, esto no habría sido posible. Siempre digo que tengo un equipo maravilloso, pero me quedo corto, ya que creo que son los “pilares de mi labor”. No me siento un héroe y nunca me he sentido como tal, me siento enfermero de vocación y eso hace que me guste mi trabajo, aunque en la actualidad sea el de gestor. Esto nos ha demostrado que hay muchos héroes y no solo los sanitarios: profesionales no sanitarios que ejercen su labor en los centros hospitalarios, los cuerpos de seguridad, los trabajadores de supermercados, transportistas, autónomos,…, y toda la población en general que han sobrellevado una situación tan difícil como está. El año de la enfermería no solo es 2020, son todos los años.

Cómo citar este documento
Sánchez Sánchez, Eduardo.  Gestionar en tiempos revueltos. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 06/05/2020. Disponible en:http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=930

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3 comentarios en “Gestionar en tiempos revueltos

  1. No sabes como te entiendo, si ya es complicada la labor de los cargos intermedios habitualmente, por la incomprensión y egoísmo de tirios y troyanos, en tiempos de crisis todo crece exponencialmente, pero siempre encontrarás alguien que te escuche o un teclado que te haga de diván de psiquiatra. Muchas gracias de todo corazón por ser tan grande.

  2. Eres un supervisor como pocos me encontrado,luchador,responsable implicado en todo ,yo como auxiliar a tu cargo quisiera que no pasaras lo que estás viviendo,te mereces seguir porque sin ti no es lo mismo y porque para mí sin duda el más cualificado,confía y ánimo .

  3. No sabes cómo me he identificado con tu relato. Después de 33 años de enfermera y solo 3 de supervisora, durante esta estapa cuántas veces habré dicho: qué necesidad tengo yo de esto, con lo que me gusta a mi llevar pacientes que hasta fácil me parece comparado con lidiar con ciertas situaciones y compañeras. Te recomiendo este articulo: https://www.noticiasdealava.eus/opinion/2020/05/12/aplauso-enfermeras-han-decidido-liderar/1026750.html
    Saludos y adelante.

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