Me gustaría que esto fuera una pesadilla, pero no lo es

“La anciana me mira vestida con el EPI y me pregunta ¿es que me he muerto?”

Belén Dengra Jordán
Enfermera. Dispositivo de Apoyo, Área de Gestión Sanitaria Nordeste de Granada. Huéscar, Granada, España

Es difícil empezar a contar, ni siquiera sé por dónde hacerlo, porque son tantas cosas. No solo es la nueva situación laboral, la que estamos viviendo, es la personal, los hijos, pareja, familia, amigos.

En estas situaciones la vida te enseña con quién puedes contar y con quién no. El miedo aflora y nos hace egoístas, porque no queremos que nos pase nada, pero no solo a nosotros, sino también a nuestras familias. Yo tengo miedo, como todos, pero no es miedo por mí, no me da miedo enfermar, lo que no quiero es que yo esté enferma y esté contagiando a gente que me importa y que le puede costar mucho más que a mí.

Este año 2020 no creo que sea recordado por los libros de historia como el año de la enfermería, pero sí lo será por la pandemia del COVID-19. No sé si viviré muchos años, pero no creo que esto se repita, y espero que no lo haga.

En este año puede que se reconozca el trabajo que hacemos los sanitarios a diario, lo hacemos hace muchos años, de una manera o de otra. Las enfermeras lo que hacemos es cuidar y eso es lo que yo hago desde hace algo más de veinte años. Sé lo que hago y no hace falta que me lo reconozcan. Hago las cosas así, porque me gusta mi trabajo y porque veo que lo que les aporto les ayuda a mejorar su vida y yo lo sé. Para mí eso es suficiente, así sin más.

Soy enfermera gestora de casos (EPA). Llevo unos nueve meses. Antes estaba de enfermera en un consultorio de un pueblo pequeño, me gustaba mucho mi trabajo, pero viví una época en la que me sentí muy mal en el trabajo por diversos motivos, y me quemé, me quemé mucho y a pesar de los obstáculos pude salir. Se me planteó la enfermería gestora de casos como una forma de avanzar y no estancarme y en ello estoy. No sé si voy a ser o soy una EPA, lo que si soy es una enfermera.

Profesionalmente, ahora lo estoy pasando mal, aunque reconozco que otros lo están pasando mucho peor. Desde le día 13 de marzo no he descansado ni un solo día, trabajo todos los días a todas horas. Se ha planteado un problema muy grande con las Residencias de Ancianos, pues en ellas viven muchos de nuestros pacientes que son tan frágiles y dependientes. Se han encontrado en muchas de ellas situaciones que no se deberían haber producido, y se ha priorizado desde todos los frentes (Ministerio de Sanidad, Servicio Andaluz de Salud y Familias). Para que eso no ocurra se está poniendo especial énfasis en sus seguimientos.

Ayer pasé un día especialmente duro porque me encontré cara cara con el famoso COVID-19. Es una sensación extraña, llegó el momento en el que fui yo la que se tuvo que vestir con un EPI para coger la muestra en una paciente sospechosa en una de las residencias que estoy llevando. Puedo decir que por un lado me sentí liberada por poner algo en práctica de lo que me llevo preparando algo más de 15 días. La duda sobre si lo haría bien (sé que iba a ser capaz de hacerlo). Estuve tranquila porque sabía que el procedimiento era fácil y además iba bien protegida, pero a pesar de eso luego cuando acabas te quedas con la incertidumbre de cual será el resultado de la prueba. Y de ese resultado además dependerá el que pueda volver a ver a mis hijos los próximos días o no, hasta que todo esto acabe.

Como anécdota, señalar esa pobre mujer sentada en su sillón de la residencia en su habitación sola, y de repente entro yo vestida con una equipación que parecía salida de una película de ciencia ficción. Me acerco a la mujer, se queda mirándome, y me dice, “¿es que me he muerto?”. Y le digo, “no mujer, tranquila que no pasa nada”.

Lo estoy pasando bastante mal, no veo a mis hijos, los dejé hace más de quince días con mis padres en una casa en el campo. Ellos están mejor allí que en mi pequeña casa, pero yo no. El miedo a que pueda contagiarlos a ellos o a las personas que me importan hace que tomara esta determinación de alejarme. La situación laboral no ayuda, estamos muy presionados y ahora el trabajo te exige una gran responsabilidad, y si quieres hacerlo bien no desconectas, estás todo el día pensando en las cosas pendientes que tienes, lo que no has hecho, te piden documentación para ya…

No me da miedo tener que cambiar de puesto de trabajo, incluso que me tenga que cambiar de zona. Pienso que los sanitarios somos muy vocacionales y que las necesidades a veces obligan a hacer sacrificios. No soy mejor que nadie, pero sé mi compromiso, si de algo puede servir en esta situación mi experiencia en UCI o neonatos, aunque mi misma familia no lo entienda.

Tengo miedo de que esta situación de estrés tanto físico como psíquico me afecte en la salud, porque por las noches no puedo dormir. Incluso anoche me desperté muy sobresaltada y con un fuerte dolor en el pecho, pero voy a ser fuerte, porque yo lo soy. Me gustaría que esto fuera una pesadilla y al despertar ver que no ha pasado y que todo siguiera como hace un mes, pero no lo es. El resultado del test ha sido positivo.

Cómo citar este documento
Dengra Jordán, Belén. Me gustaría que esto fuera una pesadilla, pero no lo es. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 19/04/2020. Disponible en http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=236

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1 comentario en “Me gustaría que esto fuera una pesadilla, pero no lo es

  1. Adelante Belén. Eres una gran enfermera y mejor persona. Aunque es muy duro y triste, pasará. Siempre, luego de un tiempo (a veces 2 o 3años) pasan las pandemias. Lo importante es no declinar y seguir, y seguir… Desde la distancia, desde Quito, Ecuador, un abrazo afectuoso

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