¿Cómo elegir un sound track para la pandemia? O el sonido de los litros de oxígeno

“Mi sueño es que algún día llegaremos a experimentar las vivencias de los otros”

Albert Estrella
Enfermero. Hospitalización Covid. Hospital Regional Docente Clínico Quirúrgico Daniel Alcides Carrión – Huancayo, Perú.

Ahora que veo el rol de turnos que tenía en medio de la segunda ola de la pandemia, en los meses más trágicos entre Abril y Mayo del 2021 me recuerdo a mí mismo, a ese enfermero del quinto piso de Hospitalización covid del Hospital Regional Daniel Alcides Carrión de Huancayo.
Me recuerdo contando los seis turnos de 24 horas y algunos turnos complementarios (que hacía de Manera voluntaria) y en medio de esos recuerdos aparece un sonido como de un enjambre de avispas con ese ssssssssssss interminable o ¿era zzzzzzzzzz? (no soy bueno para las onomatopeyas) que hace el oxígeno cuando pasa por las válvulas de flujo. Ya sea por una bigotera o cánula binasal o ya sea por una máscara de reservorio; el sound track de nuestra película reality era el sonido de los litros de oxígeno pasando por un tubo multiplicado por todas las camas del piso del Hospital.

Todo aquel que ha estado en el frente Covid con pacientes con insuficiencia respiratoria de moderada a grave y que están en una lista de espera según prioridad para el uso de un ventilador sabe a lo que me refiero, no hay ni un momento en que dejas de escuchar ese zumbido, que de tanto escucharlo es normal y rutinario, pero si te pones a pensar, te das cuenta que lo es todo. Que si no respiramos nos morimos, si te falta aire no es que tan sólo le subimos un par de litros al flujómetro y ya; significa que hay un compromiso serio, significa que el paciente respira rápido porque tiene un compromiso pulmonar en muchos casos irreversible; era esa impotencia de no poder hacer nada contra la enfermedad la que te consumía, la que no te dejaba dormir, la que te hacía regresar a las tres de la mañana a ver a tus pacientes y verificar sus signos vitales; y entonces al final de la ronda veías tu lista y de los diez pacientes, la mitad tenían la saturación de oxígeno bajo 80% a pesar del alto flujo; y entonces te molestabas con Dios y le preguntabas ¿por qué? Y ahí estaba la respuesta de Dios en los labios de tu personal Técnico:
-Licenciado el paciente de la cama 518 A acaba de fallecer-
-¿Pero qué dices? Si hace un rato acabo de verle, hasta me pidió un poco de agua-
Y entonces ibas a la habitación y encontrabas al paciente en posición de rezo, con las manos entrecruzadas sosteniendo su cabeza.

Era triste cuando veías las cartas que les enviaban sus familiares sobre el velador, a veces encontrabas figuritas con la imagen del señor de los milagros, pero más triste era ver algunas cartulinas adornadas con las fotos de su álbum familiar. Es inimaginable ponerse en el lugar de los que sufren una muerte por un ahogamiento lento, la ciencia le llama hipoxia Feliz, la ciencia tiene recursos para afrontar una muerte digna pero no todos éramos tanatólogos, nunca en la historia de la medicina del siglo XXI se tuvieron que afrontar tantas muertes por día, era una catástrofe de la que tenía que recuperar porque el siguiente turno era igual de patético.
Si alguna vez entraron al sauna y pudieron soportar el vapor de agua durante 15 minutos y algo más te das cuenta lo que puede ser una insuficiencia, ahora multiplica esa sensación de falta de aire por 24, 48 , 72 horas.

Mi sueño es que algún día llegaremos a experimentar las vivencias de los otros, a lo mejor no en carne propia pero sí de manera mental, algo así como lo que se hace con la realidad virtual, de modo que podamos reconstruir las vivencias de sus protagonistas; pongamos por ejemplo a un soldado alemán de la segunda guerra mundial invadiendo Rusia o tal vez las vivencias de un enfermero en medio la Pandemia del covid 19.

Revivir lo que era ponerse un Traje de Bioseguridad con su mascarilla N95 y demás aditamentos e ingresar raudo a recibir el turno de la colega saliente, escribirse uno mismo su nombre sobre un pedazo de esparadrapo o pedirle a tu colega de turno que te ayude con el plumón indeleble y te escriba: Lic Albert, recordándole que tu Nombre es sin “h” al final porque así está en tu DNI.

Revivir las entregas de reporte (sin los detalles técnicos) para centrarnos en los datos subjetivos del paciente; de ese paciente que ante la pregunta de si tiene alguna molestia, te responde que no tiene molestias pero que evidentemente ya está progresando en su estado de gravedad.
De ese paciente que pide que lo saquen de este lugar por aquí matan a las personas.
De ese paciente que no dice nada pero que sabe que si le ponen un biombo al lado de su compañero de turno es porque está en fase de agonía y ya ha visto a tres compañeros de habitación detrás de esos biombos.

De ese paciente que colabora y está todo el día en posición prono (boca abajo) y regresas al turno siguiente y ves que se recupera y que vence a la enfermedad y le ayudas a desplazarse hasta el baño porque ya puede caminar sin oxígeno, pero al regresar a su cama se siente cansado y le vuelves a saturar y ves que sólo al caminar ha desaturado y entonces te das cuenta que podrá irse de alta pero que el proceso de recuperación todavía es largo.

A veces quisiera que me quiten esta maldición o don de escribir, que me desconecten el micrófono, así como le desconectaron el micrófono a Forest Gump cuando tenía que dar su discurso sobre la guerra de Vietnam y sólo le escucharon los que estaban alrededor suyo.
A ese enfermero que era yo en medio del pico de la segunda ola en nuestra Ciudad en medio de todas las carencias de nuestro sistema de salud quisiera decirle que mire el sol detrás de las nubes, que sea como Rostov cruzando el puente en medio del fuego cruzado de la guerra y la paz de Tolstoi quisiera mirar el sol sobre el rio Mantaro, así como Rostov miró el sol sobre el Danubio quisiera decir como Rostov: “si estuviera allí no desearía nada. En mí y en ese cielo hay tanta felicidad…y he aquí que la muerte está a mi lado. Un solo instante y no veré ya más ni este sol, ni este aire, ni estas montañas…”

Cómo citar este documento

Estrella, Albert. ¿Cómo elegir un sound track para la pandemia? O el sonido de los litros de oxígeno. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 27/09/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2354
 

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