Cuando la vida te pone a prueba

“Dentro de ese EPI se me escapaban las lágrimas, agarrando la mano de alguien que sabía que iba a morir”

Beatriz Sastre Vegas
Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, Unidad COVID, Hospital Medina del Campo, Valladolid, España.

Soy una persona que empecé a trabajar en Sanidad como Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, aproximadamente un año antes de todo esto comenzase, me considero una persona alegre, tenaz, constante y fuerte.

Disfrutaba de mi trabajo, hasta de que de repente el mundo entró en una pandemia sanitaria, continué súper positiva y me dije : ”vamos ayudar en lo que sea y como sea”, ahí estoy yo, si otras cosas no han podido conmigo esto menos y con mis compañeros todos a una.

Así empezó todo, comencé a trabajar en una Unidad no covid unos días y allí no parecía pasar nada fuera de lo habitual, hasta que una tarde recibo una llamada diciéndome “Bea mañana tienes que ir a la Unidad Covid , porque otro de tus compañeros se ha contagiado” y ahí me entro el miedo ,miedo a lo desconocido, miedo por las miles de cosas que escuchabas por la tele ,pero sin duda nunca imagine que la realidad superaría a lo que estaba escuchando.

Inicié la semana trabajando codo con codo junto a mis compañeras, todas a una, pero cuando montaba en mi coche regresando a mi casa, iba llorando todo el camino , tenía muchísimo miedo a que yo pueda contagiar a mi familia y verles allí , ingresados, esto hubiera sido durísimo, pero de repente el padre de mi mejor amiga ingresó, este fue mi primer palo ,después de unos días allí que apenas reconocía su actitud, se le llevan intubado y el solo me pedía ¡ no me dejes solo!, ¡uffff! no puedo explicar lo que sentí, él acabo falleciendo en la UVI y después de ese momento me hice más fuerte, dejé de llorar y continué mirando hacia adelante, trabajé incansable con esos EPIS que nos hacían casi desfallecer de calor y en muchas ocasiones dentro de ese EPI se me escaparon lagrimas, agarrando la mano de alguien que sabíamos que se iba a morir o consolando a familiares que nos contaban sus historias aterrados de miedo.

También me marcó mucho el primer fallecido que tuve que ver por primera vez, y prepararle hasta el punto de que subían los ataúdes a nuestra Unidad, esto también me impacto bastante, pero luego ya cuando les veías tan malitos solo querías que descansaran de ese sufrimiento.

Van pasando los meses, miles de incertidumbres que seguíamos teniendo y muchos miedos, muchísimas compañeras que iban contagiándose, brotes de pacientes en otras Unidades de Hospitalización y a las 3 de la mañana nos abrían la Unidad contigua para poder atender a la cantidad de ingresos que se iban produciendo.

Pero llego mi día en uno de esos interminables turnos de 12h, cuando llego a casa y lo que nunca hubiera querido , encuentro a mi marido con fiebre ,tos y muy cansado, lo vi claro, eran los síntomas que tantas veces había visto en mis pacientes, al día siguiente tras realizarnos la PCR, el resultado de ambos fue positivo y yo sin ningún síntoma. Lo pase fatal él estuvo una semana con los típicos síntomas, pero dentro de lo que yo había visto bien, pero pase los 23 días peores de mi vida, porque no paraba de sentirme culpable, pensaba y me planteaba si lo podía haber evitado, bueno volví otra vez a trabajo y con fuerzas renovadas, allí vi que ya muchas de mis compañeras estaban derrotabas y muy cansadas ,pero yo fuí muy positiva y siempre dando ánimos para hacer el trabajo más llevadero y mejorar su situación emocional.
Hasta que parece que iba a llegar la tan esperada vacuna y nos da como un respiro. Seguía habiendo casos, pero cada vez menos…menos, nosotras volvíamos a tener tiempo para poder hablar de cosas que nos iban pasando día a día.

Llega la vacuna y todo genial, ya casi casi me creo que se iba a terminar todo, que incrédula. Hasta que después de un año y medio, cuando ya estaban vacunando hasta a los menores de edad, ¡pum! otro golpe vemos que empiezan a llegar abuelitos de brotes en las residencias, los pobres míos, otra vez todo: miedos, incertidumbres, no queríamos volver a lo vivido por nada del mundo, no queríamos que toda la pesadilla volviera a empezar, pero aquí estamos actualmente con nuestra Unidad otra vez totalmente covid y yo con “mis sentimientos a flor de piel”, no sé me cuesta salir a la calle y ver cómo la gente hace vida normal como si nada hubiera pasado y yo sigo teniendo miedo.

Mi marido estuvo en la guerra de Irak y me dice que es normal que a mí me cueste más comenzar a salir y entender el comportamiento de la gente después de lo vivido y que nadie más que nosotras podemos entendernos porque incluso me he sentido incomprendida y rechazada por propias compañeras que no tienen ni idea de lo que hemos pasado trabajando en una pandemia, cuidando a pacientes con una enfermedad nueva ocasionado por un virus totalmente desconocido y de la que todos hemos ido aprendiendo día a día ,es muy fácil hablar desde el otro lado , estuve al otro lado muchas veces pero nunca jamás se me ocurrió criticar o despreciar el trabajo que realizaban los sanitarios, al contrario les veía como héroes y valoraba su labor, por la cosas que tenían que ver y vivir.

Ahora mi resumen de la experiencia es: que todo esto me ha hecho ser más valiente en la vida y ver todo con otra mirada, me esfuerzo en comprender a los demás y mi asignatura pendiente es contenerme con este tema, que como dije anteriormente “estoy a flor de piel con mis sentimientos”, pero bueno pasito a pasito.

Cómo citar este documento

Sastre Vegas, Beatriz. Cuando la vida te pone a prueba. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 21/09/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2338
 

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