Reencontrando a mi tía

“El amor vence al temor”

Daniel Humberto Marín
Enfermero. Universidad del Valle, Colombia.

Durante mi vida he estado vinculado a los procesos de salud en diferentes ámbitos como laboral, clínico, educativo entre otros, esto me ha permitido el compartir con diferentes clases de personas en diversas situaciones, brindándome experiencia para comprender respuestas y formando en mi habilidades personales y profesionales para el acercamiento y el reconocimiento de necesidades de los seres humanos que se encuentran a mi alrededor, sin embargo, hay sucesos que acontecen en nuestra vida de forma súbita para los cuales nunca hemos estado preparados y que nunca hubiéremos imaginado vivir, tal es el caso de la pandemia por COVID-19, la cual desde el año 2020 nos abordó de forma inesperada, generando en cada ser humano una serie de situaciones y sentimientos que han representado cambios en los estilos de vida que habitualmente acaecíamos. A partir de que, la situación antes mencionada fue cobrando fuerza por el monumental caos generado en los diferentes sectores sociales y económicos y obviamente repercutiendo en la vida para muchos de nosotros, hablo específicamente de mi familia, es aquí cuando mi experiencia frente a este evento cobra un sentido especial, pues, ante tal situación me encontré que mi tía quien es una mujer cercana a mi vida, fue envuelta como las olas por las noticias de la pandemia, tal cual, le podría suceder a quien por primera vez decide introducirse en el mar.

Aquí vale la pena hacer una pequeña mención de que mi tía siempre ha sido de un carácter alegre y despreocupado, y que la mayoría de veces da poca importancia a las múltiples situaciones que suceden a su alrededor, tanto para con su esposo como con sus dos hijos, pero esta vez no fue así, una serie de emociones y pensamientos en relación al COVID-19 la abrazaron, sobrepasando su acostumbrada tranquilidad Y pues, puedo relatar esto porque al escucharle, logré sentir su malestar en aquel proceso que la vida nos ha impuesto; es así que, ella manifestaba temor e incertidumbre por las posibles consecuencias que traería para sí misma y su familia (hijos, esposo), pues, en parte porque uno de ellos se encontraba en el grupo de riesgo por ser mayor de 70 años y al ser él sostén de la provisión económica en casa, el temor por un futuro desafortunado generaba la ansiedad nunca antes vivida, manifestó que situaciones difíciles vendrían si no actuaba con el rigor que nunca había tenido frente a la protección para los suyos.

Bien pareciera por todo lo anterior, que al escucharla y al ver sus expresiones de preocupación me encontraba con una mujer diferente a la que acostumbraba conocer por tantos años, mi tía quien regularmente se mostraba libre y espontánea, ahora manifestaba comportamientos aprensivos y lejanos. Es así como, escucho de ella frases como: “No sabemos que vamos a hacer, esta enfermedad es algo muy grave y en las noticias a cada instante hablan que podremos morir; y no hay cura”, este instante fue desconcertante para mí, debido a que, sus expresiones de inseguridad por la situación actual y el futuro, le habían provocado un cambio en sus gestos que me hacían preguntarme si realmente era aquella mujer, mi tía con quien había compartido momentos de alegría y de bromas, el no tener conocimientos al respecto le hacían cautiva de la múltiples informaciones emitidas por medios de comunicación que no pretendían crear claridad sino especular y aprovechar el momento, para favorecer su poder de una forma inadecuada.

Es necesario recalcar que, al percibir tal desorientación generada por estos medios, reflexioné, en la importancia de tener un conocimiento científico validado, el cual, ha sido adquirido en los procesos de formación como profesional de enfermería, aunado a bases educativas que me permiten favorecer a las personas el reconocimiento de la información que necesitan para avanzar, específicamente en este tipo de crisis.

Es así como, mis sentimientos se acrecentaban al ver como ella se aislaba en su ambiente, impidiendo incluso que familiares ingresaran a su vivienda, alejándose súbitamente de aquellos que siempre hemos estado cercanos a su vida, todo por el temor y la desorientación de la situación que, aunque es real, no necesariamente debería a verle llevado a un nivel tal de tensión, el cual, se desplegaba para sus hijos y esposo. Es aquí que, tuve la idea de ir hasta su casa para favorecerle información sobre el COVID-19: orígenes, efectos y estrategias de prevención de posibles consecuencias, además de algunos víveres para sus necesidades básicas; a través de este acto, se me permitió manifestarle mi comprensión frente a sus sentimientos y reflexiones, le permití observar que a pesar de estar aislada, me encontraba presente para apoyarle de forma física y emocional, orientándole en mantener la fe y la esperanza de que lo realmente es importante y valioso en una situación de crisis, lo cual es, ante todo mantener la unidad familiar y el amor para vencer el temor, a lo que finalmente dio como resultado el vislumbrar en ella una sonrisa, la cual iluminó su rostro.

En el instante que comprendió que no estaba sola, percibí que mi tía agradeció el hecho de respetar su decisión de mantener la distancia y de aun ser parte de su vida como un apoyo, tal cual, lo había hecho en otras circunstancias. Es por ello que, al ver en su rostro un cambio de expresión que le iluminó mediante una sonrisa y una expresión de agradecimiento “usted dándome sus cositas, muchas gracias mijo”, a lo cual le respondí con una sonrisa y solamente decirle “es con mucho cariño tía”, por aquel instante toda la tormenta de la pandemia, noticias de muerte y dolor perdieron fuerza y el bienestar del apoyo fue mucho más grande, entonces, resulta que no solo se trató de una visita para hablar acerca del COVID-19, sino que fue una situación de apoyo y confort mutuo.

Es oportuno finalmente mencionar que esta situación en particular me lleva a comprender que, ante cualquier adversidad, el punto requerido de inicio es el permitir la expresión de sentimientos de la o las personas con espontaneidad y sin prejuicios, y ante todo deseando comprender sus acciones en respuesta a los acontecimientos por los cuales se encuentra transitando. Es así que, puedo reflexionar que en un futuro ante situaciones de este tipo o similares la experiencia que he tenido me llevará a mantener una actitud comprensiva como profesional de enfermería y ser humano, con valores como el respecto y la sensibilidad por las molestias de mis semejantes.

Cómo citar este documento

Humberto Marín, Daniel. Reencontrando a mi tía.  Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 14/07/2021. Disponible en:  http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2306

 

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