Memorias de una enfermera gestora en tiempos de COVID-19

“Quizás para muchas colegas fue difícil tomar la decisión de continuar en la lucha en especial las colegas de la tercera edad quienes sentían que ya la institución por ser “mayores” ya no requería de sus servicios y no valoraban sus años de servicio”

Fatima Del Carmen Bernal Corrales
Enfermera. Hospital I Ferreñafe, Perú.

Esta es la historia contada no desde la primera línea de barrera sino desde la perspectiva del gestor de enfermería, quien no solo es responsable de la gestión del cuidado del paciente sino también de sus propias colegas. Era el mes de Diciembre y ya escuchábamos que un virus terrible y letal azotaba el mundo entero, pero creíamos que nuestro país jamás seria tocado porque geográficamente estábamos muy lejos, además el clima caluroso no era un medio favorable para su desarrollo y aquí en el norte estábamos protegidos por el hermoso clima que Dios nos regaló. Pero a pesar de ello en una reunión del equipo de gestión se nos pidió preparar el Plan de Lucha contra el COVID- 19 por lo que hicimos algunos requerimientos de material, insumos y personal para hacer frente al virus, pero aun continuábamos incrédulos a que llegara a nuestro país y a nuestro querido Ferreñafe. Sin embargo ya el 6 de Marzo escuchamos por la televisión el primer caso de COVID-19 en nuestro país, un joven de 25 años proveniente de Europa , y empezamos a prender las alertas pero no como es debido aun continuábamos en los servicios atendiendo con total normalidad , día a día escuchamos que los casos se iban incrementando y el 16 de Marzo escuchábamos lo inesperado declaratoria de emergencia nacional y medidas para evitar la propagación del Virus , dentro de las cuales se encontraba la protección de los mayores de 60 años y las personas con comorbilidades como Diabetes, hipertensión arterial y otras patologías.

El hospital Ferreñafe es un hospital Nivel I cuenta con los servicios básicos de emergencia, Hospitalización, consulta externa, sala de operaciones, central de esterilización con un total de 25 enfermeras. Quizás para muchas colegas fue difícil tomar la decisión de continuar en la lucha en especial las colegas de la tercera edad quienes sentían que ya la institución por ser “mayores” ya no requería de sus servicios y no valoraban sus años de servicio, comprometidas con esa vocación que escogieron y querían como decía Bolognesi “ luchar hasta quemar el último cartucho “ y por otro lado las colegas menores de 60 años queriendo ir a su casa poniendo mil excusas como sus hijos , su familia , o creando un motivo para ir a aislamiento, todas y cada una con su motivo personal para quedarse o no en la lucha y es que estábamos en guerra señores una guerra biológica con un enemigo desconocido que poco o casi nada sabíamos . Fue en esos momentos donde le pedí a Dios mucha sabiduría para entender cada una de los motivos de las colegas y no juzgar su situación porque si bien es cierto yo no tenía condiciones según el decreto para aislarme, si tenía en mi casa a mi madre y un hijo diabético, sabía que cada día en el hospital era una posibilidad de llevar el virus a casa y también al igual que ella sentía miedo y temor ante la muerte. Decidí entonces enviar aislamiento a todas las colegas mayores de 60 años y a las colegas con comorbilidades, algunas aun resistentes a irse en especial en el grupo de los técnicos de enfermería, pero era momento de asumir decisiones por cuidar la salud de todas las personas a mi cargo y aunque por los pasadizos se escuchaba que iban a realizar las denuncias respectivas por no permitirles ejercer su derecho a trabajar, no me importo con tal de mantener a salvo a mis compañeras que aunque en ese momento no lo entendían quizás más adelante tendrían el panorama más claro.

Al inicio de la pandemia y pensando en que este virus sería algo leve y pasaría sin hacernos daño instalamos una carpa pequeña frente a nuestro hospital para realizar el Triaje COVID -19, la programación del personal tuvo que reajustarse a las bajas que habíamos tenido en el equipo empezamos a cerrar los servicios y las colegas que aún permanecían trabajando realizaban sus labores programadas en turnos de 6 horas bajo un calor insoportable que se incrementaba con el uso del EPP , durante esos 15 primeros días vimos incrementarse los casos de COVID-19 ,hasta que el 26 de Marzo tuvimos nuestro primera defunción por COVID- 19 no solo en nuestro establecimiento sino también el primer caso del departamento de Lambayeque , esto incremento el temor de todo el personal y ese mes terminamos con 9 enfermeras incluida yo de las 25 para realizar la labor del cuidado del Paciente y solo con 8 técnicos de enfermería de los 27 asignados al establecimiento.

Por esos días nuestro querido Ferreñafe fue noticia nacional y mundial por la tasa de letalidad por COVID -19 y así tuvimos que dar pelea mermadas en el equipo cansado y temeroso a contagiarnos. Pero aún nos faltaría pasar lo peor , la primera semana de abril, nuestro temores se hicieron realidad y empezamos a tener nuevas bajas en el equipo esta vez por contagios de nuestro personal la mayor baja se tuvo en el grupo medico de 9 médicos que quedaron 6 se contagiaron, mientras que enfermería 1 colega y 1 técnico, esto aumento nuestros temores, el día de la noticia la enfermera secretaria del sindicato base, refería que por ser contacto todos de los positivos debíamos ir a aislamiento y cerrar el hospital, sin embargo no podíamos dejar a la población desprotegida. Continuaríamos con los contagios esta vez con el equipo de gestión, quizás fue la mano de Dios y de la santa patrona Rosa de Lima quienes me permitieron seguir en la lucha, tuvimos que asumir la gestión de todo el hospital un pequeño grupo, fueron días difíciles, nuestra frase fue en son de mofa “juntos hasta la cremación”.

Día a día leía los comentarios de las colegas era una lucha diaria con nuestro miedo, empezaron las discrepancias por los EPP, la renuencia a ingresar a la atención de pacientes COVID, soy fiel creyente que Dios es la fortaleza y sin Dios no es posible un cuidado humanizado y el cuidado del cuidador, desperté y elevé una oración por todas y cada una de nosotras, para que nuestro miedo se convierta en valentía. De la carpa ante el incremento de pacientes mudamos el área de Triaje a nuestros ambientes de emergencia y el área de emergencia NO COVID a otra área, recibimos apoyo de un grupo de colegas jóvenes que solicitamos para la emergencia , quienes reemplazaron al personal de planta en el área de Triaje preparándolas para que ingresen al área, los primeros turnos ingresaron para la inducción con una colega de planta pero luego por la falta de recursos debieron hacerlo solas siempre manteniendo el monitoreo permanente del trabajo, lo que al inicio era un Triaje se convirtió en una pequeña área de Hospitalización ante la saturación de los hospitales, con solo 4 camas muchas veces las colegas debieron mantener sentados a los pacientes o simplemente llegaban moribundos ya al Hospital , esas noches fueron largas noches de insomnio , más de los días sonaba el celular por las madrugadas para atender una emergencia para una referencia urgente de un pacientes grave o coordinar la brigada para un fallecido.

A mitad del mes de mayo el área de triaje quedo reducida para recibir a los pacientes que esperaban una cama de hospitalización, decidimos aperturar el área de Hospitalización COVID -19 con 6 camas, ante las protestas de las colegas de que contaminaríamos todo el hospital, debiendo las colegas jóvenes hacer dobles turnos en la noche entre el triaje y la hospitalización, ante la demanda de pacientes surge la necesidad de implementar un hospital COVID 19, lográndose gestionar una Villa o centro de aislamiento temporal. En el mes de junio empezamos las labores de la Villa y quien piensa que la labor de una jefa de enfermera es fácil, no saben lo que implica gestionar recurso y material en estos tiempos y más aún hacer la gestión de dos hospitales sin embargo se asumió el reto gracias al trabajo en Equipo, mucho compromiso, logramos inaugurar la Villa el 09 de Julio, al inicio tuvimos que enseñar a nuestras pequeñas hermanas muy jóvenes ellas, algunas recién salidas del SERUMS los procedimientos propios de la profesión realizando la enseñanza en servicio y el acompañamiento.

En el Mes de Agosto celebramos una misa de agradecimiento a nuestra patrona, es que una enfermera sin espiritualidad no puede brindar un buen cuidado y celebramos nuestro día orgullosas de ser enfermeras. Hoy en día seguimos en la Lucha y nuestra VILLA es reconocida por el buen trato y la calidez del personal de enfermería siempre manteniendo la mística del servicio con mucho corazón, pero también con mucho conocimiento. Y es que no solo las de la atención directa la tiene difícil también las gestoras quienes debemos cuidar del cuidador y velar por un buen trato a nuestros pacientes

Cómo citar este documento

Bernal Corrales, Fatima Del Carmen. Memorias de una enfermera gestora en tiempos de COVID-19. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/07/2021. Disponible en:  http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2168

Volver a Sumario de narrativas
Elabora tu propia narrativa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *