La gestión de la información en la pandemia Covid-19

“El miedo al contagio es muy humano pero un adecuado manejo de la información podría haber hecho que ese miedo se hubiera minimizado”

Rosario Valero Montero
Enfermera. Área de Gestión Sanitaria de Osuna (Hospital La Merced). Osuna (Sevilla).

En mi experiencia como enfermera puedo destacar dos situaciones que me han hecho reflexionar sobre el poder de la información y la comunicación y considero que no somos del todo conscientes de ello.

Una de esas situaciones es la que experimenté cuando trabajé en una unidad de infecciosos con pacientes VIH+ o pacientes con SIDA. Al principio había poca información y al ser una enfermedad infecciosa toda información que llegaba la asimilábamos creando un universo simbólico de mitos. Trabajé con compañeros que se negaban a tratar a estos pacientes por miedo. Unos de manera explícita y otros dándoles de lado esperando que otros los atendieran por ellos. La información que al principio nos llegaba de que el paciente de VIH+ era sinónimo de SIDA y esto a su vez de muerte creó pánico en los sanitarios al contagio y a su vez a tratar a estos pacientes. Además, en torno a estos pacientes existía estigma social pues la enfermedad se relacionaba con determinados grupos de riesgo estigmatizados (homosexuales, prostitutas, toxicómanos). Un poco más tarde, conforme se desarrollaba la investigación sobre la enfermedad, se empezó a hablar de prácticas de riesgo en lugar de grupos.

A lo largo de la historia se han ido desarrollando diferentes pandemias y epidemias creando en los individuos/profesionales miedo e incertidumbre a lo desconocido, llenando de contenido simbólico y metafórico todo lo relacionado con ello. Ejemplos de ellos se dan en la TBC, Lepra, Sida.

La otra situación ha sido la que nos ocupa actualmente, la pandemia Covid-19. Desde finales de diciembre de 2019 y principio del 2020 la información que teníamos sobre la infección la aportaban los medios de comunicación a través de radio, TV, prensa, sobre la infección en Wuhan. Preocupaba la información, aunque esta procedía de muy lejos hasta que poco a poco fue acercándose a Europa. El desconocimiento sobre cómo se desarrollaba el virus dio paso a multitud de información y/o especulaciones acerca de cómo se producía el contagio. En particular, en el hospital donde trabajo (Unidad de Hospitalización Gineco-Obstétrica) se nos trasmitía un día tranquilidad, se nos decía que “el virus se comportaba como una gripe y hay quien la padece de forma asintomática” por lo que no había que usar mascarillas (te llamaban la atención si te veían usando mascarillas quirúrgicas) y casi al día siguiente el uso de las mascarillas era de obligado cumplimiento. A partir de entonces una gran cantidad de información contradictoria llegaba a nosotros de diversa manera, en forma de mensajes vía whatsapp por parte del supervisor o a través de los medios de comunicación. Los protocolos se modificaban casi a diario, por lo que se creó un clima de desconfianza de toda la información que llegaba desde las direcciones pertinentes. El ambiente de la unidad cambió a un estado de desasosiego. Empezaron los contagios entre compañeros y compañeras de “unidades covid”, por lo que al principio gran parte de la enfermería de la unidad tuvo que acoplarse a estas unidades para reforzar.

Con el desarrollo de la pandemia el tipo de pacientes que atendíamos cambió y la unidad se transformó en unidad médico-quirúrgica, donde se hospitalizaban pacientes quirúrgicos y de medicina interna. Empezaron a desarrollarse rituales de limpieza con legía de todo lo que se tocaba, se ampliaron las distancias entre los compañeros y compañeras, la forma de relacionarnos y por ende la forma de atender a los pacientes. Muchas compañeras al terminar el turno se duchaban para no contagiar a sus familiares al llegar a casa (sin haber atendido a pacientes con la infección), hasta el personal administrativo de la unidad actuaba así. A todo esto, se le sumaba la carencia de material de protección que denotaba un “sálvese quien pueda”.

El continuo cambio en los protocolos dio lugar a falta de adherencia a ellos e hizo que al final cada uno actuaba como le parecía. Todo ello con la falta de presencia del cargo intermedio que podría haber transmitido calma y serenidad (seguramente porque él también estaba afectado y colapsado)

Atendí a una paciente oncológica inmunodeprimida en la unidad que ingresó por mucositis y plaquetopenia derivada del tratamiento de quimioterapia. La paciente ingresó con PCR negativa, pero en el transcurso de su estancia se contagió por el virus. La estuve tratando durante varias semanas realizándole curas diarias (sin saber que estaba contagiada) hasta que me contagié.  Cuando me informaron de que la paciente se había contagiado y que la trasladaban a la zona Covid informé de ello al servicio de Medicina Preventiva pero el médico responsable no me consideró contacto estrecho porque había usado en todo momento mascarilla. Sin embargo, sí puso en cuarentena a los médicos dermatólogos que acudían a la habitación a observarle las lesiones. Tengo que decir que a pesar de haber pasado la infección casi de forma asintomática pasé miedo. Imaginaba el virus entrando en mis pulmones, perdí el olfato, el gusto y sentí sensación de disnea. Quizás esta sensación fuera una somatización por el miedo a la neumonía o quizás fuera real.

El miedo al contagio es muy humano pero un adecuado manejo de la información podría haber hecho que ese miedo se hubiera minimizado.

Las emociones se contagian a una gran velocidad y la enfermería, por la cercanía y contacto que tiene con el paciente, la transmite de forma muy directa. La gestión de cómo se transmite la información y el conocimiento es crucial para que los profesionales puedan atender a los pacientes de forma óptima.

¿Se podría haber gestionado la información de otra forma? Es cierto que ha habido pandemias a lo largo de la historia, pero cada una se ha desarrollado en contextos históricos, económicos y sociales diferentes. Parece contradictorio que en la era de la comunicación, donde la información fluye a gran velocidad por el avance tecnológico, no hemos sabido gestionar el cómo. Es más, creo que ha jugado en nuestra contra pues el exceso de comunicación y desinformación ha propiciado que en el imaginario colectivo se crearan todo tipo de confabulaciones acerca del virus.

Espero que cuando pase esta pandemia, reflexionemos de ello tranquilamente para aprender de los errores cometidos y analizar cómo se puede mejorar la comunicación entre los profesionales.

 

Cómo citar este documento

Valero Montoro, Rosario. La gestión de la información en la pandemia  Covid-19. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/07/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2139

 

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