A pesar de todo, lo hicimos

“Como enfermeras hemos sido testigos de situaciones que nunca pensábamos que fueran a ocurrirnos”

Carlos Núñez Ortiz
Supervisor de Enfermeria, AGS Campo de Gibraltar (Hospital La Línea de La Concepción). La Línea de la Concepción (Cádiz).

Todo el mundo está vivenciando un momento histórico, una pandemia mundial, como nunca antes se había conocido.

Una pandemia marcada por la globalidad en la que vivimos, sin distancias, sin fronteras y sin distinción de clase social o cultural. Es decir, todos hemos estado sometidos al riesgo de contagiarnos por un virus, que durante muchos meses no hemos sabido controlar, y para el que hemos ido improvisando y dando respuestas creativas en función de la limitada información de la que se disponía. Todo esto a pesar de que ha sido el episodio contagioso más informado (cayendo incluso en la desinformación) y para el que más medios científicos, preventivos y monetarios se han dedicado de todos los tiempos.

Todos los sistemas sanitarios se han visto sometidos, en mayor o menor grado, a un test de estrés que los ha ido dejando en entredicho uno por uno, sobretodo a los de los países “desarrollados”. Ninguno de ellos ha sido capaz de dar una respuesta eficaz y controlada a las diferentes oleadas que la pandemia COVID ha ido dejando.

Y todos ellos han tenido un punto común de soporte, más allá de la falta de infraestructuras, más allá de la falta de medios materiales, lo que realmente los ha puesto en jaque ha sido la falta de profesionales, y sobretodo la falta de enfermeras.

El colectivo de enfermeras se ha visto sometido a una enorme presión desde el principio de esta pandemia. Las enfermeras a lo largo de estos meses hemos ido vivenciando diferentes hitos que necesariamente han pasado factura y también han significado una oportunidad para ponernos al frente y afrontar las múltiples dificultades que se han presentado, unas con más acierto que otras, pero siempre hemos estado ahí dando la mejor respuesta posible a lo que se nos pedía desde la sociedad.

Iniciar una pandemia, atender a los pacientes en urgencias, en planta, en las consultas, en los centros de salud, con la incertidumbre de un virus desconocido, con una carencia de organización y de materiales de protección muy grave.

Cumplir con profesionalidad la exposición al virus, con escasez de equipos de protección, con miedo, con incertidumbre, con gran alarma social, con desinformación, temiendo por la posibilidad de contagiar a la familia y a los más vulnerables (niños y mayores) fue tremendamente complicado, PERO LO HICIMOS.

Superar el miedo y la incertidumbre, mantener la templanza y enfrentarse a situaciones extremas de pacientes aislados, sin poder ver a la familia, conscientes de su gravedad y no poder cubrir esas necesidades de acompañamiento familiar, de despedirse de su familia, sin siquiera poder disponer de equipos de soporte respiratorio suficientes para mantenerlos con vida, despedirlos en una habitación oscura, en soledad, con el único acompañamiento del compañero de turno en cuyo hombro nos desahogamos una vez más para seguir, nos pasó factura, PERO LO HICIMOS.

Ver a compañeros irse a casa con el miedo en la cara, aterrados, preocupados porque han salido positivos; ver a tu compañero ingresar en la unidad con dificultad respiratoria y rezar para tus adentros para que no empeore en las próximas horas, fue muy duro, PERO LO HICIMOS

Aprender a vivir en las unidades COVID, en los “circuitos sucios” de urgencias, en las unidades de diagnóstico, en urgencias de primaria, en ambulancias, en domicilios con el EPI puesto fue complejo, PERO LO HICIMOS.

Como enfermeras hemos sido testigos de situaciones que nunca pensábamos que fueran a ocurrirnos, situaciones que nos han superado profesional y personalmente, yo mismo, como cargo intermedio me he visto superado por situaciones y emociones que no he sabido gestionar.

Ver una enfermera con años de experiencia a sus espaldas, curtida en unidades de hospitalización geriátrica, y de cuidados paliativos, derrotada tras un turno de noche, mordiéndose el labio tembloroso y aguantándose las lágrimas mientras te contaban lo horrible que ha sido el turno, viendo como los pacientes se deterioran hasta morir, sin poder si quiera despedirse de su familia, sin poder hacer otra cosa más que aliviar esa angustia que le traspasaba el EPI, es algo tremendamente complicado.

Ver a una enfermera novel, recién salida de la facultad, incorporada a la unidad una semana antes con toda la ilusión del mundo, y encontrártela en un rincón del pasillo, al llegar por la mañana, con la mirada perdida y preguntándose si hizo todo lo necesario para salvar la vida de ese paciente joven que se han encontrado en el baño, caído en el suelo en parada cardio-respiratoria y que hace unas horas bromeaba con él sobre cuando saldría del aislamiento.

Esas experiencias nos van a marcar, nos van a pasar una factura emocional que desconocemos su calado, pero aún así LO HICIMOS, y lo seguiremos haciendo, porque nuestra razón de ser, nuestros valores y principios como enfermeros pasa por ayudar a los demás, ayudar a reponerse de la enfermedad, a salir adelante y no rendirnos ante la dificultad.

Las enfermeras han demostrado en esta crisis mundial el verdadero valor de su trabajo, han demostrado que gracias a su entrega y generosidad muchos pacientes han podido salir adelante. Las enfermeras clínicas de hospital, de urgencias, primaria, las enfermeras en los autoCOVID, en los centros de vacunación; las enfermeras en cargos intermedios, coordinadoras, supervisoras; las enfermeras directivas, tomando decisiones valientes, todas han dado el paso adelante cuando la sociedad lo ha necesitado, todas las enfermeras nos hemos sentido orgullosas de serlo, porque al final, como no podía ser de otro modo, LO HICIMOS.

Cómo citar este documento

Núñez Ortiz, Carlos. A pesar de todo, lo hicimos. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/07/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2133

 

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