Sobreviviendo con la gestión de casos

“Tengo la esperanza de que no desaparezca la conexión existente entre instituciones, la unión de equipo, el trabajo grupal y el respeto”

Rafael Molero de la Mata
Enfermero. Distrito de Atención Primaria Guadalquivir Palma del Río (Córdoba)

Hoy después de un año y tres meses prácticamente de pandemia, me siento delante de mi ordenador para exponer como la enfermería desde la gestión de casos ha afrontado la pandemia, cómo ha cambiado nuestro día a día y como nos hemos adaptado.

Comenzamos por el principio, cuando se declaró el estado de alarma en marzo. Aquí se cortó de raíz la práctica asistencial de un plumazo, paralizamos todos los procesos asistenciales. Todo lo que no estuviese relacionado con covid quedó en un segundo plano.

Teníamos información a destajo y cambiante, inclusive varias veces al día, nuevos protocolos, nuevas instrucciones, nuevas guías de actuación… En tiempo récord dividimos la asistencia sanitaria en el centro de salud diferenciando a través de un triaje lo respiratorio de lo que no lo era, vestidos hasta más no poder, unos nos llamaban buzos y otros astronautas. Las formas de atender a la persona variaban de un profesional a otro, unos con miedo y otros con risas, pero todos y cada uno de nosotros afrontando la situación con respeto y con incertidumbre, ya que todos tenemos una familia en casa y después de la jornada tocaba volver.

Tras atender a personas contagiadas con covid se nos quedaba en la mente grabado que teníamos que volver a casa con nuestra familia. Al igual que cuando teníamos que atender a los pacientes, los compañeros y compañeras actuaban de forma variopinta, unos regresaban sin miedo y otros afrontaban la situación viviendo solos en otro domicilio por el miedo de contagiar a sus seres queridos.

Por otro lado, se cortó la gestión de casos del centro de salud, teníamos que atender a lo urgente, tocaba arrimar el hombro como un profesional más. Pero con cautela pensando que nuestra población diana se podía ver afectada gravemente si el patógeno les afectaba.

Como digo la gestión de casos vivió con incertidumbre la situación apoyando al equipo en todo lo necesario, atendiendo a lo necesario que en definitiva era la patología covid.

Desapareció el contacto físico con los pacientes, se eliminó las visitas para el seguimiento a los pacientes frágiles, paliativos, las patologías complejas y se resolvía todo lo posible por teleconsulta, por teléfono, algo impensable para gestores y gestoras de casos, también desaparición de las peticiones de material ortoprotésico por miedo de la población, todo lo avanzado en años se había paralizado.

Por otro lado, la amenaza de la entrada del “bicho” en los centros sociosanitarios se hacía patente, veíamos como en otras comunidades autónomas se veían afectadas, veíamos como sufrían mucho cuando un centro se veía afectado.

La situación dentro del centro de salud era de control ya que se adaptó perfectamente pasados unos meses, pero se avecinaba una nueva necesidad que era atender a los centros sociosanitarios.

Debíamos anticiparnos a la situación porque veíamos como cada vez a nivel nacional había más centros afectados y sabíamos que nos iba a llegar.

Empezamos recibiendo al igual que en los inicios de la pandemia en el centro de salud una sobreinformación sobre protocolos, instrucciones, guías cambiantes a modo de BOJA, actualizaciones todas ellas ansiadas y necesarias.

Es donde empezó a destacar la gestión de casos, dando apoyo asistencial a los centros sociosanitarios, actuando como referente para la aplicación de protocolos, planes de contingencia, planes de actuación siendo como he mencionado anteriormente la figura referente en un momento tan delicado. He comprobado con orgullo como compañeros y compañeras gestores de casos han conseguido afrontar la situación con determinación, con fuerza, con unidad entre nosotros y con el apoyo y respeto de todos y todas los compañeros y compañeras del centro de salud ya que en ningún momento les ha temblado el pulso para ser los primeros en ponerse los EPI y hacer pruebas diagnósticas dentro de los centros sociosanitarios.

Destacar que ese apoyo ha sido mutuo, ya que son múltiples los agradecimientos por parte de las direcciones de los centros sociosanitarios, ya que no se han sentido solos ante una situación tan complicada. Permitidme dedicarle mi agradecimiento, ya que ellos también se han adaptado a la situación de manera ejemplar y han colaborado en todo momento.

Por otro lado, no puedo terminar sin destacar en la creación de la exitosa figura de la gestión de casos provincial para servir de “enlace” entre las diferentes delegaciones, inspección, para muchos la figura imprescindible en toda esta maraña y la que ha servido para deshacer la gran cantidad de nudos y problemas surgidos en nuestro día a día.

Hemos comprobado como nuestra labor diaria había cambiado, también nuestra jornada laboral y no solo laboral ya que estaba dedicada a atender las necesidades surgidas ante la aparición de un posible brote.

Pasados unos largos meses y con varias olas pasadas, hemos afrontado nuestra jornada laboral con la esperanza en la llegada de la vacuna para este sector tan delicado, veíamos la necesidad de la inmunización lo antes posible para ver como el “bicho” pasaba de largo y si no lo hacía esperábamos que la afectación fuese menor porque veíamos como mucha gente se quedaba en el camino.

Poco a poco con cautela y después de un año, vemos como gracias a la inmunización la situación en los centros sociosanitarios ha cambiado, y esto ha hecho que recuperemos terreno. Hemos comenzado de nuevo a atender de nuevo a nuestra población diana, y no solo atenderla sino que actualmente estamos inmersos en la vacunación de las personas con necesidades complejas y sus cuidadores con el deseo pasar página lo antes posible.

Nuestra gente, nuestros pacientes, nos han dado una lección de vida, un ejemplo para muchos porque ellos y ellas han respetado y comprendido lo que hemos vivido, nos reciben con alegría, dándonos las gracias por lo que nos ha tocado vivir, por cuidarles desde otro punto de vista puesto que ellos tienen la seguridad de que todo ha sido por y para ellos.

Ojalá todo lo conseguido después de un año de lucha no desaparezca. Tengo la esperanza de que no desaparezca la conexión existente entre instituciones, la unión de equipo, el trabajo grupal, el respeto, vamos a continuar con ese paso adelante que ha dado la gestión de casos y sobre todo que el contacto tan necesario para los pacientes y para la enfermería no se vea afectado de nuevo. Me despido con un GRACIAS por todo lo aprendido ya que se han adquirido nuevas competencias y la figura de la enfermería se ha hecho más visible para la población general.

Cómo citar este documento

Molero de la Mata, Rafael . Sobreviviendo con la gestión de casos. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/07/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2121

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