Del miedo a la esperanza

“Íbamos descubriendo día a día cómo enfrentarnos a este maldito virus que ha venido para quedarse y remover toda nuestra forma de vivir y concebir la vida”

María Dolores Martín Artacho
Coordinadora de cuidados de Enfermería. Área de Gestión Sanitaria Norte de Málaga Antequera (Málaga).

Empezaba el año 2020, con nuestros proyectos, expectativas e ilusiones pendientes de cumplir, pero “algo” vino de forma inesperada para quedarse. Nadie se lo esperaba. China, Wuhan y Covid, significaban lejanía y, claro, aquí nunca llegaría, al menos en esa magnitud. En pocas semanas el tsunami del COVID-19 arrasó las sociedades de todos los continentes, y como hacen estas grandes olas destructivas, esta dejó tras su paso una desolación secundaria a los puntos débiles del sistema sanitario español, que presumíamos como uno de los mejores del mundo. Una de las principales carencias ante la que nos encontramos, fue la de personal de enfermería cualificado para afrontar la ingente demanda asistencial que la pandemia nos exigió.

 

Cuando empezaron las primeras noticias sobre la posibilidad de que los casos de Coronavirus que habían aparecido en China, y posteriormente en Italia, llegasen a España, comenzó todo; la “nueva realidad”, que nunca, ni en el relato más surrealista que nos hubieran contado, habríamos imaginado.

Son tiempos difíciles para un coordinador de enfermería (o así lo he vivenciado yo) y especialmente para la salud emocional. Desde inicio de marzo hasta la actualidad, son muchas las experiencias en este periodo tan difícil, y en todas ellas hay varios factores o sentimientos comunes: estrés, indignación, soledad, tristeza, alegría, satisfacción, etc.

El estrés quizás haya sido el sentimiento más prevalente y el que más daño ha hecho a mi salud emocional y física, hasta el punto de presentar síntomas diversos, cefaleas, insomnio, ansiedad… y me decían: “Esto va en el puesto”, “tienes que relajarte un poco”, “descansa en los días libres”, pero ¿cómo podía hacerlo en este periodo con tanto caos y ante lo desconocido de la pandemia? “Eres coordinador 24 horas al día, los 7 días a la semana”.

 Y se sucedían los días apareciendo instrucciones, procedimientos, adaptaciones locales, y documentos técnicos de manejo en atención primaria, que iban cambiando y actualizándose casi diariamente, cambios tan frecuentes y en algunos casos tan contradictorios, que provocaban incertidumbre y preocupación en los profesionales, porque íbamos descubriendo día a día cómo enfrentarnos a este maldito virus que ha venido para quedarse y remover toda nuestra forma de vivir y concebir la vida.

Quiero recordar dos de los momentos más duros vividos en mi unidad, uno de ellos  relacionado con la escasez de mascarillas quirúrgicas, Fpp2 y Epis, que nos puso en la necesidad de tener que racionalizar los mismos para cuando hicieran más falta, en caso de acudir o atender a pacientes infectados, con la consiguiente angustia que suponía para nosotros (cargos intermedios) y el personal sanitario y no sanitario, ya que todos de una forma u otra sentíamos que podíamos estar expuestos en cualquier momento.

Y otro, tuvo que ver con el procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al coronavirus en el que se contemplaba la necesidad de evaluar a los trabajadores especialmente sensibles en relación a la infección de SARS-CoV-2, dando lugar a un elevado número de profesionales declarados de especial sensibilidad y que fueron dados de baja durante casi tres meses , lo que provocó en muchos miembros de la Unidad cierto malestar y disconformidad con la actitud de sus compañeros porque lo vivieron como “una retirada de la contienda”, como un acto de cobardía y así te lo hacían manifestar. Actitudes todas estas relacionadas con el miedo; miedo a lo desconocido, miedo al contagio personal y de la familia, miedo a la soledad que conllevaba el tan temido aislamiento que había que hacer cuando te contagiabas… miedo muy lícito y humano de experimentar pero que en definitiva cada uno lo hacía de una forma muy distinta.

Y mientras tanto, muchos manteníamos la esperanza en la llegada de la vacuna que nos iba a proporcionar la tan esperada “vuelta a la normalidad” o eso nos prometían. Y por fin, llega la tan ansiada noticia: “España comenzará a vacunar frente al coronavirus el próximo 27 de diciembre”, anunciado por el ministro de Sanidad. Vacuna que significa el principio del fin de la pandemia y que nos hacía ver la luz al final del túnel.

El cambio de actitud y la forma de afrontar la pandemia de los profesionales, ha propiciado la recuperación de las buenas relaciones entre ellos y ha hecho más eficiente el trabajo en equipo. Y a día de hoy con las vacunaciones masivas se ha recuperado la ilusión; ilusión por volver a tocarnos, a abrazarnos, a sentirnos, a relacionarnos como siempre lo habíamos hecho y que esta pandemia nos arrebató.

Ya queda menos para el final, pero si de algo estoy segura es de que hemos respondido con una gran capacidad de adaptación al cambio, en poco tiempo, no cuestionando en exceso, con mucha creatividad, gestionando nuestras emociones y la de nuestras familias y seres queridos, a pesar de la incertidumbre, de la falta de recursos en los primeros momentos y sobre todo del miedo humano, aceptable y sano. Porque, al fin y al cabo, el miedo nos mantiene alerta y seguros.

Muchos de nosotros, profesionales dedicados a la gestión, esperamos que todo vuelva a la normalidad, pero confiamos en que cuando todo pase, muchos de estos cambios perduren en el tiempo, porque como en toda situación de catástrofe, al igual que muchas vidas, también se llevan otras cosas que eran necesarias que desaparecieran y esperamos que no vuelvan nunca más.

Cómo citar este documento

Martín Artacho, María Dolores . Del miedo a la esperanza. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/07/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2118

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