Gestión de recursos humanos en tiempos de pandemia

“Ya no hay aplausos a las 20,00h. Ya no hay alumnos de enfermería de cuarto año. Ya no se percibe la energía positiva y emocionante con la que afrontamos la primera ola”

Víctor Manuel Balbás Liaño.
Enfermero. Supervisor de Área del Hospital Comarcal Sierrallana, Cantabria, España.

Supuestamente, el 17 de noviembre de 2019, en la provincia china de Hubei, se produce la primera infección humana por el COVID 19. Este paciente cero era un hombre de 55 años, y los contactos que mantuvo en su entorno social desencadenaron una de las pandemias más destructivas de la historia de la humanidad. En pocas semanas el tsunami del COVID 19 arrasó las sociedades de todos los continentes, y como hacen estas grandes olas destructivas, ésta, dejó tras su paso una desolación secundaria a los puntos débiles del sistema sanitario español, que presumíamos como uno de los mejores del mundo.

Una de las principales carencias ante la que los gestores sanitarios nos encontramos, fue la de personal de enfermería cualificado para afrontar la ingente demanda asistencial que la pandemia nos exigió. El número de pacientes hospitalizados se multiplicó de forma geométrica en pocos días y nos vimos obligados a contratar enfermeras de todos los puntos de la geografía española. Todas las manos de profesionales de enfermería eran pocas para administrar cuidados a pacientes críticos en una unidad de cuidados intensivos, en la que el número de pacientes pasó de 6 a 16 en menos de una semana. Toda enfermera de nuestro hospital con experiencia en cuidados intensivos fue trasladada a esta unidad, pero el puesto que dejaba vacante debía ser ocupado por otra hasta que… la fuente donde emanaban los profesionales de enfermería se secó por completo. Esta situación inédita llevó a los responsables de la sanidad de nuestra Comunidad Autónoma a tomar una medida excepcional, producto de una situación también excepcional: contar con efectivos de enfermería en fase formativa, en concreto, alumnos de enfermería de cuarto año.

Nunca olvidaré el día 13 de abril de 2020, en el que recibimos a esos 12 alumnos de cuarto año de Grado en Enfermería. Como Supervisor de Área del hospital, entrevisté a esos valientes para valorar su “cualificación profesional” y asignarles a los servicios donde pudieran ser más “Aptos”. Ninguno de ellos manifestó miedo, queja o reticencia alguna… más aún, sus caras transmitían una combinación contagiosa de ilusión y respeto que traspasaron a las plantillas de los servicios donde fueron asignados. ¿Existe alguna forma más satisfactoria de ser introducido en el mercado laboral? Personalmente siento envidia de la madurez y fuerza que estos jóvenes mostraron durante esta experiencia tan real como surreal.

Desde el punto de vista de gestor de personal de enfermería, he detectado una evolución anímica de los equipos de enfermería que ha acompañado a la evolución de la ola de la pandemia del Covid19. A medida que se elevó la primera gran ola de la pandemia, entre los meses de marzo y mayo de 2020, los equipos de enfermería aunaron fuerzas y mostraron una energía inédita ante la gran sobrecarga asistencial a la que fueron sometidos. En este escenario, los profesionales asignados a servicios que en ese momento estaban en un segundo plano asistencial (consultas, quirófanos, rehabilitación, hospitalización quirúrgica, etc.) fueron trasladados a unidades de primera línea de batalla como cuidados intensivos y plantas Covid, modificando incluso su turno de trabajo (hemos sido testigos de casos de personal de más de 60 años con turno fijo de mañana en consultas, pasar por voluntad propia a un turno rotatorio en cuidados intensivos). Junto a este fenómeno de unión, la sociedad aplaudía a los profesionales sanitarios a las 20,00h, día tras día, desde los balcones de su encierro domiciliario.

Pasó y descendió la primera ola… nuestras energías pasaron a bajar también junto a esta ola. Todos los profesionales regresaron a su “trinchera habitual”, los alumnos de enfermería a sus estudios y llega el momento de equilibrar emociones, lamernos las heridas y rehabilitarnos de las secuelas físicas y emocionales que se quedaron junto a nuestra existencia profesional. En la mayoría de los casos, olvidamos o quisimos olvidar que la pandemia no había sido aniquilada, sino que se encontraba aletargada a la espera de comenzar una nueva batalla contra nuestro sistema sociosanitario.

Los excesos sociales, la pérdida del miedo al fantasma de la pandemia, los movimientos sociales, fiestas, etc., acompañaron al verano de 2020 y aparecieron nuevas cepas del coronavirus, las cuáles se dispersaron alrededor de un mundo globalizado de forma silenciosa hasta que llegó el otoño de 2020 y junto a él una segunda y seguida una terca ola de pandemia. Muchos frentes organizativos habían mejorado en una estrategia teórica que se suponía eficaz… pero nos hemos encontrado con un talón de Aquiles que ninguna estrategia puede salvar. Estamos hablando del déficit de enfermeras y el cansancio acumulado de un ejército de profesionales que no terminan de ver la “luz al final del túnel”. Ya no hay aplausos a las 20,00h. Ya no hay alumnos de enfermería de cuarto año. Ya no se percibe la energía positiva y emocionante con la que afrontamos la primera ola… El número de bajas entre el personal ha aumentado progresivamente y la capacidad de sacrificio se encuentra gravemente tocada.

¿En qué estado va a quedar la salud física y emocional de los equipos de enfermería cuando termine esta pandemia?, ¿qué medidas van a adoptar las instituciones para tratar los daños que la pandemia ha producido en el conjunto de la sanidad nacional? ¿hemos aprendido la lección y seremos capaces planificar en lugar de improvisar? ¿podremos reponer las carencias de profesionales de enfermería en el sistema sanitario nacional? En menos de un año podremos dar respuesta a estos interrogantes…

Desde el punto de vista de un gestor de personal sanitario puedo confirmar que el número de bajas entre el personal sanitario está aumentando de forma exponencial. Hablamos de enfermedades físicas y enfermedades que afectan a la esfera anímica y que no son sólo secuelas de los afectados por la covid 19, hay que sumar las secuelas producidas por la exposición prolongada a un estrés físico y emocional en tiempos de pandemia.

Desde mi perspectiva profesional y personal quiero transmitir mi más sentido agradecimiento a todos los profesionales sanitarios que han sumado sus fuerzas físicas y emocionales en esta dura lucha en la que estamos inmersos.

Cómo citar este documento

Balbás Liaño, Víctor Manuel. Gestión de recursos humanos en tiempos de pandemia. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 09/04/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=2004
 
 

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