Pandemia y Academia ¿Del caos a un nuevo orden?

“Ante un nuevo caos estaremos más preparados para salir del shock inicial”

Pamela Barrientos Villalobos
Escuela de Enfermería. Universidad Austral de Chile, Chile.

Aludiendo a la frase característica del alguna vez famoso programa de la Televisión Chilena, “nada hacia presagiar que…” a partir de octubre del año 2019, con el estallido social vivido en nuestro país, y posterior pandemia que atravesamos desde marzo pasado, la normalidad a la cual estábamos acostumbrados e inclusive cómodos, se volverían tiempos dificultosos y de incertidumbre; tanto en nuestra vida personal y familiar, como también en nuestro rol académico.

En acuerdo a lo que representa la teoría del caos y el efecto mariposa, pequeños cambios iniciales pueden crear grandes diferencias en un resultado final, por lo que la gran mayoría de sucesos y sistemas no resultan totalmente predecibles; así como sucedió con el alza de treinta pesos en la tarifa del metro que fue el inicio a una profunda crisis social que se desencadenó en nuestro País; también la aparición de COVID 19 y su posterior propagación, generó una pandemia con consecuencias catastróficas a nivel mundial; por lo que queda de manifiesto que elementos o acciones inicialmente pequeños provocan efectos devastadores sin poder prever totalmente lo que ocurrirá.

Así como a nivel macro, los coletazos de este virus también generaron cambios disruptivos y panoramas inciertos en nuestras vidas personales, organizaciones y trabajos; en lo personal, hemos tenido que reaprender a compatibilizar nuestros roles tanto familiares como los del quehacer diario, incorporando y entrecruzando con el rol académico. En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos trabajando en nuestro propio hogar y en tiempos de cuarentena total, sin poder salir de casa y desarrollando todas estas actividades desde un solo lugar físico; situación no exenta de dificultades por la imposibilidad de no distraerse con todo lo que ocurre en la cotidianeidad, los hijos, el almuerzo, las mascotas, el timbre, el cartero… en fin.

En lo académico, esta situación nos llevo a insertarnos en el formato de teletrabajo de golpe, aprendiendo y adaptándonos de a poco a esta nueva forma de enseñar, con muchos miedos por ser terrenos desconocidos para nosotros; el acostumbrarse a dictar clases a través de una pantalla, muchas veces en negro porque no hay cámaras prendidas, pensando si los estudiantes se encontrarían desmotivados o simplemente no existe buena conexión, o el no recibir retroalimentación de ellos y escuchar sus voces solo en la despedida de la clase; situaciones que hemos ido asimilando y que se vuelven naturalmente más cómodas para ambos. En ocasiones, nuestro profesionalismo nos lleva a ser muy rígidos y a veces inflexibles, viendo las cosas desde una visión de causa y efecto, algo mas bien lineal, esto nos lleva a querer saber y tener respuestas inmediatas para superar los inconvenientes y resolver problemas; pero lamentablemente en este caso la situación no era cualquier problema, era una pandemia, con sus estragos complejos y multicausales, donde es necesario ir buscando y probando vías para encontrar un camino hacia un nuevo orden.

En la docencia, las enfermeras y enfermeros sustentamos la formación generalista de nuestros estudiantes en base a conocimientos teóricos de diversas ciencias, así como las propias de nuestra disciplina; estas últimas incorporan en la malla curricular una nutrida cantidad de horas de experiencia práctica, que dada la contingencia no podrían llevarse a cabo. Entonces… ¿Qué haríamos ahora? Para ser sincera inicialmente se torno un tanto difícil, el tratar de ajustarnos a esta nueva realidad implicaba asumir que los estudiantes no podrían desarrollar prácticas clínicas en los centros de salud. En algunas oportunidades afloraban sentimientos de frustración, que creo han ido cambiando conforme pasan los meses; el comenzar a establecernos e ir probando las diversas tecnologías, nos dio el empuje para ahora con mas experiencia insertar vía online componentes prácticos de las asignaturas de enfermería, impensado en algún momento.

Esta situación también nos provocó unos que otros desajustes y desacuerdos entre colegas que se han ido superando en este camino de aprendizaje. Las nuevas planificaciones incorporan teoría en sus diversas formas, evaluaciones vía remota, e inclusive elementos de la práctica a través de simulaciones clínicas, uso de pacientes estandarizados y programas computacionales de simulación que, si bien no reemplazan el contacto y la experiencia de atención directa a un paciente, nos lleva a conocer otros modos de enseñanza y nuevas formas de aprendizaje para nuestros estudiantes.

Así, estos últimos han demostrado cada vez más simpatía y credibilidad a estas nuevas fórmulas, que han venido de alguna u otra manera a flexibilizar la rigidez metodológica acostumbrada. Como postulan Prigogine y Morin, estos escenarios de incertidumbre y caos, generan un nuevo orden y creo que de alguna u otra manera, con mayores o menores dificultades este principio se cumple; ahora con un poco mas de claridad, recuerdo las diversas ideas en medio de la confusión de nuestra compleja organización, y aprovechando el insomnio para pensar en como adaptarse a este nuevo escenario y lograr una relativa estabilidad y “orden”.

Nuevo orden que sin duda nos deja innumerables enseñanzas para el futuro, una forma de ver o realizar la academia de manera diferente, que puede complementar y hacer de nuestro proceso de enseñanza aprendizaje mas enriquecedor. ¿Por qué no pensar en lo presencial y lo virtual de la mano de ahora en adelante? ¿Estas nuevas metodologías podría facilitar la compatibilización de roles a estudiantes y académicos? Es algo que nos queda para la reflexión. Mirado desde el paradigma de la complejidad, debemos asumirnos como sistemas complejos, tanto nosotros como seres humanos y las propias organizaciones de las cuales formamos parte, sabiendo que el orden no lo podemos tener garantizado, lo mismo que la certidumbre.

Es necesario no acostumbrarse a este nuevo orden, porque en algún momento se puede volver a desentramar, debemos asumir el caos y el desorden desde la realidad actual e integrar esa incertidumbre que muchas veces incomoda, ir reuniendo e integrando para como señala Prigogine, poder auto organizarnos y buscar un nuevo orden para seguir subsistiendo. Bajo esta lógica, se hace imprescindible estar siempre abierto a los cambios, aunque, con la certeza que ante un nuevo caos estaremos mas preparados para salir del shock inicial, y desde el pensamiento, asumiéndonos como seres y organizaciones complejas adaptarnos y resolver con mayor celeridad, tranquilidad y apertura.

Cómo citar este documento

Barrientos Villalobos, Pamela. Pandemia y Academia ¿Del caos a un nuevo orden? Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 19/01/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1939
 

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