Una visión de avance

“Dos personas que cada día que conseguían una cosa nueva, como mover el dedo para poder usar el botón de llamada, era una alegría inmensa”

Sandra Abad Galdeano
Unidad de Rehabilitación. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Un día en casa sentada delante del ordenador y mirando por la ventana como nieva, me pongo a pensar en aquellos días de pandemia. Esos días en los que los terapeutas ocupacionales del servicio de rehabilitación del hospital Universitario Miguel Servet, muchos de nosotros interinos, otros fijos y otros promocionados de otras categorías, nos sentíamos inutilizamos mientas observábamos con en el resto del hospital que se necesitaba personal y manos que ayudaran en plena pandemia. Puestos en marcha, con algún sentimiento de frustración, nos dedicábamos a realizar delantales para proteger a aquellas personas que estaban en primera línea de la pandemia. Había días que llegábamos a realizar mas de 4.000 delantales. Destinados a urgencias y las unidades de cuidados intensivos. Los días pasaban y la frustración iba desapareciendo, pues comentarios de felicidad y agradecimientos de todo el hospital llegaban por nuestras labores; no eran labores especificas de nuestra carrera profesional, pero eran labores de gran valor para profesionales que necesitaban protección para poder salvar vidas a las personas que estaban sufriendo la enfermedad que azota al mundo, el coronavirus.

Como familiar de la primera persona en Aragón que murió de coronavirus, sin saber que era realmente lo que nos estaba arrebatando a mi abuelo hasta el momento que esta maldita enfermedad se lo llevó. Con sentimiento de grandeza por saber que él había luchado todo lo que había podido, solo quería que otras muchas personas que estaban pasando por lo mismo pudieran recuperarse y pudieran ser atendidas.

Tras pasar los días, vino una de las médicas de rehabilitación de la unidad de cuidados intensivos, pidiéndonos nuestra ayuda como profesionales de rehabilitación de la terapia ocupacional, para empezar nuestra labor en las unidades de cuidados intensivos. Como no podría ser de otra manera, y con sentimiento de alegría y tranquilidad, he de reconocer que tenía algún sentimiento encontrado de miedo, no por mí, sino por mi hijo, el que acaba de cumplir dos años. Fui una de las voluntarias para empezar de manera prematura la rehabilitación en terapia ocupacional en personas con coronavirus.

Manos a la obra, buscando información, poniéndome en contacto con otras terapeutas ocupacionales que ya habían empezado esta labor y buscando la poca bibliografía que existía en ese momento. Quería hacerlo de diez, no podía fallar a aquellas personas que se estaban jugando la vida luchando contra el coronavirus, quería que aquellas personas tuvieran la mayor calidad de vida posible y darles todo mi apoyo para ser luchando por ellos. Comencé a realizar mi trabajo, lo primero hablar con la familia para saber el desempeño ocupacional previo ingreso, realizar valoraciones sobre su estado cognitivo, valoración sensitiva, valoración motora, valoración funcional y valoración de habilidades comunicativas.

Posteriormente planificar los objetivos de intervención y por último planificar el tipo de intervención. En definitiva, el tratamiento del terapia ocupacional en las unidades de cuidados intensivos que realizaba era desde un enfoque centrado en la personas que incorporara en la medida de los posible actividades significativas y con propósito para la persona que tenia enfrente. Además, de las posibles modificaciones del entorno contribuyendo a la humanización ya la individualización del tratamiento para favorecer la participación de la persona.

De los tratamientos comunes que al final realizaba en las personas con la enfermedad del coronavirus para poder mejorar su calidad de vida, era tratamiento y monitorización postural para prevenir úlceras, deformidades y demás complicaciones, estimulación multisensorial para contribuir al despertar, estimulación cognitiva y terapia de orientación a la realidad, tratamiento del delirium, entrenamiento motor orientado a tareas para la mejora de las destrezas sensoriales, motoras, praxis y de comunicativas, y la reeducación funcional y participación en las actividades de la vida diaria, sobre todo en las actividades básicas de la vida diaria. Cada vez que recuerdo esta etapa y de todos los pacientes que pasaron por mi, recuerdo especialmente a dos personas, las cuales las tuve desde el inicio hasta el final en tratamiento de terapia ocupacional.

Dos personas fuertes, humildes, alegres, con ganas de avanzar y sin conocimiento de la terapia ocupacional. Pero dos personas que se llevaron a la terapia ocupacional y a mí, eso creo, en el corazón. Dos personas que cada día que conseguían una cosa nueva, como mover el dedo para poder usar el botón de llamada o el botón de la cama, era una alegría inmensa que te la trasladaban y esa era la fuerza, la alegría y el mensaje conmovedor que te decían y sentía. Dos personas que su desempeño ocupacional pasó de profesor de FP y Trabajadora social a sentirse totalmente incapacitados, viéndolos llorar, viéndolos luchar, viéndolos sonreír, viéndolos poder comer solos, viéndolos poder sentir sus brazos, viéndolos poder hablar con sus familiares, viéndolos, evolucionando día a día y luchando día a día y viéndolos, marchándose del hospital.

Los sentimientos que por mi cuerpo recorren cuando observo que, gracias a mi trabajo, a mi persona, a mí, esas personas vuelven a conseguir su desempeño ocupacional, se sienten ellas, sienten que pueden conseguir las cosas y que como suelo decirle a todos mis pacientes, las personas con esfuerzo y constancia pueden llegar a conseguir todo, y no consigue el que más puede, sino el que mas quiere.

Tras meses y meses después del inicio de la pandemia, me paro a pensar que estamos volviendo a marzo, a aquellos inicios de la pandemia cuando estábamos en plena pandemia incontrolable con un estado de alarma. Yo, personalmente no quiero volver a eso, no quiero que todas las personas del hospital sufran, que las personas que están detrás de todas aquellas profesionales de primera y segunda línea, que nos vino después el volumen de trabajo, están sufriendo, sin días de descanso, sin parar de luchar, tu sufres, pero nosotros también. Tengamos conciencia, tengamos cabeza. No solo eres tú, somos muchas personas las que sufrimos por dar lo mejor de nosotros, por salvar vidas y devolver la calidad de vida que antiguamente tenias.

Cómo citar este documento

 Abad Galdeano, Sandra. Una visión de avance. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 09/01/2021. Disponible en:http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1933 
 

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