Enfermera novata en tiempo de coronavirus

“La pandemia no ayuda a que mi inicio en el mundo laboral haya sido tranquilo y apacible, pero de todo se aprende”

Vanesa Fernández Cuesta
Atención Primaria. SESPA, España.

Yo, estudiante de enfermería de 4º curso esperaba con ansias ese preciso momento en el que poder decir que ya era enfermera. Para conseguirlo, aún tenía que superar alguna que otra asignatura, prácticas clínicas y un Trabajo Fin de Grado que se me antojaba interminable. Entre todas esas materias, exámenes y pruebas para llegar a ser enfermera que aún me faltaban por superar, había también muchos planes, viajes y despedidas ya organizadas. Avanzaba el año, como cualquier otro, organizando mi vida para poder conseguir esa meta, ser enfermera. Una graduación prácticamente organizada, un viaje ya programado, una cena de despedida y muchas cosas más. Mientras organizábamos nuestras vidas, yo estudiaba, hacía prácticas y ajena a todo lo que iba a llegar seguía tranquila.

De repente, llegó marzo y sin previo aviso, toda esa organización, planes, viajes empezaron a ser inciertos. Había llegado la pandemia mundial que ahora mismo todos conocemos, la pandemia COVID-19 había llegado para cambiar la vida de todos nosotros. Ante un gran revuelo, seguía en mis prácticas clínicas en urgencias, con muchas ganas e ilusión por aprender hasta que, todas mis prácticas se suspendieron por la llegada de un virus que vino para quedarse y que poco sabíamos de él. Ya desde casa, estudiando para exámenes que también eran inciertos, un Trabajo Fin de Grado que cada vez se hacía más cuesta arriba y una gran preocupación por la situación que estábamos atravesando tocaba seguir, confinada, con toda esa planificación para poder ser enfermera (aunque no sabía cuándo). Marzo pasó, al igual que abril y mayo con pocas novedades y mucha incertidumbre. En ese momento, lo mejor que podíamos hacer era quedarnos en casa y así fue, meses duros en los que no podía ver a mis compañeros, amigos ni familiares, pero era lo que se debía hacer y más aún lo que se esperaba de una futura enfermera, seguir las normas para, con mi pequeño granito de arena, ayudar a que la situación epidemiológica mejorase. Se acercaba la “nueva normalidad” en la que gran parte de la población pensó que habíamos vencido al virus, aunque nada más lejos de la realidad. La gente empezó a hacer su vida “normal”, los negocios abrieron y el virus seguía entre nosotros. Con respecto a mi formación, todo seguía siendo incierto.

Llegaron los exámenes, extraños, desde casa y con muchos nervios. Una presentación del Trabajo Fin de Grado atípica, aunque igualmente emocionante. Por fin podía decir que era enfermera, aunque de una forma muy distinta a la de mis compañeros de cursos anteriores, sin despedidas, sin fiestas, sin celebraciones. Por fin podía formar parte de ese colectivo de personas al que tanto admiraba, y más aun después de toda la lucha y sacrificio que habían hecho durante los meses anteriores. Me di un merecido descanso tras todos esos meses en los que hubo muchos altibajos emocionales y ganas de tirarlo todo por la borda para encarar la vida laboral con mi mejor sonrisa y ganas. El momento en el que me llaman para trabajar llegó y con muchos nervios, pero aún más ilusión me encaminé hacia mi primer contrato como enfermera. Asusta, y más aún en plena pandemia, empezar a trabajar sin la supervisión que había tenido durante 4 años. Yo, enfermera novata, me tocaba enfrentarme en una consulta de Atención Primaria a mis primeros pacientes, dudando incluso de lo más insignificante y que llevaba haciendo 4 años. Poco a poco con mucho respeto, ilusión e intentando hacer las cosas de la mejor manera posible fueron pasando los meses hasta hoy. Aprendiendo día si y día también, con algún que otro disgusto y con muchas ganas de seguir formándome y aumentar mis conocimientos. La pandemia no ayuda a que mi inicio en el mundo laboral haya sido tranquilo y apacible, pero de todo se aprende.

En Asturias, la primera oleada había sido más “ligera” que en otros lugares de España. La segunda, ya la viví como enfermera y desde mi inexperiencia, puedo decir que la viví como una hecatombe. El número de contagiados aumentaba y la sanidad cada vez estaba más colapsada. Los casos positivos cada vez eran más cercanos y los hospitales estaban al 100% de ocupación. La preocupación no solo estaba presente en los profesionales sanitarios sino en toda la población que, tras un verano aparentemente apacible, llegaba un inicio de curso marcado por los contagios, los ingresos hospitalarios y las personas gravemente enfermas. Mientras tanto, yo hacia mi trabajo en Atención Primaria de la mejor manera posible y lo compaginaba con un máster que empecé con grandes expectativas y que la situación y falta de tiempo no me estaban permitiendo disfrutar como me hubiese gustado. Trabajo por la mañana, clases por la tarde, realización de tareas en fin de semana… el agobio aumentaba al igual que los contagios. Buscaba un poco de desconexión en la television, series, libros, aunque muchas veces lo que me encontraba era justo lo contrario. Telediarios llenos de información sobre la situación epidemiológica que estábamos viviendo, información y más información sobre una carrera por ver quien realizaba antes una vacuna contra este virus….

Ahora llega la navidad, nunca he sido muy navideña, aunque he de reconocer que me resulta extraña esta situación actual de restricciones combinada con una iluminación navideña normal y unas fiestas que, al igual que el fin de la pandemia, se tornan inciertas. Los medios de comunicación vuelven a llenarse de mensajes que piden responsabilidad ciudadana para poder celebrar las fiestas con las mayores garantías y la mayor salud posibles. Está en manos de todos frenar o, al menos, reducir la propagación de este virus, que como he contado a lo largo de este texto, ha llegado para cambiar nuestras vidas por completo. No todo son cosas malas. Mirando con perspectiva, este virus nos ha hecho parar en nuestras ajetreadas vidas, nos ha hecho pensar, reflexionar y en muchas ocasiones plantearnos si estamos dedicando nuestro tiempo a lo que realmente nos gusta, yo, en mi caso, puedo decir que sí.

Cómo citar este documento

Fernández Cuesta, Vanesa. Enfermera novata en tiempo de coronavirus. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 08/12/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1891
 

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