Las enfermeras servimos para todo

“Todas hemos cuidado y curado a nuestros pacientes de una forma totalmente vocacional, jugándonos hasta nuestra propia salud”

Pedro José López Barranco
Urgencias y radiología, Hospital Reina Sofia- Murcia (España).

Desde hace muchos años, quizás desde la instauración de la enfermería como grado universitario, se nos ha otorgado a los y las enfermeras de una serie de conocimientos y habilidades que no siempre abarcan toda la información y destrezas que se deben de tener para desarrollar nuestras funciones en servicios específicos como puede ser la unidad de cuidados intensivos (UCI), reanimación, diálisis, radiología, urgencias. Porque cada servicio es único y les exige a los y las profesionales una serie de conocimientos específicos. Los y las que trabajamos en hospitalización y no tenemos la suerte de tener una serie de contratos demasiado duraderos en los diferentes servicios de un hospital sabemos que la calidad del servicio que podemos prestar se ve disminuida, esto no se debe a que no seamos capaces de desarrollar nuestras funciones, se debe que cada semana o incluso cada día estemos en servicios tan diferentes como puede ser una sala de hemodinámica o un servicio de diálisis.

Con la llegada de esta pandemia y el colapso a nivel sanitario sufrido desde el mes de marzo de 2020, se produjo un colapso también en los servicios de recursos humanos. Resulta que no teníamos enfermeros ni enfermeras, no teníamos profesionales adiestrados en el cuidado del paciente crítico. Lo cual repercutió de forma directa en los tipos de contrato COVID que se nos ofrecían. En mi caso siendo enfermero de rayos desde hace dos años, me vi obligado a abandonar un servicio en el cual soy un miembro útil del equipo y a desplazarme a un servicio de medicina intensiva en el cual no había trabajado nunca, no conocía la medicación que allí se suele utilizar y por supuesto nunca había utilizado ni dominado un respirador avanzado, el cual necesitaban la mayoría de pacientes ingresados en UCI por neumonía bilateral a causa del COVID-19. Los y las profesionales nos vimos obligados a aceptar este tipo de contratos bajo amenaza de sanción si nos negábamos. Y de esta forma fue mi llegada a UCI del Hospital General Reina Sofía de la Región de Murcia y como yo la mayoría de profesionales de enfermería que allí estábamos veníamos de servicios que nada o muy poco tenían que ver con la labor que allí íbamos a desempeñar. No tuvimos más remedio que adaptarnos, estudiar e intentar aprender las nuevas técnicas a la vez que las íbamos realizando, tuvimos que aceptar esta situación y enfrentarnos al cuidado de estos pacientes porque de lo contrario se morían, porque detrás nuestra no venía nadie que supiera más y mejor que los que ya estábamos allí. Con el paso de los días, el apoyo de los compañeros de medicina, auxiliares y supervisores, conseguimos alcanzar cierto grado de competencia. Pero esta situación originó en nosotros y nosotras un estrés que en muchos casos acabó por saturar incluso producir síndromes de quemado entre los profesionales que allí se dejaron algo más que el alma en su trabajo. Varios de mis compañeros no han vuelto a estos servicios, algunos incluso han decidido no volver a trabajar en servicios de hospitalización.

En mi caso estos tres meses dejaron un mí una doble sensación. A nivel físico y mental el trabajo realizado en la UCI fue muy duro, durante las primeras semanas estuve a punto de decidir dejar la práctica asistencial en hospitalización y a nivel físico mi cuerpo perdió 6 kg en dos semanas. Pero con el paso del primer mes, empezamos a ser verdaderamente útiles en UCI y sobre todo comenzamos a sentirnos realizados como profesionales cuando veíamos cómo retiraban la ventilación asistida a nuestros y nuestras paciente. Los primeros meses de la pandemia hicieron que incluso sintiéramos un reconocimiento por parte de la sociedad y sumado a la aparente responsabilidad que parecían mantener la mayoría de ciudadanos, parecía que podíamos ver el final de esta crisis a nivel sanitario. Pero no, la población pronto se olvidó de nosotros y en mayo parecía como si nada hubiera pasado nada y los y las profesionales teníamos miedo de que volviéramos a pasar por la misma situación. Pensábamos también que con lo ya sufrido de la primera ola los y las gestoras de la sanidad invertirían en formar y distribuir el potencial humano de nuestros profesionales de una forma coherente y lógica, pero por desgracia en mayo de 2020 volvimos a escuchar las mismas frases “los enfermeros servís para todo” y muchos y muchas de nosotros temíamos que nos volviera a ocurrir lo mismo. Y efectivamente, volvieron a redistribuir al personal dentro del mismo hospital, sin importar tu experiencia o tus capacidades.

Por desgracia el ser humano no parece haber aprendido nada durante esta crisis y todo continuó de la misma forma. Quizás esta postura negativa sobre lo acontecido y lo que queda por acontecer, sea fruto de la desesperación y miedo que muchos y muchas sanitarias hemos sufrido. No conozco cual es la posible solución a este problema, pero de lo que la mayoría estamos seguros es de que esa respuesta no pasa por tratar a los y las enfermeras como meros esclavos Quizás la enfermería y los mismos profesionales deberíamos de mirarnos al espejo y adoptar medidas para evitar que estas situaciones puedan volver a darse y si se dan que tengamos a profesionales con conocimientos previos, formados y motivados para enfrentarse a estas situaciones de estrés. Los profesionales debemos de ser los primeros en hacer autocrítica y velar por que nuestra formación se especialice más y que el mayor potencial de los y las profesionales se distribuya de forma coherente, que cada uno de nosotros y nosotras nos enfrentemos a esta pandemia desde una posición en la que nos sentimos seguros y fuertes y no eliminando prácticas asistenciales, reduciendo plazas de EIR, o forzando desplazamientos de profesionales a otros servicios.

Esta pandemia ha puesto de manifiesto que no somos la mejor sanidad del mundo, pero sí que creo que tenemos a los y las mejores sanitarias que puede haber, porque todos y todas hemos cuidado y curado a nuestros pacientes de una forma totalmente vocacional, jugándonos hasta nuestra propia salud.

Cómo citar este documento

López Barranco, Pedro José. Las enfermeras servimos para todo. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 05/01/2021. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1864
 

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