La Supervisora de Enfermería y la pandemia del Covid 19

“Es nuestro año por que hemos dado todo nuestro potencial, sudor y lágrimas al servicio y cuidado de nuestro prójimo”

Silvia Y
Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen ESSALUD, Perú

Este año 2020, año internacional de la Enfermera, nos ofrecía muchas expectativas y para mi pensamiento estaba orientado para el empoderamiento en liderazgo y gestión, pero nos ha tocado enfrentar a un enemigo invisible que ha ocasionado grandes pérdidas y cambios en todo aspecto. Fui incrédula al pensar que no llegaría el SARS COV2 al Perú, pero el 6 de marzo 2020 nos dieron la noticia del primer caso y a partir de ese momento la historia cambió y desde mi lugar de ejercicio profesional toda la dinámica tuvo que ser reestructurada; trabajo en un Hospital de referencia nacional con capacidad para 984 camas y con varias especialidades, atendemos capa compleja.

Todas las acciones fueron contingenciales ya que realmente nadie estuvo preparado para la presentación tan vertiginosa de ésta enfermedad. Y el primer impacto lo sufrió emergencia, se armaron carpas y se implementaron puntos de oxígeno tambien temporales, el crecimiento de pacientes infectados fue exponencial y las medidas emitidas por el gobierno central originaron que el personal de enfermería en riesgo quedara en aislamiento social obligado, esto repercutió fuertemente en la oferta de personal para atender a los pacientes que llegaban a nuestro hospital. Teníamos miedo, me incluyo, porque no sabíamos el manejo de la enfermedad y cómo seria la evolución de nuestros pacientes. Me tocó reorganizar servicios y redistribuir personal tanto licenciadas enfermeras como a técnicos de enfermería.

Como supervisora me he quedado en mis turnos de 12 a 15 horas prácticamente para solucionar los diferentes eventos de todo el hospital en coordinación con la jefe del Departamento de Enfermería y con el Gerente del Hospital de día y en el turno nocturno con llamadas telefónicas. Recuerdo mucho una indicación dada a mi persona: Silvia implementa “tal área” mira de donde sacar al personal”. Como gestora uno piensa que la decisión debe ser la mas acertada y oportuna, entonces no debía demorar y ademas debería ser efectiva. Revisé la programación a vuelo de pájaro y detecté un servicio de medicina que tenía mas cantidad de personal. La jefe de ese servicio, se había acogido al aislamiento social y hablé con la líder del turno, finalmente todo el personal se acercó a la estación de enfermería y empezaron los reclamos y preguntas, de porqué a ellos, manifestaban su miedo y algunos hacían crisis de pánico. No podía retirarme sin llevar al personal necesario… qué hacer?, como motivarlos? como lograr su apoyo?. Inicié mi alocución diciéndoles que yo también sentía lo mismo que ellos, pero que ya había ingresado al área de CoVid y que había visto la necesidad de las personas que estaban en observación y la falta de personal para poder atenderlos, les hable sobre nuestra misión como personal de salud y nuestra vocación, primordialmente sobre el conocimiento que tenemos y el amor que nos motiva trabajar en un hospital y a servicio de nuestros semejantes, la emoción y el sentimiento con el que me dirigí a ellos hizo que uno a uno fueran siendo voluntarios para acudir al llamado, logré movilizar a 2 licenciadas enfermeras y 2 técnicos de enfermería de ese servicio, llevarlos al área CoVid y ayudarlos a vestirse y brindarles tranquilidad, tener calma y lucidez para su desempeño. Una noche de guardia, ya con el hospital con 450 pacientes CoVid, acudí al llamado de una colega, que pedía ayuda para un paciente joven cuya pulsioximetría bajó a 90% y necesitaba al clínico de guardia para su evaluación. No había médico para el área (esas dificultades hemos tenido siempre, solo que ahora eso se tornó más agudo) llamé a UCI.. no había respuesta.. que angustia! en el camino llamé al jefe de la guardia para pedir soporte, mientras explicaba el caso, llegue a UCI y pedí también el apoyo requerido, no podían salir porque UCI también estaba colapsada y muy poco personal, cual sería mi mirada de preocupación que “un ángel” salió y me entregó la medicación que ayudaría al paciente, lo lleve al otro servicio para la administración, ya no pude hacer seguimiento del paciente por lo rápido y cambiante de la situación.

Todo este período ha sido muy duro para todo el personal de salud por la complejidad de la enfermedad y por el impacto emocional al cual nos hemos enfrentado día a día, hemos visto morir a muchas personas (más de las que estábamos acostumbradas a ver), alejadas de su núcleo familiar eso ha sido muy impactante; por la presión en la efectividad de la atención, por la asistencia al mismo centro laboral en condiciones precarias de movilidad (porque efectivamente no había movilidad por el confinamiento) por los horarios variados que tuvimos por el toque de queda y por la preocupación de evitar el contagio en nuestras familias. Creo que todos hemos reflexionado sobre el valor de la vida y la salud, el amor, la amistad, el trabajo y tambien muchos nos hemos dado a conocer mucho mejor con nuestras fortalezas y debilidades… y si efectivamente ha sido y es nuestro año por que hemos dado todo nuestro potencial, sudor y lágrimas al servicio y cuidado de nuestro prójimo.

Cómo citar este documento

Y, Silvia. La Supervisora de Enfermería y la pandemia del Covid 19. Narrativas-COVID. Coviviendo [web en Ciberindex] 23 /11/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1850
 

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