Cáncer y COVID. Una mirada.

“Yo solo miraba sus ojos, con ellos ya me había dicho mucho, no podía ver nada mas de su cara”

Sandy Caterine Cruz Espinosa
Enfermera. Flandes, Colombia.

Como enfermera sentía que algo me estaba pasando, meses anteriores había comenzado a presentar síntomas en mi cuerpo que para mi conocimiento no eran normales… el cuerpo le habla a uno. En las mañanas me levantaba con mareos, desaliento y en ocasiones también sentía unos escalofríos que cedían cuando me cubría con una sábana de pies a cabeza. El apetito no era el mismo, en las tardes me daba sueño y por la noche llegaba a casa con un cansancio que no era igual al de la rutina del día a día, sentía que no era aquel cansancio normal asociado a estrés o mucho trabajo, era algo diferente, sentía que no era la misma de antes… Había asistido a mis controles médicos de rutina, ginecología, medicina interna y aparentemente todo estaba normal. Todo empezó el 7 de marzo de este año, llegué a mi casa luego de haberme realizado una resonancia cerebral, al quitarme la ropa sentí mi seno izquierdo caliente, pesado y al tocármelo sentí una masa debajo de la areola.

Realmente meses anteriores no me había realizado examen de seno, pero ecográficamente hacia menos de 6 meses, para ser precisa en el mes de noviembre del año 2019 y en la cual no se había evidenciado ninguna alteración; esa semana también cruzaba con el periodo, así que también lo asocié con la parte hormonal, sin embargo, me hice valorar de una compañera médica y efectivamente presentaba una masa y lo relacionamos con una posible mastitis por su forma de presentación. La pesadez y el calor cedió con los días pero la masa no, y seguía creciendo. En la siguiente semana el 11 de marzo me realice una ecografía con un radiólogo y un lugar muy reconocido, sin embargo el ecógrafo no mostraba ninguna masa, detenidamente fui examinada con las palas del ecógrafo, a la palpación se sentía la masa pero no se veía nada en la pantalla, el radiólogo me recomendó estar pendiente y volver en 3 meses, de acuerdo a su concepto parecía una inflamación, pero seguían pasando los días y la masa seguía en mi seno y ya no solo la palpaba debajo de la areola, sino que se había extendido hacia la parte izquierda de mi seno en dirección de la manecillas del reloj hacia la hora 3, la podía coger por encima con mis dedos índice y pulgar, me espere durante esta semana y realice una llamada el día 20 de marzo a mi ginecóloga, le comente la situación, me dio cita para la siguiente semana, pero precisamente declararon cuarentena total, por lo tanto todos los servicios de consulta externa quedaron suspendidos en mi ciudad de residencia (Girardot), el martes me dijo que no era posible atenderme, que de seguir con los síntomas consultara por urgencias.

Paso esa semana y el día 31 de marzo me comunique por motivos laborales con una compañera de autorizaciones de mi EPS a comentarle de un ausentismo de un paciente de mi trabajo y le comente mi situación, ella me refiere que todo los servicios estaban cerrados, sin embargo, me dio el contacto de donde se solicitaban las citas médicas en una clínica de la ciudad de Ibagué, en la cual atienden la especialidad de mastología, y así logre consultar el 2 de abril , no tenía mucha esperanza de la cita por la cuarentena, pero en esta clínica si estaban prestando los servicios de manera continua, claro está con los protocolos en este momento instaurados para la prevención del contagio de coronavirus. En este momento es cuando cambia mi condición de enfermera a paciente y la perspectiva de un cuidado y autocuidado diferente, ya que al llegar a la clínica y observar desde el orientador hasta el especialista con tapabocas, bata, careta, guantes en donde solo podía ver los ojos de las personas, quedaba a la imaginación como era su demás rostro, tanto de las personas que participan en el proceso de nuestra atención, como de los pacientes y acompañantes que se encontraban en la sala de espera, se sentía tan extraño y diferente, fuera de la normalidad, lo que no imaginamos era que se convertiría en normalidad, en medio de muchas modificaciones y ajuste de protocolos de normas de bioseguridad para prevenir el contagio por COVID 19.

Llego el momento de mi llamado por el mastólogo, entro al consultorio, refiero mi motivo de consulta, el doctor me examina y antes de palpar la masa en mi seno, encuentra un ganglio inflamado a nivel axilar, sus ojos que eran lo único que le podía ver, muestran asombro y preocupación y posteriormente, efectivamente palpa la masa en el seno, sus ojos ya mostraban aún más preocupación, con esas expresiones ya comprendía que era lo que sentía, ya comprendía lo que me estaba pasando… Podría ser una posibilidad muy alta de un diagnostico que uno nunca quisiera escuchar y realmente en esta consulta no lo escuche, lo único que me dijo el mastologo fue: “debes correr con esto”. Significaba mucho más para mí, además estaba un poco molesta por que la ecografía que me habían tomado me refiere el mastólogo que no servía para nada, y que me esperaba nuevamente con una nueva ecografía y con una biopsia, que no era posible darme un diagnóstico definitivo pero que debía correr, me dice nuevamente; y yo solo miraba sus ojos, con ellos ya me había dicho mucho, no podía ver nada mas de su cara. Salí del consultorio imaginando el resto de su rostro, por la voz podía deducir que era un médico joven, pero para serlo, era un médico muy concreto, y me preguntaba si no veía en mis ojos la angustia, la incertidumbre e inmensa preocupación con la que salía de allí, en ningún momento hubo una voz de aliento y tranquilidad.

Así paso, fueron unos días de llanto, tenía muchas preguntas en mi cabeza, si era o no era cáncer, planteamiento de posibilidades y no posibilidades. Hice lo que me ordeno, gestione en una semana la ecografía y la biopsia, hasta que llegó el momento de la llamada para informarme que ya se encontraba el resultado y la programación de la cita, cuando asistí a reclamar el resultado al área de patología, mientras la estudiante de patología me explicaba que se había encontrado una lesión en mi seno (ella tenía el resultado impreso en su mano) yo con mis ojos leía el resultado… ahora si confirmaba que era lo que me pasaba y no entendía…carcinoma lobulliar, estadio III, no comprendía que había pasado hasta ese momento en mi vida, ¿Por qué tan avanzado?, ¿porque a esta edad?, ¿En qué momento sucedió?, en este momento mi vida cambio totalmente…en medio de sentirme devastada como persona, con un sin fin de sentimiento encontrados, tristeza, miedo, angustia, incertidumbre, es algo que no se puede describir y más siendo trabajadora de la salud, con algo de conocimiento de todo lo que podía suceder, pero sabía que en el fondo tenía una gran motivación , mi mama llevaba 17 de años de ser operada de cáncer de seno, lo que significaba una gran esperanza y ejemplo para mí, para luchar y vencer como ella lo había hecho hasta el momento.

Llego el momento de la consulta de nuevo con el mastologo, entre al consultorio, revisó los exámenes, me miro y me dijo que primero me examinaba y al final me explicaba el tratamiento a seguir, asumí que dio por hecho que ya sabía el diagnostico, así fue, me examino, me dijo que iba a realizar una marca de inicio del tumor y procedió a explicarme los grados del cáncer y en donde me encontraba, por tal razón debía realizarme primero 6 meses de quimioterapia y luego debía intervenirme quirúrgicamente, posible resección desde la areola y todo un cuadrante izquierdo, me pregunto si entendía, no tuve más que decirle que sí, que si tenía preguntas, le pregunte que porque había crecido tan rápido, me contesto que así se comportaba en las personas jóvenes, luego me ordeno los exámenes, con temor le pregunte que con todo lo que estaba sucediendo por el virus, me daba angustia asistir a los exámenes, a lo cual me contesto: “que debía hacérmelos porque si no me mataba el virus me mataba el cáncer, no tenía opción, ni otra salida, tenía que enfrentarme a estas dos realidades de mi vida, enfrentarme a estas dos luchas; realizarme todos los exámenes autocuidamarme con todas las normas de bioseguridad para no contagiarme del virus y de esta manera poder iniciar mi tratamiento para iniciar mi lucha contra el cáncer.

Nuevamente fue concreto, especifico y objetivo, no hubo una palabra de aliento, lo sentía así, pero sus ojos si me lo expresaban, sentía que con ellos me decía que todo iba a estar bien, que estaba en buenas manos. Cuando volví a la consulta con los exámenes de extensión, afortunadamente me salieron negativos y los marcadores tumorales, me refirió el mastólogo que era uno de los menos agresivos y me remitió a oncología para el inicio de quimioterapia y me entrego una orden de nueva valoración en 4 meses, ya abriendo la puerta para salir del consultorio, me miro y me dijo: “Ten mucha fuerza Sandy”, por primera vez sentía que concordaban sus palabras en medio de su tapabocas, la careta, con lo que expresaban sus ojos, y que su corazón había salido por encima de todos estos elementos de protección, y la verdad fueron palabras muy sabias y de corazón, debía tener mucha fuerza para todo lo que seguía.

Cómo citar este documento

Cruz Espinosa, Sandy Caterine . Cáncer y COVID. Una mirada. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 5 /11/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1839
 

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12 comentarios en “Cáncer y COVID. Una mirada.

  1. Experiencia de una mujer guerrera,excelente profesional ,amiga y compañera.tus palabras motivan a seguir luchando y hacer frente .

  2. Sandy eres un ser maravilloso, a los mejores guerreros de Dios le tocan las batallas mas duras pero las recompensas mas grandes, gracias por compartirnos esta experiencia que servira de aliento a muchas mujeres y nos sirve a todos para darnos cuenta que aun con coronavirus la vida sigue y nos toca afrontarla o de lo contrario acabamos vencidos.

  3. Eres una mujer valiente, resiliente y valiosa, sigue adelante que aún te esperan cosas grandes y maravillosas para tu vida y tu linda familia, Te quiero mucho, Dios está contigo, sabe que tienes la fuerza para superar esta etapa 💪🤗😘

  4. Buenos días yo soy enfermera prifecional especializada en el área de Radiología y llevo 27 años laborando y tenemos pacientes como usted y todas gracias a Dios han salido adelante y llevan sus vidas normales con controles de 18 años y menos. No te preocupes hay muchos avances aquí hacemos 4 semales biopsias de seno y con Diagnóstico por medio de la ecografia y mamografia el Radiologo con quien trabajo es un excelente en Diagnostico de masas de seno y la gran mayoría les va bien y se que te va ir bien con la ayuda de Dios. Excelente documento que hiciste.

  5. Sandy, siempre te he dicho que eres un mujer guerrera, valiente y admirable, que DIOS te va a sacar victoriosa de esta batalla, eres una mujer con un esencia única e inigualable. DIOS te bendiga y te cubra con la sangre de Cristo.

  6. Sandy, gracias por esta narrativa en voz propia, bajo una mirada personal y profesional, que dibuja la angustia de una noticia devastadora, pero la fortaleza para afrontarla; además de la percepción que refleja el acercamiento del profesional de salud y su poca comunicación verbal, pero un reflejo de sus ojos fue tu apoyo.
    Nuevamente gracias por abrir tu corazón enfermera- paciente, hacia nosotras.

  7. Sandy me uno a los comentarios q te han hecho. Eres una persona guerrera con una actitud positiva ante la vida .Con la fortaleza q Dios te ha dado y los avances en la ciencia vas a lograr superarlo …Dios te bendiga hoy y siempre

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