Una historia de angustia y miedo convertida en esperanza y fe ante el covid 19.

“Controlar el miedo en esta enfermedad, es esencial”

María Margarita Leyva Ramos
Enfermera. UNIP Mazatlán, México.

Actualmente estamos viviendo tiempos sumamente difíciles e inimaginables en la aparición de la pandemia de covid19, obligándonos a realizar una vida distinta a la que estábamos acostumbrados a vivir en la angustia que ocasiona el atender formas, protocolos y maneras estrictas y preventivas de conducirnos para evitar el contagio de este virus. Por ello deseo compartirles lo que como profesional de la salud, paciente y como< madre de familia he experimentado con la llegada de esta terrible pandemia. Soy Margarita Leyva Ramos enfermera de dos instituciones públicas (en el servicio de urgencias) ubicada en Los Mochis, Sinaloa, México y estudiante en la maestría UNIP. He vivido en carne propia el sufrimiento, angustia, desesperación y estrés que las personas experimentan al contagiarme de este enemigo invisible, fue una guardia nocturna del martes 7 de abril del presente año, recuerdo que había en el servicio de urgencias cuatro pacientes y una de ellas era una paciente muy grave se intentó canalizar para suministrarle los medicamentos pero fue imposible ya que estaba multipuncionada, por ello todo el equipo estuvimos expuestos todo un turno apoyamos para la instalación del catéter central, conscientes de las medidas de protección de debíamos tomar, la paciente empezó a toser. La situación se complicó. Pienso que ahí me contagié, pues a pesar de las medidas tomadas formé parte de las estadísticas de los miles de mexicanos contagiados. Creo que el hecho de haber estado expuesta atendiendo a esta paciente durante un turno de servicio fue la causa de mi enfermedad, pues a los 5 días de lo ya mencionado iniciaron los síntomas, cefalea, malestar general, dolor y ardor en los ojos y garganta (tosía esporádicamente), acompañada de febrícula de 37.5. Preocupada fui a consulta con mi Doctora le comenté que me sentía mal, al consultarme me diagnosticó una faringitis, pero para descartar un posible covid19 me realizo la prueba, mientras salieron los resultados mi situación era cada vez más preocupante y dolorosa, por un lado, el riesgo latente del contagio de esta terrible enfermedad y por otro lo ya acostumbrados dolores provocados por la fibromialgia que padezco más una posible faringitis que la Doctora daba por hecho, el tiempo de espera de los resultados fue eterno, el dolor aumentaba, aunque me consolaba el hecho de que la fibromialgia se había hecho presente de nueva cuenta, como dice el dicho “de los males los menos peores” y no porque no sea peligroso, como el virus del covid19 que era completamente desconocido. Para mitigar mi dolor consulte al reumatólogo, quien me aumentó la dosis del medicamento considerando que traían muy alterados los puntos gatillos. Poco antes de terminar la consulta sonó el celular, pero no contesté, al salir de la consulta médica vuelve a sonar el celular y contesté la llamada dándome la noticia y me dicen ¿Dónde estás? ¿estás en tu casa? No, salí al reumatólogo, no aguantaba mis dolores, entonces me dan la noticia diciéndome: ya no salgas, quédate en casa saliste positiva a Covid 19. Esto para mí fue una desgarradora noticia porque como había tomado las precauciones pertinentes (según yo) estaba confiada que de nueva cuenta se habían presentado mis males añejos y no esté enemigo invisible y desconocido hasta ese momento. Pronto a como dio fin la llamada me comuniqué con el reumatólogo para informarle de mis resultados y para que así él tomará las medidas pertinentes y sanitizará el lugar. Situación desesperante la que vivimos mi familia y yo, porque en México iban empezando los casos de covid, todo era nuevo, nuevo virus, nuevos tratamientos; así fueron pasando los días, yo me confundí porque estoy acostumbrada al dolor, lo que me hizo alertarme fue que presenté 37.5.c a los pocos días mi esposo presentó también síntomas: dolor de garganta, periodos de tos seca, fiebre de 38 a 40 grados, taquicardia y empezó a desaturar fue entonces cuando yo me activé para atenderlo y ver que íbamos hacer con la familia, como organizarnos en casa de manera de no correr más riesgos porque somos cinco los que vivíamos juntos. A mí me regresó el dolor de espalda, fui al neumólogo y me dijo que tenía secuelas fibrosis pulmonar me indicó levofloxacino tableta de 500 miligramos por 10 días una diaria. Teníamos que hacer algo; dos de mis hijas se fueron a vivir a otra casa donde sus tíos estuvieron al pendiente de ellas, mi esposo empezó a empeorar con demasiada tos con mucha dificultad respiratoria fue al hospital, lo consultan y le dicen que todo está bien pero nosotros no lo miramos bien y al otro día supieron sus compañeros y le dijeron que fuera al hospital que le iban a realizar una tomografía y sí presentó datos radiológicos de covid 19, lo valoró el doctor le indicó tratamiento y lo regresa a casa con aspirina protec, prednisolona tabletas enoxaparina entre otros medicamentos, a 24 horas del tratamiento la situación no mejoraba y empezó con taquicardia, inquieto y con cianosis distal saturando 89, llamé de nuevo a sus amigos, aunque me reusaba a la hospitalización porque lo miraba muy decaído, como que no tenía ganas de nada, ya no podía esperar más pues no mejoraba, le dije a mi hija ¡por favor ya llévalo al hospital!, porque está desaturando mucho, en la posición que lo ponga no mejora, pero al momento de irse me dice: a ti te van a llevar al hospital ¡tú eres la enferma!, más me asusté, llegó al hospital y ya tenían todo preparado para recibirlo y el ventilador por si ocupaba, bendito Dios no se ocupó (él llevaba oxímetro, mascarilla con reservorio y puntas nasales para que le administraran en caso necesario) me comentó que estaba muy asustado y nomás se llevaba viendo el oxímetro, creo que cometí un error (él tenía mucho miedo) porque sabía que a los pacientes de Covid 19 tenían más complicaciones si eran hipertensos o diabético, y él es hipertenso. Considero que el factor miedo en esta lucha por salir avante es esencial pues la forma en que logre controlarlo será fundamental para su progreso. Mi esposo continuamente miraba y escuchaba las noticias de lo que había pasado en otros países, el crecimiento desmedido de contagios y de decesos. Situación que a mi esposo de alguna manera le perjudicó al estar hospitalizado (estaba muy nervioso y su organismo presentaba progresos muy lentos. Yo estaba aterrada, la única manera de saber de él era a través del celular pero al día siguiente de hospitalizarlo se lo quitaron, al cuarto día de que mi esposo lo hospitalizaron fui al hospital y me tomaron una tomografía me la valoró el doctor intensivista y me dice ya se fue el covid19, usted trae las secuelas nada más. A partir de ese momento >me sentí con más fuerzas y le dije a mi hija: ¡vamos a sacar a tu papá de ahí! Si se complica lo sacamos de alta voluntaria. Así fue como dejamos un hospital y nos recibieron en otro donde también laboramos; al hacerle la tomografía de rigor el doctor nos comunica que puede estar en su casa siguiendo el tratamiento ya que considera que la enfermedad ya va de salida. Regresa mi esposo a casa con todos los cuidados. Un día después del regreso de mi esposo a casa, cuando pensábamos en que el problema había sido superado mi hija empezó a sentirse mal, se le tomó una tomografía y si también dio positivo a covid19, pero ella no desaturó, pero presentó bradicardia, dolor de espalda al hacer un esfuerzo y dolor de cabeza. Ya éramos una familia covid 19. Los tres que estábamos en la casa llevando el mismo tratamiento. Cada quien, en su cuarto, la familia y amigos nos llevaban comida y lo que ocupáramos dejándola en la cochera para no tener contacto físico alguno. Y así fuimos saliendo lentamente de este viacrucis con secuelas que todavía están presentes en cada uno de nosotros. Siempre nos cuidamos de no tener contacto directo con las personas para no contagiar a nadie. Han sido los días más terribles de mi vida saber que mi esposo casi moría y separarnos de mis otras dos hijas, pero era necesario pues no quería que se enfermaran hasta que pasaron los días de contagio. Finalmente, sanitizamos toda la casa para que mis hijas regresaran y así poder verlas y disfrutarlas, aunque todavía sin poder abrazarlas como antes lo hacíamos. Ahora doy las gracias a todas las personas que estuvieron al pendiente de nosotros con una llamada, con sus oraciones y mensajes. >No discrimines a nadie que haya contraído esta enfermedad,

Cómo citar este documento
Leyva Ramos, María Margarita.Una historia de angustia y miedo convertida en esperanza y fe ante el covid 19.Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 5 /11/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1835

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