Hola 2020 con el COVID19

“¿Por qué usan este tipo de ropa? Lo digo en serio, ¿me voy a morir?”

Edén Iván Apodaca Duarte
Enfermero. Hospital General de los Mochis, Sinaloa, México.

¡Hola 2020! nuevo año, año de la enfermería, previamente planificado y deseado como el año más feliz de nuestra vida, llegaría el fin de nuestra maestría en enfermería tanto para mi compañera perla como para mí, y su correspondiente festejo, rodeados de los seres más queridos de nuestra vida. La gente generalmente tiende a planificar e imaginar cómo será su vida… y ¡ZAS, ERROR! La vida nos priva de nuestros privilegios, porque a medida que vivimos, varios obstáculos se cruzan en nuestro camino, algunos de los cuales son más grandes que otros, pero solo quienes sufren estos obstáculos conocen la gravedad del asunto.

Teníamos nociones de lo que estaba pasando por las noticias, conocía que había un virus en la provincia de wuhan y que se llamaba SARS-Cov-2, pero me dijimos a nosotros mismos: “China está muy lejos de aquí de México y más de Sinaloa” y seguimos con nuestra rutina como si nada (pensando en vacaciones, días libres , semana santa, culminación de la maestría…). A pesar de la incertidumbre y el miedo, el trabajo ha comenzado. Las autoridades han anunciado que México está listo para enfrentar la pandemia. Sinaloa también está listo. Pero ¿Los trabajadores de salud, nos preguntamos?, ¿Lo estamos? ¿Está preparada la ciudadanía? Creo que nadie estaba preparado para esto. Diferentes jefes de servicios y supervisores han participado en varias reuniones con nuestras autoridades para expresar nuestra preocupación y solicitar el uso de equipo de protección personal para que podamos tratar a los pacientes infectados con COVID-19 y minimizar el contagio el riesgo de transmisión masiva. Las autoridades de salud de Sinaloa han tomado medidas para brindarnos el equipo de protección personal ideal, el cual es insuficiente por muchos factores, incluidos por una demanda excesiva, especialmente las máscaras N-95 y los equipos de protección personal ya que es fundamental tenerlo todo para poder dar la atención necesaria a nuestros usuarios. Ante todo esto recuerdo escuchar cada momento ¡edén, perla, como atenderemos a esos pacientes! ¡Perla que equipo debemos portar! ¡Edén que manejo se dará al material que se utiliza! Edén…perla…Edén… Era lo que día a día hacía eco en nuestra cabeza, cuando llegábamos a el hospital el panorama cambiaba un poco, pero no se apartaba de nuestro sentir lo que dejaba en el hospital, el simple hecho de imaginar el día siguiente.

Todo ha sido un caos desde hace meses en el hospital. La pandemia de COVID19 evidenció más las carencias que teníamos de infraestructura y materiales, pero desde que nos enteramos que seríamos un centro de reconversión hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Al principio nos tomó por sorpresa. Nadie sabía que nos designarían como un centro para atender a pacientes COVID, hasta el día en que en una conferencia de prensa el titular de la SSA anunció que estábamos en la lista de hospitales que serían reconvertidos. A partir de entonces fue como si el hospital volviera a construirse una área especial, el hospitalito como le llamamos, el área de medicina interna se hizo área COVID junto con el área pediátrica: tuvieron que conseguirse puertas para aislar a los pacientes y poco a poco fuimos capacitándonos en nuevos protocolos para atenderlos. Todo fue muy improvisado y hasta la fecha lo sigue siendo en alguna medida. Hemos tenido que conseguir de a poco los materiales de protección, porque los que nos proporcionan son de mala calidad y se rompen y no hemos podido estandarizar un protocolo. T

odos los días, antes de ingresar a la zona COVID-19, debemos respirar profundamente. De las ocho personas con las que entramos, bromeamos y tratamos de reírnos juntos para aliviar la tensión, y agregamos un frases motivacionales al equipo de protección personal para cuidar a las personas para lidiar con la situación porque es difícil. Los primeros días temblábamos de miedo, pero poco a poco hemos aprendido a hacernos a la idea de que no podemos permitir que el temor nos domine, porque tanto la vida del paciente como la mía están en riesgo. Ahora mi temor es contagiar a nuestras familias de coronavirus. He tenido que dejar de convivir de cerca con mi mamá, mis hermanas y he dejado de visitar a mis amigos, aunque quiero verlos, pero no podría con el cargo de conciencia de que enfermaran de COVID-19 por mi culpa. Recuerdo que un usuario expresó el siguiente punto de vista: ¿Por qué usan este tipo de ropa, lo digo en serio, me voy a morir? Mostré ansiedad y desesperación; debes decirles cuando estés casi seguro de que solo un milagro puede rescatarte de la actuación de COVID, recurrir a tu familia y no puedes evitar pensar que ha llegado el momento de la separación y debes expresar lo que sabes sin motivo esto sucederá pronto, por lo que le volverán a hacer preguntas, y todo lo que queda es brindar lo mejor que tenemos, y usar lo mejor que tengo para transmitir palabras de consuelo al cuidador.

La mentalidad está lista para lograr resultados, paz y tranquilidad que solo el gremio de enfermería somos capaces de adoptar y así poder compartir en el momento que más se necesite. Lo último que esperé que sucediera en mi hospital fue ver a colegas caídos y morir, ¿que si hubo? Claro que hubo. Algunos compañeros fueron sacadas de la batalla muy a tiempo, ahora se encuentran en aislamiento total (familia, amigos, sociedad etcétera) es el precio de la profesión profesionalizarte, darlo todo a cambio de nuestra propia satisfacción, en el momento que otorgas el cuidado lo único que se piensa es si lo estás haciendo bien, si nuestro usuario se siente agradecido con el trato que se le otorga y sienta una atención de calidad y no solo de compromiso. Pasamos de una situación catastrófica a un estado que progresivamente se ha ido controlando, el 21 de junio de 2020, tras un des confinamiento en desescalada de forma progresiva y por fases, con medidas estratégicamente pensadas debido a que se ha contralado la trasmisión, se han parado los contagios. El regreso de la “nueva normalidad”, lo sucedido, reapareció la vida de las personas, reaparecieron los hábitos de vida y las relaciones sociales, pero esto es diferente a antes. Lo ocurrido ha dejado una profunda huella en toda la sociedad.

En esta sociedad han cambiado los diferentes comportamientos, la convivencia, la interacción con los compañeros y las relaciones sociales, e incluso ha cambiado la forma en que expresamos nuestras emociones y sentimientos. Estableció un conjunto de reglas que parecían durar mucho tiempo. Con base en los estándares de distanciamiento social, higiene, lavado frecuente de manos, reducción de multitudes y autoaislamiento, se debe invertir un conjunto de recursos y todos deben ser cautelosos, responsables y honestos en la observación de estos recursos. No hay duda de que afectará reuniones de trabajo, celebraciones, eventos importantes de la vida, etc. El éxito en el control de la pandemia depende de la responsabilidad de todos. En el ámbito sanitario, también se ha generado una huella importante por una pandemia que ha provocado daños y pérdidas irreparables.

Esta situación ha permitido crear nuevas normas y formas de trabajo con una protección más exhaustiva entre los profesionales sanitarios y pacientes. Pero sabemos que la nueva normalidad es indeterminada y variable. Debido al nuevo brote, estamos esperando que la propagación se detenga y la infección crezca. Debido a una actitud inadecuada, esta es una realidad con consecuencias fatales. En este sentido, las personas necesitan considerar y asumir las responsabilidades de individuos y grupos, lo que nos permite entender que ciertas conductas inapropiadas e indignas pueden ocasionar graves problemas de salud y la muerte de personas vulnerables. Finalmente, nos podemos hacer muchas preguntas a las cuáles ahora no tenemos respuesta, pero hemos de estar preparados/as para pensar y saber ya que lo siguiente que puede venir puede ser más temeroso y terrible que lo que hemos vivido en el pasado. En cada uno de nosotros siempre habrá de existir un grado de incertidumbre, frente a una experiencia nueva. Así como en mi primera casa nos esperan nuestra familia, con la certeza de un día más haber ganado la batalla, en mi hospital desafiamos día a día al COVID con mentes positivas y actitud de certidumbre al actuar. Esto y más se vive… en mi hospital.

Cómo citar este documento
Apodaca Duarte, Edén Iván. Hola 2020 con el COVID19. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 5 /11/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1831

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