Movilizaciones afectivas y cognitivas en tiempos de COVID 19

“Hoy los escenarios formativos actuales, son extraños!, distintos! ¡Incómodos!”

Carmen Ayde Fernández Rincón
Profesora/investigadora. Facultad ciencias de la Salud. Universidad del Quindío, Colombia.

Transiciones o canjes definitivos por el cambio de escenarios en el aprender/enseñar o entramar el cuidado, en la formación del recurso humano de enfermería: movilizaciones afectivas y cognitivas en tiempos de COVID 19 No estamos frente, no estamos en la primera línea… Es que antes no estábamos tampoco, sólo somos enfermeras que forman a otras enfermeras… Enfermeras que junto a nuestros estudiantes hemos habitado la vida de los demás, desde las aulas universitarias y a partir los asuntos, teóricos, epistemológicos, investigativos y pràxicos… consiguiendo formar recurso humano de enfermería, que cuide de ellos mismos y de los demás… desde las realidades, la rutina, la cotidianidad, como nicho natural del verdadero cuidado de enfermería; lo cual hoy ha sido arrebatado, de forma repentina, drástica y sin ninguna preparación previa por el COVID 19… hoy los escenarios formativos actuales, son extraños!, distintos! ¡Incomodos!

Estaba en la universidad de Manizales Caldas Colombia, como estudiante -actualmente termino mi doctorado-, no recuerdo ya que día del mes de marzo del 2020 era, terminábamos un seminario muy interesante y formativo sobre la epigenética y su relación con la diversidad… siempre ha sido un placer para mi estar en las aulas universitarias bien sea como profesora o como estudiante. Ese encuentro fue muy extraño, se rumoraba acerca del primer caso de COVID 19 positivo en Colombia, recuerdo que tomábamos café, y en cuestión de minutos el rumor se convirtió en realidad… Al tener en nuestra mente, la forma en que la epidemia se expandía en el mundo, no tuvimos que decir nada más, sencillamente sabíamos que a partir de ese momento nada seria igual, cada quien guardo silencio y planeaba en su mente la forma mas efectiva para retornar a sus lugares de origen; estábamos muchos lejos de casa, de un momento a otro la solidaridad como urgencia de no sentirnos solos se hizo presente.

Cada uno informo sobre la ruta y forma en la cual retornaría a su hogar y ofreció de forma espontanea la posibilidad de viajar acompañado de quien lo necesitara, estarían dispuestos a desviarse un poco todo con la idea de que regresáramos TODOS a casa lo más pronto posible… Junto a unos de mis compañeros viaje de Manizales a Pereira, fue un viaje rápido, con ansiedad, temor y gran nerviosismo, como muchos pensé guardando la esperanza que, este virus no afectara de forma tan drástica a nuestro país, no obstante los datos que se venían registrando a nivel mundial… Llegue a casa, recuerdo que no mencionamos el tema con profundidad, algo pasa y a veces creemos que, con solo el hecho de no hablar al respecto, desaparecerá. A la mañana siguiente me levanté y acudí a mi bella alma mater, en donde soy profesora desde hace ya más de 18 años, mi universidad del Quindío, ese día fue diferente a los días que trascurrían de forma cotidiana y rutinaria, ¡se escuchaba el silencio!, no escuchaba a mis estudiantes, a mis compañeros, a mis amigos; allí permanecían aún algunos, pero algo había cambiado, sus caras expresaban confusión, nostalgia o tal vez miedo, trataban de disimularlo con el nerviosismo que reinaba. ¡Aún era muy prematuro para tomar decisiones, pero todos sabíamos que, si seguía el curso natural de propagación del virus, la única forma de detener su caminar acelerado y la estela de daño a su paso, era el aislamiento, ya veníamos hace algunos días, con las normas de lavado de manos y cubrirnos el rosto al toser o estornudar, consientes tal vez que ahora no sería suficiente!

Esos días, previos a la orden de aislamiento, de forma desesperada con cada persona que me cruce en el camino, trate de decirle muchas cosas, dentro de ellas que todo iba a estar bien, que se cuidaran y que pronto nos veríamos de nuevo, hasta hoy 3 de agosto del 2020 no los he vuelto a ver, ni a mis cuatro plantas que quedaron en mi oficina, ni a las ardillas que todos los días veía desde el salón de clase, ni a mis ESTUDIANTES… yo que siempre necesite abrazarles, sentirles cerca y decirles que ahí estaba! Pa` las que sea, como decimos coloquialmente en Colombia cuando queremos ofrecer nuestro acompañamiento, nuestro cuidado… Hace más de seis meses que mi escenario natural de ser profesora, enfermera e investigadora cambio, hoy y cada día desde que en la universidad tomaron la decisión de decirnos, que no volveríamos al campus, trato con todas mis fuerzas de decirme primero a mí y convencerme que ¡todo va a estar bien!, para luego sentarme frente a la pantalla de mi computador a decirles a cada uno de mis estudiantes que: ¡todo va a estar bien! En este tiempo de confinamiento –distanciamiento afectivo- antes que social, he desarrollado toda mi capacidad para seguir contribuyendo en la formación de los mejores profesionales de enfermería, he aprendido a utilizar los recursos que estén a la mano: cursos en línea, auto aprendizaje, trabajo colaborativo con otro profesores, innovación en proceso de mediación tecnológica; y en el ámbito investigativo las distintas formas y adecuaciones de los proyectos para su diseño, implementación y gestión mediada por tecnologías; todo esto para que ellos mis estudiantes sigan avanzando en su proceso de formación, con la mejor calidad y calidez posible… no obstante todo lo anterior, siento muchas veces a través de sus silencios o sus reclamos -que por cierto han aumentado los primeros y disminuido los segundos- que su esperanza y alegría están bastante quebrados; en muchas ocasiones, tratan de demostrar el interés y avanzan en el desarrollo de sus competencias y demás aspectos en su formación pero, ya no tengo sus disgustos, risas, y bromas; ya no tengo sus rostros, sus miradas, ya no tengo su presencia y contacto.

Y de alguna forma siento que ellos se extrañan, extrañan sus escenarios de convivencia, me extrañan. ¡Yo creo que todos los días mis estudiantes antes de sentarse frente al computador tratan de convencerse a ellos mismos que todo estará bien!, para intentar ser los estudiantes que, pueden apoyar/cuidar de cierta forma a sus compañeros, a su profesora para que creamos que ¡todo estará bien!

Cómo citar este documento
Fernández Rincón, Carmen Ayde. Movilizaciones afectivas y cognitivas en tiempos de COVID 19 Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 04/09/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1673

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