12 de marzo, no hay marcha atrás.

“Nuestro cuidado enfermero era difícil de mantener, la humanización hacía aguas y no podíamos desfallecer”

Soledad Gutiérrez Linares
Enfermera. Jefa de Bloque de Gestión de Cuidados y Calidad. Hospital Universitario Clínico San Cecilio, Granada, España.

Llevaba varios días escuchando en corros de pasillo algo del coronavirus en Wuhan, como algo lejano, como de costumbre vemos los problemas que tan lejos suceden, apenada por las consecuencias pero sin poder o querer hacer nada al respecto, de pronto nos convocan a una reunión con urgencia, “gabinete de crisis”, estaba aquí, lo que veíamos tan lejos, a lo que nos creíamos inmunes, había llegado a España, a Andalucía, a Granada, y de momento era todo incierto, no había una evidencia científica al respecto que nos dijera cómo actuar, qué hacer, qué planificar…lo que sí había era mucha incertidumbre y un miedo atroz a lo desconocido que nos sacaba de nuestra posición de bienestar, nos descolocaba muchísimo. Yo, estoy actualmente en el ámbito de la gestión y entre otras muchas tareas que luego fueron surgiendo, mi jefa me dijo quedas liberada al cien por cien para gestionar los recursos materiales, no sabía que iba a ser uno de los pilares más importantes y un quebradero constante de cabeza que aunque la experiencia, la pericia, el antecederse, la ayuda, las donaciones iban marcando el día a día era insuficiente y cada día, cada hora, cada minuto había un nuevo reto que solucionar donde fuera cómo fuera, el fin era que los profesionales estuvieran protegidos ante el covid-19 y ofrecer una garantía en el cuidado a los pacientes y familiares, sin duda merecía todo el esfuerzo del mundo y ni un segundo de relajación.

Fueron días, meses agotadores, realmente no me apetece recordarlos, los primeros días no podía dormir, me sentía culpable por venirme a casa y no seguir ayudando a los compañeros, a los pacientes, a sus familias después de estar todo el día en el hospital planificando circuitos, redactando procedimientos, reinventándonos en los cuidados de enfermería, gestionando los recursos materiales, organizando la unidad de medicina preventiva y salud pública…etc, todo era nuevo, con el añadido de que la esencia de nuestro cuidado enfermero era difícil de mantener, la humanización hacía aguas y no podíamos desfallecer, a mi me preocupaba muchísimo que en los primeros días en los comités de coronavirus que hacíamos a las 8.00h de la mañana no había cabida para la gestión emocional de los pacientes y sus familias, no aparecía, sólo se hablaba de clínica, de tratamientos, de ingresos…yo como enfermera me sentía impotente, prevalecían algunas cuestiones que eran de mayor calado, poco a poco pudimos ir orientando los cuidados y centrarlos en la persona a medida que avanzábamos en conocimiento y experiencias de otros compañeros en otros hospitales.

Los días iban sucediéndose, el trabajo era incesante, apenas había tiempo para tomar un café, yo me bebía en 1 minuto un café preparado que nos regaló la puleva (era muy azucarado, no me gustaba mucho, no había tiempo para exquisiteces) y seguidamente una botella de agua, así la mascarilla me la quitaba una sola vez y a seguir trabajando. No me costó demasiado adoptar las medidas de higiene de manos y gel hidroalcohólico porque era algo que ya tenía incorporado a mi rutina, y la mascarilla tampoco, es más, siempre he pensado que en ciertas áreas asistenciales deberíamos usarla siempre. Las enfermeras lo hemos dado todo en cualquier ámbito competencial, ha sido ejemplar, de quitarse el sombrero ir a cualquier unidad covid, a la UCI, vernos por el pasillo, con esas miradas de fuerza, de lucha, de profesionalidad, de compromiso, siempre he estado muy orgullosa de ser enfermera, sin duda me he reafirmado en esta maldita crisis que nos ha puesto al filo de lo imposible.

Hemos tenido el objetivo muy claro CUIDAR A LAS PERSONAS QUE ATENDEMOS Y A SUS FAMILIAS con calidad y humanidad. Si es verdad que no hemos estado luego representadas en todos los foros, ni debates, ni tomas de decisiones políticas, estructurales, funcionales, en eso seguimos siendo de segunda, como sino hubiera quedado patente que nuestra profesión es tan importante como otras disciplinas. Y en lo emocional, en mi gestión personal, no se cuantos días me vine a casa llorando en el coche, creo que una semana más o menos, era una catarsis para llegar a casa con una sonrisa y tras una buena ducha, quitarme la ropa en la puerta y frenar a mis hijas su instinto para darme un abrazo hasta que no pasará por el agua caliente y el jabón, dar todo el amor y recibirlo de mis dos hijas (mi mayor tesoro) y mi marido (el mejor compañero de vida), ese era mi momento, necesitaba cercanía, abrazos, cariño, que todo siguiera igual, por suerte en casa todo seguía así, en ningún momento frenamos nuestro cariño y mimos, no fue necesario. Y ahora me da pavor volver a ese ritmo frenético.

El verano me ha servido para poner distancia a los pensamientos, a las vivencias, a las emociones vividas de impotencia, rabia, frustración, cansancio acumulado, a no pensar demasiado en el trabajo, mis vacaciones han sido tranquilas, en familia, en mi pueblo de costa natal que apenas somos 40 habitantes en época estival, sin exponerme demasiado, sin correr riesgos innecesarios, con los míos, disfrutando de las pequeñas cosas, de lo esencial,del sonido de las olas, de la inmensidad y belleza del mar, del olor a salitre, de la comida riquísima de mi madre, del humor y sosiego de mi padre y me gustaría quedarme en este lugar protegida, querida, relajada, tranquila, en paz con la naturaleza, para volver a recuperar ese bienestar arrebatado, y cesar esa incertidumbre de no saber qué nos espera este otoño y el miedo a coger el dichoso bicho en la incorporación al frenético ritmo de la ciudad, no hay marcha atrás hay que seguir, hay que luchar, hay que ser optimista, hay que mirar hacia delante, hay que crear una nueva normalidad con un deseo único y sólido, no volver a vivir lo vivido

Cómo citar este documento
Gutiérrez Linares, Soledad. 12 de marzo, no hay marcha atrás. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 04/09/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1669

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