Con el COVID, todo cambió

” Las enfermeras tenemos el deber de pedir responsabilidad social para que todo esto no se vuelva a repetir”

Mª Dolores Zurita Torres
Enfermera. Urgencias. Hospital Universitario Clínico San Cecilio, Granada, España.

Domingo finales de Enero y trabajando de turno de tarde, este es mi punto de partida en relación al famoso coronavirus SARS –CoV-2 más conocido por todos como “COVID 19”. Un paciente extranjero procedente de China, Wuhan en concreto, de visita por la ciudad comenzó a sentirse mal y fue llevado a las urgencias del hospital donde trabajo como enfermera. Tras ser filtrado en triaje parecía presentar sintomatología compatible con la enfermedad causada por el virus que mencionaban los medios de comunicación y dado que procedía de esa zona podía haber sospecha de que dicho paciente pudiese estar contagiado por el virus.

La situación en aquel momento para nosotros fue algo complicada pues por aquel entonces no conocíamos mucho sobre este virus que poco después arrasaría nuestro país y acabaría ocasionando esta terrible pandemia. La situación la vivimos con mucho respeto pues conocíamos poco sobre el virus al igual que tampoco contábamos con protocolos, circuitos específicos, formación, etc. Poco después tras enterarnos que el resultado de la prueba COVID para el paciente había resultado negativa, todos nos olvidamos rápidamente de lo sucedido, volviendo a la normalidad pensando que todo había sido una falsa alarma y que el virus jamás llegaría a nuestro hospital. Tras este simulacro de lo que estaba por venir poco tiempo después, desde finales de Febrero hasta Junio estuve enferma. Durante este periodo pasé por diferentes etapas de las cuales no daba crédito que estuviesen pasando y las que se sucedían a gran velocidad : de un día para otro se decretaba el estado de alarma, nos confinaban en casa y no podíamos salir a la calle excepto para lo que estrictamente te permitía la nueva situación que habíamos empezado a vivir , la atención médica en atención primaria era telefónica fundamentalmente , se suspendían las citas con los especialistas salvo las estrictamente necesarias , aconsejaban no ir a urgencias salvo necesidad extrema , en caso de tener que ir al hospital aconsejaban ir sin acompañante y si tenías que entrar en quirófano de urgencia el miedo era terrible ya no por la intervención sino por el miedo al contagio del virus .

Y mientras tanto todo el país estaba paralizado en prácticamente todos los sentidos por el virus del que todo el mundo no paraba de hablar , las calles estaban desiertas ,los comercios y demás establecimientos cerrados a cal y canto .Las relaciones familiares , de amigos, etc se habían reducido meramente a las redes sociales , telefonía ,..Habíamos perdido esos besos y abrazos, ese contacto físico entre las personas tan necesarios en nuestras vidas. Junto a todo esto un miedo aterrador al virus pues estábamos bombardeados constantemente de noticias sobre la expansión del virus y cifras de contagiados y muertes. Esta situación vivida desde el punto de vista de una paciente pero que a su vez es enfermera ,no pudiendo trabajar ni colaborar en su servicio frente a esta pandemia, la viví con una gran tristeza, miedo, ansiedad, impotencia e incertidumbre pues el mundo entero se estaba enfrentando a algo totalmente desconocido que nos había encerrado en nuestras casas y nos hacía estar viviendo una situación para mi surrealista y angustiosa, pues para colmo en ese momento también estaba enferma cuando todo estaba ” patas arriba “. La vuelta al trabajo a finales de Junio, tras haber sobrepasado el famoso “pico de la curva “y estar ya en el descenso de contagios de la infección del que expertos y autoridades sanitarias tanto hablaban, fue muy duro pues me encontré con un “hospital distinto” y con unas urgencias completamente desconocidas para mí . Eran unas urgencias muy diferentes a las que yo había estado trabajando con anterioridad y solo habían transcurrido casi cuatro meses desde que me había ausentado. En ellas se habían reestructurado y acondicionado determinadas zonas del servicio (“Zonas limpias y zonas sucias” o “COVID” o “No Covid”), se había establecido un nuevo circuito asistencial denominado COVID, se habían creado nuevos protocolos y procedimientos de actuación frente al virus en el servicio, procedimientos organizativos del servicio, había muchos compañeros nuevos trabajando, en definitiva tuve la sensación de que “me habían cambiado mis urgencias “y que empezaba a trabajar en unas urgencias completamente diferentes.

En relación con mis compañeros de trabajo , como ya he indicado, a mi vuelta me encontré con muchos compañeros nuevos que se habían incorporado al servicio durante esos meses de pandemia , lo cual me causaba mayor sensación de lugar extraño para mí y de estar perdida .En cuanto a la relación con mis compañeros tras el COVID he percibido también un cambio importante ,pues desde entonces es menos cercana, en cuanto a contacto físico se refiere, estando más limitada a la zona de trabajo que ocupe cada cual en cada turno de trabajo sobre todo en las diferentes zonas COVID. A su vez nuestra relación también es más estrecha si cabe, llegándose a sentir ese espíritu que se resume con la frase que tanto hemos escuchado “entre todos venceremos al virus”. Respecto a la relación con los pacientes y familiares, para mí el uso de la mascarilla aunque es necesaria y obligatoria, ocasiona una gran barrera o limitación en cuanto a comunicación se refiere , pues limita bastante la comunicación verbal y no verbal con los pacientes , algo tan crucial en la relación enfermera- paciente para unos adecuados cuidados de enfermería .

En relación a mi vida personal , con mi familia las cosas también han cambiado muy mucho desde que el COVID irrumpió en nuestras vidas y yo me reincorporé a trabajar en las urgencias, pues ya no cuento con la libertad con la que contaba antes para abrazar, besar y mantener ese contacto físico tan estrecho con ellos o visitar a familiares y amigos o simplemente poder quedar con ellos en parques u otros lugares sin miedo a contagiarnos como antes hacíamos o simplemente porque como personal sanitario pueda llegar a ser un vector de contaminación para los demás.

En cuanto a mi forma de trabajar, cada día que voy a trabajar intento dar lo mejor de mi como enfermera y como ser humano, porque a pesar de las nefastas condiciones en las que nos vemos obligados a trabajar durante las largas horas que ocupa cada turno (mascarilla todo el turno y en algunas ocasiones mascarilla ffp2 y quirúrgica a la vez, batas, gorros, gafas, pantallas faciales, ponerte gel hidroalcohòlico constantemente…….) pienso que como personal sanitario tengo esa obligación pero también creo tener el deber de pedir responsabilidad social a todos y cada uno de nosotros para que toda esta terrible pesadilla que hemos vivido estos meses no se vuelva a repetir.

Cómo citar este documento
Zurita Torres, Mª Dolores. Con el COVID, todo cambió. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 04/09/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1654

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