El alma no lleva EPI

“Somos felices velando a los demás con nuestra lámpara”

Mª Mercedes Pareja Illeras
Enfermera de Urgencias de Pediatría , Hospital Universitario San Cecilio, Granada, España.

Soy enfermera asistencial y tutora de residentes de la especialidad de enfermería pediátrica, como a todos creía que la amenaza parecía estar muy lejos de nosotros y estábamos centradas en nuestra rutina, en una urgencia falta de espacio físico y de personal para atender a nuestros clientes habituales, sin posibilidades de aislamiento inverso para los mas pequeños… de repente toda nuestra actividad asistencial cambio de sentido, la población pediátrica no ha sufrido la infección del covid especialmente por el número de contagios o por su virulencia, ha sufrido las consecuencias que conllevaba el desconocimiento de la enfermedad, la plurisintomatologia que parece no acabar nunca de aparecer , el retraso y desajuste de los calendarios vacúnales por el miedo de la población de llevar a sus hijos a los centros de salud comunitaria, las alteraciones en la lactancia por falta de educación en puericultura, etc… (todo lo que habitualmente va sobre ruedas, gracias a los programas maternales y pediátricos), el enemigo invisible hizo que todos intentáramos proteger a los niños en una burbuja social, cultural y hasta emocional.

El año hasta ese momento estaba lleno de proyectos de formación, con un calendario lleno de sesiones de enfermería, programas de cursos específicos, cambios en nuestros itinerarios formativos, que al quedarse paralizados hizo que las residentes tuvieran que ser mas autodidactas que nunca y mas solidarias al abandonar sus propias rotaciones para venir a reforzar a su hospital de referencia. Como ser útil es un enorme peso cuando ves que tus compañeras de la uci-COVID vuelven de cada jornada agotadas y con pocas ganas de hablar, el vestuario se volvió un sitio bastante gris. La impotencia y el inconformismo profesional se abrió camino crispando el ambiente, lucha contra la escasez de material, la falta de medios, en fin solo queríamos trabajar pero sin tener miedo. Doy gracias a todas las donaciones de material recibidas en nuestro servicio, GRACIAS.

El perfil del paciente pediátrico, padece una barrera asistencial, que para saltarla conlleva cantar canciones a las tres de la mañana para distraerles de un pinchazo o intentar explicar con un cuento, que a través de una técnica invasiva en realidad te queremos ayudar, cuanto mas difícil cuando tienes la cara tapada y ya no hay pijamas de dibujitos, ni te puedo sonreir, llego la despersonalización enfermera, en lucha contra la humanización de los cuidados, en ese momento empezamos a aprender a sonreír con los ojos mucho mas expresivos que nunca. Fue muy difícil acordar el establecimiento de dos circuitos cuando apenas contábamos con espacio para la asistencia habitual, todos teníamos nuestras propias preocupaciones familiares, personales “ como hacer para no llevarte esto a casa” es difícil cuando ya no cuentas con el contacto de tus padres, por que la manera de protegerlos es mantenerlos aislados de ti, y aunque la demanda asistencial era baja la presión era muy alta, protocolos nuevos cada 24h “ahora esto si, ahora esto no” criterios nuevos con cada guardia aunque en todas sobrevolara el miedo invisible pero constante de estar haciendo lo adecuado … cuando terminaría esta amenaza.
A nivel personal creo que hay muchos hábitos de higiene básica que era necesario reforzar en la población, el carácter mediterráneo quizá nos había relajado de mas , no dejo de preguntarme como en otros países del norte de Europa han podido controlar las cifras mejor que nosotros y que podríamos aprender de ellos. Ahora el vestuario vuelve a ser el que era ya no hay largos e impersonales silencios, será que hemos integrado en nuestra profesión un virus mas, quizá por que nuestro carácter de cuidadoras conlleva tener esperanza , o que ha llegado la inmunidad emocional, era necesario tener herramientas mentales que poder trabajar, espero que todo lo que hemos aprendido sirva como punto de partida hacia nuevas líneas de actuación y a la revalorización de cada intervención enfermera, pero sobre todo que nos lleve a realizar un ejercicio introspectivo de nuestro trabajo, del por que, como y para quien lo hacemos. Volver al origen que nos hizo escoger esta profesión y no otra, en el fondo pienso que somos felices velando a los demás con nuestra lámpara de aceite.

Cómo citar este documento
Pareja Illeras, Mª Mercedes. El alma no lleva EPI. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 04/09/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1636

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