2020 año internacional de las enfermeras y matronas, lo celebramos trabajando más y mejor que nunca.

“Estamos celebrando el Año Internacional de la Enfermería, trabajando más y mejor que nunca, gran forma de celebrarlo”.

Charo Cabezas Robles
Jefa de bloque de Enfermería de cuidados del Área de Gestión Sanitaria Sur de Córdoba. Hospital Infanta Margarita, Cabra, Córdoba, España.

Comienza el año 2020, declarado por la Organización Mundial de Salud, en la cumbre de Ginebra, año Internacional de las enfermeras y matronas, “gran oportunidad”, se vislumbra un gran año para la enfermería.  Comienza el mes de enero y estamos inmersos en el trabajo diario de cuidados, humanización, seguridad del paciente, calidad asistencial, contrato programa… Pasan los días, no recuerdo cuando fue la primera vez que escucho o leo en prensa COVID 19, nuevo coronavirus. El aumento de casos de infección por COVID-19 en Wuhan (China) comienza a ser preocupante, hay que prepararse para hacerle frente.

Comenzamos la revisión de protocolos, desde la unidad de Preventiva y epidemiología se esfuerzan para que todos tengamos oportunidad de formarnos en el manejo del nuevo virus. Pensamos, ”ya estamos otra vez como en 2003 con el SARS-COV, o en 2009 con la epidemia de gripe porcina, o quizás sea como la epidemia de Ébola 2014-2016”. Seguimos en el trabajo del día a día y pensamos que la distancia o la capacidad de respuesta de nuestro Sistema Sanitario será suficiente para que la epidemia no nos afecte, pero los acontecimientos han demostrado que no ha sido así.

Soy enfermera desde hace 29 años, hasta hace 15 meses que estoy trabajando en gestión, como Jefa de bloque de Enfermería de cuidados del Área de Gestión Sanitaria Sur de Córdoba, he sido enfermera de urgencias, acostumbrada a situaciones de estrés, pero nunca pensé en vivir lo que estamos viviendo los dos últimos meses.

Llega el mes de marzo y todo va cambiando de forma acelerada, lo que parecía que no iba a llegar a nuestro país, llega y comienza a propagarse de forma descontrolada (Madrid, La Rioja, El País Vasco), se declara el estado de alarma y nuestro mundo personal y profesional se pone del revés, la pandemia de Covid 19 llega como un tsunami. Comienza una carrera sin precedente para ganar la partida a este nuevo virus.

La Atención Primaria cambia completamente, se establecen circuitos nuevos, hay que cambiar la forma de trabajo, de accesibilidad absoluta y cercanía, se pasa de un día a otro, al protagonismo de las consultas telefónicas, a limitar el acceso de los ciudadanos a los centros, a dar cuidados en la distancia e intentar trasmitir esa cercanía a través de un teléfono. Cambios suponían un esfuerzo en tiempo y educación de la población, y que no hemos tenido. Hemos vivido en tan solo unas semanas la mayor revolución, en cuanto a cambios se refiere, de los últimos años o décadas. La preocupación por pacientes de las residencias va en aumento, es una de la batalla más difícil de la pandemia en Atención Primaria.  Algunas se intervienen y medicalizan, hay que reforzar y redoblar esfuerzos, sin dejar los cuidados del resto de ciudadanos.

En el hospital toda la actividad se paraliza para trabajar en nuevos circuitos (en urgencias, pediatría, quirófano, obstetricia), montar nueva unidad de cuidados intensivos, reorganizar las unidades de hospitalización, nuevos sistemas de consultas…

Todo esto, en medio de una tormenta de instrucciones, protocolos y procedimientos que van cambiando día a día, con un ambiente lleno de incertidumbre y miedo, de los ciudadanos y de los profesionales.  Porque los profesionales, también han sentido miedo. Miedo por ellos, pero sobre todo, miedo por contagiar a sus familias y miedo por sus pacientes.  Me he dado cuenta que la mayoría han plantado cara a este miedo y se han adaptado a CUIDAR lo mejor que podían, en unas circunstancias muy difíciles. Han cuidado de sus pacientes, de los familiares y de sus propios compañeros. Pero también es cierto que, a algunos profesionales, el miedo les ha paralizado y han necesitado ayuda para seguir adelante.

Personalmente, en estas semanas, he aprendido mucho y un enorme sentimiento de orgullo me invade. Orgullo de ser enfermera, de tener unos compañeros que han dado todo por vencer a este virus, orgullo, que hoy después de unas semanas de locura, vence al miedo. Miedo que cuando estaba de guardia disimulaba para animar a todos mis compañeros de urgencias, de UCI, de plantas de hospitalización covid, de zonas no covid que se ofrecían a ayudar donde fuese necesario o que por miedo solicitaban una adaptación por ser personal vulnerable. Miedo que sentía cuando veía como muchos de mis compañeros se infectaban y había que seguir adelante. Miedo cuando mi marido se contagia y temo por él y por mis hijos, pero también temo porque yo tengo PCR negativa y tengo que seguir trabajando, con el temor de ser vector de contagio.

Pero entre todos lo hemos hecho posible y aunque aún no hemos vencido, como dice un compañero ”SIEMPRE AMANECE”. Es una primavera diferente, pero el mes de mayo sigue estando lleno de color, de luz y cargado de esperanza y energía, para que seamos responsables y capaces de hacer las cosas bien, para acabar ganado esta guerra. Después de todo, estamos celebrando el Año Internacional de la Enfermería, trabajando MÁS Y MEJOR QUE NUNCA, gran forma de celebrarlo.

Cómo citar este documento
Cabezas Robles, Charo. 2020 año internacional de las enfermeras y matronas, lo celebramos trabajando más y mejor que nunca. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 09/06/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1465

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