“Ten cuidado, hijo”

“Sonríe para parecer mucho mas fuerte” y así lo he intentado hacer.

Lucas Soto López
Enfermero. Atención Primaria. Servicio de Salud del Principado de Asturias, España.

Como cada lunes desde hace unos meses, fui a curar las piernas de Julia, una mujer de 94 años, con muy mala circulación que estaba deseando recibir la visita de su enfermera de primaria para charlar un poco. Ese día la noté un poco preocupada… ¿qué es eso del “COVID” hijo?, por la televisión dicen que viene de China, yo no entiendo nada y me están asustando mucho. Para no preocuparla, le dije “Julia, ya sabe que la televisión a veces exagera las cosas”. Después de ayudarla a ponerse las medias de compresión, me ofreció, como siempre, un café que no pude aceptar, luego me cogió la mano y me miró a los ojos: “Ten cuidado hijo”. Pero en este caso no era así, la televisión no mentía, una situación sin precedentes se aproximaba hacia nosotros. Ese mismo día el ambiente ya estaba tenso, se comentaba que una compañera había tenido contacto con una paciente sospechosa de COVID-19, que se iba a reorganizar el centro de salud por tareas… y yo pensaba, pero ¿cómo ha podido pasar?, ¿no era una simple gripe? ¿por qué tanto nerviosismo? Pasaron dos días y en un abrir y cerrar de ojos las puertas del centro de salud se convirtieron en un triaje improvisado. Todos las compañeras leyendo el protocolo de actuación, analizando cada palabra, debatiendo en el vestíbulo del centro manteniendo la distancia, en pequeños grupos… Surgían dudas, ¿podremos hacer esto, podremos hacer lo otro…? La gente que se acercaba se asustaba al ver que no podía entrar, no entendían por qué unas personas sí que entraban y otras no… “Llame al centro antes de venir” se convirtió en la frase más repetida aquellos días. Las cosas cambiaban por momentos, incluso llegando a tener casos positivos entre compañeras, esa misma compañera que ayer estaba a tu lado pensando cómo organizar la consulta de demanda o los domicilios ahora mismo estaba en su casa, con fiebre, tos, dificultad para respirar…

El miedo se apoderaba de cada uno de nosotros, no solamente por ponernos enfermos sino por exponer a los pacientes y a las personas con las que convivimos. Cada día que pasaba llegaba una nueva información, una nueva forma de trabajar, un nuevo protocolo… hemos pasado por una actualización continua durante todo este tiempo, Hemos formado un equipo increíble, y sobre todo hemos aprendido a valorar el trabajo de los demás: Unas auxiliares administrativas y celadora impecables, siempre atendiendo con amabilidad, con paciencia infinita tras cientos de llamadas diarias y preguntas de todos nosotros sobre temas que no controlamos totalmente. Unas técnicas de cuidados auxiliares de enfermería con las que se puede contar para todo, preparando material para diabéticos, ubicándose en triaje, ayudando en las extracciones como siempre, animando a los compañeros… Unas limpiadoras que siempre tienen una sonrisa, cuando hay un paciente en el circuito de respiratorio están pendientes de limpiar la zona nada más que acabe la atención sanitaria, que a pesar de estar expuestas nunca pierden el ánimo y que han aportado un trabajo esencial en esta pandemia. También hay que destacar el rol que han adquirido los fisioterapeutas, adquiriendo habilidades que nunca habrían pensado, siempre al pie del cañón en el triaje, dando la cara ante el paciente de a pie junto con una enfermera o una técnica de cuidados auxiliares de enfermería. Unas médicas de familia que se han adaptado a infinidad de cambios, telemedicina, protocolos cambiantes, atención de circuito respiratorio, domicilios, ponerse y quitarse EPI… La gran mayoría del peso de atención telefónica y presencial la están aguantando ellas junto con las enfermeras, partes de baja, de alta, tratamientos, valoraciones clínicas…

Sin duda, uno de los grandes eslabones de esta cadena. Cabe destacar la labor de la trabajadora social, buscando recursos para los que más necesitan en esta situación, productos esenciales para quienes no pueden permitirse ningún gasto debido al parón económico del país. Y también mencionar a la matrona que ha tenido que afrontar toda la atención a la embarazada y puérpera, reforzando la educación en consulta y por teléfono al no haber sesiones de preparación al parto, exponiéndose como las demás con la atención directa. Por último, no quiero olvidarme de mis compañeras enfermeras, grandes cambios durante todo este tiempo, organización por tareas: domicilios programados y urgentes, triaje, consulta de demanda, consulta de enfermería pediátrica, atención del circuito respiratorio, atención telefónica, teleasistencia para pacientes COVID leves aislados en sus domicilios… Hemos adquirido una actitud camaleónica, adaptándonos a infinitud de situaciones y siempre pensando en equipo con los recursos humanos disponibles debido a las bajas laborales que nos han afectado como colectivo. También hay que mencionar la gestión de recursos humanos que se ha tenido que hacer con relación a las bajas de compañeras, los turnos, la organización por tareas… Con todo esto se ve el potencial que tienen las enfermeras como gestoras además de la labor asistencial.

Pero…yo solo quería contar la historia de Julia… aquel jueves 19 de marzo le tocaba curarse, Julia estaba con su andador a las 13:30 h esperando para abrir la puerta como siempre pero el timbre no sonó. Cogió el teléfono y llamó al centro de salud, las cosas habían cambiado, con el COVID iría una enfermera cuando acabase de curar a otras personas de la misma zona. Julia colgó y esperó la llamada al telefonillo de su casa. Eran las 14:00 h y el timbre sonó, “¿quién llama?”, “La enfermera”. Cuando abrió la puerta vio a una mujer vestida con bata, pantalla, mascarilla… “pero hija, ¿no te habrás confundido?”. No entendía nada, solamente quería que la curasen como siempre y tenía en frente a una persona que según ella era un “astronauta”. Para colmo no escuchaba bien lo que le decía con aquella mascarilla. Pregunto por su enfermero, ¿qué tal le va al chaval?, ¿cómo no vino hoy? La compañera hizo la cura y Julia muy agradecida le dijo que volviese para la próxima que había estado muy a gusto. Al siguiente lunes, volvía a tocar cura, pero esta vez Julia, a sus 94 años, llamó al centro y solicitó una consulta telefónica con su enfermero. Quería que no fuese nadie a curarla, llevaba viendo cómo se le hacía la cura unos meses y se veía capaz de hacerla ella misma si le dejásemos el material. “No quiero que perdáis vuestro tiempo en mi cura cuando puedo hacerlo por mi misma, de verdad”. Después de una negociación, llegamos al acuerdo de que se acudiría a su domicilio una vez por semana para revisar la cura y así reducir su exposición a los profesionales sanitarios.

Con este relato quería reflejar el trabajo en equipo que hemos tenido que realizar por parte de atención primaria, con bajas de compañeras, con cambios de protocolos, con complicaciones que surgen en el día a día… una nueva forma de trabajar y un trabajo en equipo que no debemos olvidar. Destaco la pequeña historia de Julia que, a pesar de su edad, como conoce a su enfermero y a su médica, no quiere exponerles más de lo que ya están en su día a día, reflejando la relación de complicidad y no solamente profesional que se establece a veces entre profesionales y pacientes. Son los llamados “cuidados invisibles”. La atención primaria no puede perder su esencia, tenemos mucho que aportar y mucho que enseñar, necesitando para ello dotación de recursos humanos y materiales. No podemos perder todo el camino hecho hasta ahora con nuestros crónicos, con nuestros grupos de educación para la salud, con nuestras pequeñas intervenciones de cirugía menor… Los pacientes crónicos nos necesitan y después de esta etapa de confinamiento más que nunca.

Espero que nos demos cuenta antes de que las consecuencias empiecen a florecer y ya sea demasiado tarde. Por último, quiero citar una frase que un día me dijeron y que he tenido en mi cabeza durante todo este tiempo: “Sonríe para parecer mucho mas fuerte” y así lo he intentado hacer.

Cómo citar este documento
Soto López, Lucas. “Ten cuidado, hijo” Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 30/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1442

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