Valorar lo que de verdad importa.

“Me he repetido más de una vez esta pregunta en mi cabeza, ¿qué podía hacer yo por ayudar a mi país?”

Belen Márquez Alonso
Estudiante de Enfermería. Centro Universitario de Enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España.

A mediados de diciembre se comenzó a escuchar en los medios de comunicación la existencia de un virus proveniente de un pueblo de China, Wuhan. Casi nadie sabía ubicar este sitio en el mapa cuando pasó a ser mundialmente conocido. Cada día las noticas eran más alarmantes, por la rápida propagación y letalidad del virus, dándose a conocer con el nombre de Coronavirus. A pesar de ello, nadie podía imaginar que este virus pudiera llegar a extenderse al mundo entero, pensando que era una enfermedad que se contendría en el continente asiático. ¿Quién iba a pesar qué lo que se especulaba como una supuesta gripe, iba a desencadenar en una pandemia mundial? Pues así fue, la situación desembocó en una pandemia, siendo Italia el primer país europeo donde se entendió el virus con una gran y rápida propagación dejando centenares de muertos. Pronto la situación se extendió al resto de los países colindantes, especialmente a España, donde estamos sufriendo las consecuencias de esta grave enfermedad. Cuando aún todavía no habíamos tomado conciencia de la gravedad de esta nueva enfermedad, aunque se conocían noticias muy preocupantes, la universidad en prevención a la situación que se estaba produciendo decidió anular, a mi juico con muy buen criterio, nuestras prácticas clínicas de forma temporal.

Nadie iba a pensar que esta decisión fuera para no volver a retomarlas. En ese momento yo me encontraba haciendo las prácticas en un centro de salud, y es cierto que allí empezábamos a comentar entre los compañeros la facilidad de contagio del virus y la necesidad de ir tomando precauciones entre los sanitarios y los pacientes. A nivel personal, el que me suspendieran las practicas fue muy triste, porque me sentía muy a gusto, ya que estaba aprendiendo nuevas técnicas y a desenvolverme en el ámbito laboral rodeada de un ambiente de trabajo muy grato, es por ello qué lamente mucho que el marcharme de allí, ya que había empezado a coger la rutina y dinámica de un trabajo que me gustaba y con unos compañeros que me habían integrado en el equipo desde el primer momento, por lo que sentí mucho el despedirme de ellos. De la noche a la mañana nuestro país había declarado el estado de alarma a causa de este virus, lo que supuso que todos los ciudadanos nos confináramos en nuestros domicilios sin saber lo que nos iba a deparar al día siguiente.

De un día para otro nos vimos “encerrados” en nuestras casas, y nuestras actividades cotidianas tales como ir a visitar a los abuelos, salir a dar un paseo y pasar tiempo con amigos, o simplemente salir a hacer deporte, pasaron a estar prohibidas, lo que supuso empezar a valorar algo que lo veíamos tan normal y que apenas le dábamos la importancia que se merecía. Con el golpe en seco en nuestra forma de vida a raíz del confinamiento, aquella vida que veíamos tan segura y tan difícil de arrebatar, un virus que nadie se esperaba, llega y lo cambia todo y a todo el mundo. La incertidumbre y preocupación día a día se apoderaba de nosotros cada vez con más fuerza, ya no sólo con vista al futuro como estudiante, como es mi caso, sino como ciudadana de un país que estaba sufriendo las consecuencias de este virus tan devastador.

Todos los días pensaba que iba a ser de mi futuro como estudiante, no podía imaginar que el final de mi carrera terminaría de esta manera, alejada de mis profesores, sin retomar mis últimas prácticas, sin tener el acto de graduación y sin realizar mi viaje de fin de carrera. Pero todo esto, pasaba a un segundo plano cuando las noticias hablaban del creciente numero de muertos en los hospitales y el número de contagios, especialmente entre los sanitarios. Me preocupaba esta situación, pensaba si sería capaz algún día de enfrentarme a esto como profesional sanitario, de hecho, en algunas ocasiones me he repetido más de una vez esta pregunta en mi cabeza, ¿qué podía hacer yo por ayudar a mi país? Reflexionando sobre estas cuestiones, una mañana me encontré con la respuesta en la palma de la mano. Recibí un correo de la Universidad en el que nos solicitaban nuestra ayuda voluntaria para poder colaborar como sanitarios frente a esta pandemia debido a la necesidad de personal en los hospitales. Al principio sentí miedo e inseguridad porque no me sentía totalmente preparada para esta gran batalla y estar a la altura de la situación, lo que es más seguía siendo una simple estudiante que aún no había terminado la carrera.

Por otro lado, sentía la necesidad y las ganas de ayudar de alguna la única forma que yo podía, que era el poner al servicio de la comunidad mis conocimiento y habilidades que durante estos cuatro años de carrera de enfermería he aprendido. Finalmente decidí apuntarme ya que me pudo más la vocación que el propio miedo. Esta profesión ha demostrado a la sociedad una vez más, el papel tan importante que desempeña en el sistema sanitario, al poner en riesgo sus propias vidas ayudando a los demás contra esta pandemia. Nadie pensaba que el año de la enfermería iba a servir para demostrar y sensibilizar a la población sobre la labor que ejercemos y que no se ha apreciado y valorado hasta que ha ocurrido este terrible hecho. Considero que he elegido la profesión más gratificante del mundo, y que aunque sea muy dura en ocasiones, merece la pena que tu trabajo se convierta en una ayuda para los demás.

De toda esta vivencia he sacado como conclusión, aunque por una parte está siendo una situación dura y difícil, que no quiera volver a vivir, por otra, tenemos que tomar conciencia y ser capaces de aprender de estos momentos y mirar al frente, pensar cambiar el vivir con tanta prisa y sin pararnos a mirar a nuestro alrededor, sin valorar nuestro día a día, y valorar las cosas y personas que verdaderamente nos llenan y le dan sentido a la vida. Realmente éramos unos privilegiados sin saberlo, lo teníamos todo, pero es ahora cuando lo estamos aprendiendo, y por desgracia pagando un precio muy alto.

Cómo citar este documento
Márquez Alonso, Belen. Valorar lo que de verdad importa.Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 27/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1404

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