¿Una primavera robada?

“Recordaremos la primavera de 2020 vestida de batas blancas, azules y verdes de aquellos profesionales sanitarios que no han parado de jugarse la vida por nosotros”

Lourdes Carrasco Tirado
Estudiante de Enfermería. Universidad San Juan de Dios, Sevilla, España.

Es casi imposible que a estas alturas alguien desconozca el nombre del causante que más de medio mundo haya estado paralizado estos últimos meses. Algunos lo llaman “coronavirus” y otros Covid-19, pero todos sabrían de que estoy hablando. Ha llegado a nuestras vidas y ha influido en cada uno de nosotros de una manera diferente. En mi caso me ha costado mucho perdonarle todo lo que nos ha robado y reconocer que a pesar de todo lo ocurrido también me he llevado un aprendizaje. Comenzamos con bromas, chistes y risas. Comenzamos sin miedo. Comenzamos sin creernos que ese virus podía llegar a España. Comenzamos pensando que nunca viviríamos una pandemia en 2020. Comenzamos sin darle ninguna importancia. Quien iba a decirme a principios de enero, recién llegada de mi Erasmus en Roma con miles de planes previstos por hacer, que un ser diminuto, casi invisible iba a trastocar nuestras vidas. Solo hicieron falta 3 meses para que todo eso que pensábamos que era imposible, sucediera.

El virus llegó a España, también a Sevilla, y en pocas semanas nuestro país estaba en la cabecera de países infectados. Todo lo que parecía ajeno y extraño se convirtió en habitual y propio. Nos cancelaron las clases y las prácticas de nuestro último año y lo primero que se me vino a la mente fue “me ha venido genial, puedo acabar con tiempo mi trabajo de fin de grado, esto no durará mucho”. En mi cabeza todo era perfecto, podía ver más a mis amigos, podía acabar el trabajo antes y así tener más tiempo libre, podía ir a visitar a mi hermano que hacía tiempo que no lo veía… seguía sin darle la importancia que tenía y seguía creyendo que no iba a pasar nada, que era una exageración y que una simple gripe no iba a causar tanto daño. Recuerdo que esa semana mi padre me dijo “acuérdate de que este año no hay ni semana santa ni feria” y yo lo miré y me reí pensando que estaba loco y que como iba a ser eso posible. No imaginaba que los casos iban a aumentar tan rápido y mucho menos que una semana y media después se instauraría el estado de alarma en el país. A los pocos días de comenzar este estado de alarma, volví a recordar aquella frase de mi padre, porque he de decir que aunque me pareció de primeras absurda, soy Sevillana, y es imposible no darle vueltas a una cosa así, y esa vez no me reí, solo pensé “no creo, por favor que no”.

En mi cabeza seguían aquellas bromas y frases de conocidos, amigos e incluso enfermeros y médicos diciendo que no pasaba nada que no era un virus letal y que en España no iba a pasar lo mismo que China. Sentía impotencia porque el coronavirus me estaba quitando cosas importantes para mí, lo que no sabía es que lo mismo que tardaba el virus en propagarse tardaba mi opinión acerca de esas cosas que creía tan imprescindibles en cambiar por completo. Pasaron de publicar solo en un par de periódicos alguna noticia sobre el Covid-19 a que en todo el país no se hablara de otra cosa. Cada día el número de contagios era mayor, por no hablar del número de fallecidos.

El sistema sanitario se colapsó, se crearon hospitales de campaña, no había suficientes sanitarios, la economía del país cada vez iba a peor, el miedo comenzó a asomarse y entendimos que el virus se había calado en nuestra sociedad. Todas esas cosas “importantes” para mi, pasaron a un segundo plano. Comprendí que lo importante ya no era saber si me graduaba o no, o si me habían quitado las últimas prácticas de mi carrera en enfermería, lo más importante pasó a ser presentarme de voluntaria por si necesitaban mi ayuda y ofrecerla sin nada a cambio. Lo importante no era estar todos juntos celebrando una fiesta, sino estar todos juntos unidos contra esta pandemia dándonos apoyo y reconociendo la labor que hacen día a día todos los trabajadores que no han dejado de ir a su puesto de trabajo en esta cuarentena. Lo importante ha sido valorar pequeñas cosas cotidianas que antes veía normales como abrazar a tus amigos, dar un paseo, tener la libertad de salir sin ningún peligro, en definitiva hacer una vida normal. También me sirvió para ver que la profesión que he escogido tiene un componente vocacional importantísimo. Se juegan la vida día a día no solo por salvarles la vida a aquellos enfermos de Covid-19, sino también por la humanización en sus cuidados, por apoyar y por acompañar a estos enfermos. Eran su única compañía dentro del hospital, hay quienes entraban por urgencias sin saber que sería la última vez que verían a su familiar, éste les dejaba allí para su posterior ingreso y tal vez no volverían hasta recoger sus pertenencias y un certificado de defunción.

He comprendido que sí, es verdad que el coronavirus nos ha robado muchas cosas, entre ellas nos ha robado tiempo, nos ha robado trabajos, nos ha robado sueños, nos ha robado aprendizaje, nos ha robado vidas, incluso nos ha robado el poder despedirnos dignamente de algún ser querido. Pero también nos ha hecho más fuertes, nos ha hecho responsables, ha sacado la parte más solidaria de cada uno, nos ha hecho capaces de estar unidos en momentos que creíamos imposibles de vivir. No esperábamos vivir la primavera del 2020 de esta forma, estamos acostumbrados a sentirla llena de fiestas, comidas, bailes y reuniones con amigos. Este año, confinados y lejos de nuestros seres queridos. Recordaremos la primavera de 2020 vestida de batas blancas, azules y verdes de aquellos profesionales sanitarios que no han parado de jugarse la vida por nosotros todos los días. Recordaremos como la sociedad respondía a esos profesionales cada día a las ocho de la tarde aplaudiendo desde los balcones. Y ojalá que recordemos este reconocimiento con el tiempo y permanezca cuando acabe todo esto.

Cómo citar este documento
Carrasco Tirado, Lourdes. ¿Una primavera robada? Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 27/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1388

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