Sistema sanitario español, el mejor del mundo. O quizás no.

“Esperemos que esto no sea algo fugaz, sino que perdure en la conciencia de las personas dando el reconocimiento que se merecen todos los sanitarios”

Julián Alcalde Molina
Estudiante de Enfermería. Escuela enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España.

Al ser estudiante de enfermería de cuarto curso, no puedo relatar mi experiencia en el área asistencial. En su lugar intentaré darle vida a mi relato a través de mis palabras y pensamientos, tratando de explicar de la forma más reveladora posible cómo mis seres queridos y yo hemos vivido está creciente ola de incertidumbre, miedo y preguntas sin respuestas. Todo comienza con un virus que asola a la población de Wuhan, China.

Los rumores comienzan a llegar a oídos de la población, y estos son muy contradictorios. Personas que creen poder afirmar o negar la importancia del virus con total despotismo, guiados tan solo a través de información adquirida de la nada, fruto de la mezcla de laboratorio de sus mentes cuyos únicos componentes son la subjetividad fusionada con bulos sin confirmar por las autoridades sanitarias. Comienza una etapa de revuelo, incertidumbre y misticismo en el cual nadie es conocedor de la inminente triste realidad que tendríamos que vivir en el mundo entero. El reciente bautizado Covid-19 cruza las fronteras de oriente, abriendo sus puertas hacia un nuevo continente. Un gran foco de infección se detecta en Italia, la propagación occidental ha comenzado y con ella el inicio de lo que serían los primeros ápices del colapso sanitario español tal y como lo conocemos. No es algo desconocido, que el sistema sanitario que gozamos en España es uno de los más potentes a nivel mundial, incluso me atrevería a decir que es el mejor del mundo. Los ciudadanos españoles disfrutamos de un sistema sanitario público de calidad, en el que disponemos de profesionales perfectamente capacitados y brillantes en su trabajo.

La enfermería ha protagonizado un gran impacto en el cuidado de los pacientes durante todo el trascurso de la pandemia, demostrando una vez más que nuestra profesión es necesaria e imprescindible. Los enfermeros y enfermeras no hemos sido los más reconocidos a lo largo de la historia. No era raro escuchar comentarios despectivos hacia nuestra profesión, quitándonos importancia o reduciéndola a algo tan simple como aquellas personas que no fueron lo suficiente capaces como para llegar a ser médicos, simples enfermeros. Por suerte o por desgracia, esta etapa ha servido para darnos a conocer un poco más al mundo, y poder decir firmes y orgullosos que somos mucho más que todo eso. Las abrumadoras crecientes cifras de contagios y muertes en España comenzaron a resquebrajar la entereza de las personas cercanas a mí. Las medidas de aislamiento y la incertidumbre de no saber cuándo iba a acabar todo este proceso, cuando íbamos poder hacer vida normal y poder de nuevo reactivar la interacción social normal crearon serios problemas emocionales. Desde las altas esferas políticas se comunicaba que el virus no se iba a descontrolar, que solo se iba a propagar a nivel local y que quedaría en algo anecdótico.

El resultado actual va mucho más lejos de lo que esa utópica realidad planteaba. Con el paso de los días, comenzamos a normalizar la situación. Día tras día veíamos el telediario a la espera de conocer cuantas personas habían fallecido, sin esperanza de que las noticias fueran buenas. El estrés familiar crecía por las grandes demandas laborales a las que estaba sometida mi madre, tratando de luchar a través del teletrabajo, teniendo que hacer horas extras todos los días para evitar el colapso en su puesto de trabajo. Las medidas higiénicas en los puestos de trabajo de mis padres eran prácticamente inexistentes, las empresas no estaban poniendo a disposición de los trabajadores las medidas preventivas suficientes y estas acciones se mantenían impunes mientras que las cifras de contagio aumentaban desenfrenadamente. El esfuerzo de todos los sanitarios españoles ha sido recompensado cada día de cuarentena desde las ventanas y balcones de mi casa, y junto a nuestros aplausos se unían los de todo el vecindario. Es reconfortante saber que el esfuerzo es valorado, y que la opinión pública apoya el esfuerzo realizado. La enfermería se merece el reconocimiento que se le está otorgando estos días. Esperemos que esto no sea algo fugaz, sino que perdure en la conciencia de las personas dando el reconocimiento que se merecen todos los sanitarios a nivel ya no solo nacional, sino a nivel mundial.

España cuenta con una de las mayores cifras de infectados y fallecidos en todo el mundo, entonces esto me hace preguntarme, ¿España estaba preparada para afrontar esta crisis?, ¿Han tenido falta de medios y recursos, o por el contrario no han sabido gestionarlos adecuadamente? Los pocos test realizados es lo que más llama la atención. Otros países como Corea del Sur centró las actuaciones en detectar de forma prematura a los contagiados por Covid-19, realizando test de forma masiva, permitiéndoles aislar un gran número de personas asintomáticas. De esta forma redujeron en gran medida la curva de infectados. la tardanza en implementar el estado de alarma pudo ser otro factor que inclinase la balanza, quizás debió ser declarada en cuanto fuimos conscientes del peligro que la enfermedad acarreaba y las nefastas consecuencias que estaban sufriendo nuestros vecinos italianos. Un dato escalofriante es que se han producido más del doble de infecciones nosocomiales entre compañeros sanitarios respecto a otros países, ¿porque no se han tomado las medidas higiénicas adecuadas?, la respuesta es que no había material suficiente. Amigos cercanos han sido llamados por el SAS para trabajar en plantas hospitalarias con pacientes infectados por Covid-19 y tras una semana, ya comenzaron a desarrollar los primeros síntomas característicos del coronavirus.

Nuestra población no está acostumbrada a lidiar con un virus infectocontagioso tan agresivo, a diferencia de otras sociedades como por ejemplo puede serlo la China, ya que tuvo que afrontar difíciles epidemias en el pasado. Nuestra cultura está caracterizada por vivir los encuentros sociales como algo a celebrar, ya sea en las calles y bares, por lo que las medidas de aislamiento no han sido llevadas a cabo de la forma más efectiva posible por un pequeño sector poblacional que sin duda ha dificultado la lucha contra el coronavirus.

Creo que después de tanto sufrimiento vamos a comenzar a valorar lo más valioso que tenemos, la libertad y el civismo. Afrontar la infección ha sido y es a día de hoy una cuestión de compromiso social, puesto que frenar los contagios y evitar más muertes está en la mano de todos. Usar mascarilla para proteger a los demás, y que los demás te protejan a ti de la misma forma. Debemos aprender de nuestros propios errores como sociedad y organismos políticos para evitar en el futuro situaciones similares. Por último, me gustaría agradecer el esfuerzo de todas las personas que han luchado en la batalla contra el coronavirus, y hacer una especial mención a los trabajadores sociales que son los grandes olvidados de la pandemia ya que sin su trabajo, la población más necesitada se habría visto envuelta en una situación muy precaria.

Cómo citar este documento
Alcalde Molina, Julián. Sistema sanitario español, el mejor del mundo. O quizás no. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 23/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1365

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