Tres, dos uno… OFF

“Sientes miedo, ya no serás más esa estudiante de prácticas, ya serás enfermera, con toda la responsabilidad que eso conlleva”

Laura Gómez Reina
Estudiante de Enfermería. San Juan de Dios, Sevilla, España.

Durante mi carrera y, mucho antes en asignaturas de ciencias, he estudiado las pandemias, endemias, epidemias, imaginándome ejemplos de situaciones y hechos históricos para saber diferenciarlas y comprenderlas. Pero lo que jamás podría imaginarme es que me tocaría vivir una pandemia en primera persona. Último año de carrera, miedo, alegría son básicamente los sentimientos que te invaden pero lo llevas con ilusión porque te encuentras en la cima de una montaña que te ha costado lo que sólo tú sabes escalar. Estaba en mi penúltimo rotatorio, salud mental. Después de un periodo de adaptación me encontraba a gusto allí con mi compañero. Se empezó a mencionar una enfermedad en China, concretamente en Wuhan, que decían era como una gripe. A medida que pasaban los días, más se comentaba de ello entre la gente, compañeros, hospitales. Hablaban de que era como una gripe fuerte, cosa que nunca llegué a creerme, sino no muere tanta gente, ni construyen hospitales en 10 días y ni se extiende como se estaba extendiendo. Pero ¿qué pasa? Pues que lo ves muy lejano, Wuhan y España, están muy lejos y escuchas a la gente y te dices a ti mismo: “aquí no va a llegar”. Y, de repente, un día llega.

Empiezas a escuchar casos en España y más preocupante aún, en la cuidad donde vives tú. Siguen diciendo que es como una gripe que no nos alarmemos. En mi lugar de prácticas se notaban la tensión y la preocupación en el ambiente, celebraron una reunión con todos los especialistas de la comunidad terapéutica a la que mi compañero y yo pudimos asistir, y fue allí entre profesionales donde supimos que no se trataba de una gripe común y que la cosa era grave, que extremáramos precauciones. Al día siguiente ya no volvimos a ir a las prácticas, nos la habían suspendido hasta nueva orden como prevención ante la situación que estábamos viviendo, el Covid-19. Eso fue un 5 de marzo, y el 16 se decretó el Estado de Alarma, todo el mundo confinado en su casa y los negocios cerrados obligados al cese de su actividad. Quince días sin salir y se vaticinaba una prórroga de otros quince (más unas cuantas prórrogas más que vendrían después), sin ver a tus seres queridos, sin trabajar, sin saber qué pasaría. A nivel personal, esta situación a afectado de manera directa a nuestra economía en casa porque tenemos negocios y estar cerrados supone pagar muchas cosas sin generar ingresos. Ir a comprar era una odisea, parecía el fin del mundo. A pesar de que se aseguraba el suministro de productos de primera necesidad, la gente arrasaba con todo dándole igual que el que viniese detrás no tuviese ni para coger uno.

Hemos podido ver con esta situación mucho egoísmo e irresponsabilidad, poca empatía, poco civismo y orden. No quiero imaginar si la situación fuese más grave a dónde llegaríamos. Tenemos que ser más responsables, actuar con calma y orden para un futuro. Por otro lado, el no poder ver a tus padres, hermanos, primos, amigos, nos ha hecho darnos cuenta a la inmensa mayoría, creo yo, de todo lo que tenemos y no apreciamos o valoramos normalmente porque lo damos por hecho. En esta cuarentena he podido disfrutar de mi vida en pareja, de hacer cosas juntos y apreciar momentos que antes no lo hacía, bien porque no tenía tiempo o bien porque con el devenir del día a día no me daba cuenta, de cocinar, de leer… en otras palabras, de vivir. A veces, se nos olvida que trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar. Justo antes de la cuarentena, me faltaban horas en el día para llegar a todo; las prácticas, las clases, el TFG, el trabajo, la casa, la compra. Recuerdo que me decía: “o se para el mundo o no llego a la entrega del TFG ni de lejos”. Y así fue, se paró el mundo, y tendrá sus desventajas y gravedad, pero de todo sale algo bueno también, y para mí ha sido poder hacer un gran trabajo fin de carrera y darle el empujón a las últimas cosas que me faltaban.

Nos dijeron que no volveríamos a las prácticas. Con trabajos, cursos y actividades complementarias acabaríamos el rotatorio que nos faltaba para poder graduarnos. Y algo tengo que decir, no hay trabajo, video, actividad que pueda reemplazar lo que aprendemos y nos llevamos de unas prácticas. Eso nos lo ha arrebatado este virus. Sientes miedo, ya no serás más esa estudiante de prácticas, ya serás enfermera, con toda la responsabilidad que eso conlleva. Sabes que a partir de verano estarás disponible para trabajar y que nos ha tocado vivir una situación muy difícil para los sanitarios, estamos en primera línea de batalla frente a todo mal que se le antoje llegar. Pero ahí estaremos, porque esto es vocación y lo que principalmente te mueve es ayudar al que lo necesite. Ha tenido que pasar algo así para que nuestra profesión sea valorada, para que se visibilice nuestra lucha diaria, y que no podemos dejar a quiénes cuidan de nosotros, nos curan y nos salvan, sin medios ni materiales para llevar a cabo su labor. No podemos ir al frente con una mano delante y una detrás.

Como futura enfermera tengo que decir que estoy orgullosa de la profesión que he elegido, de todos y cada uno de los profesionales sanitarios que han participado en esta lucha, de los que están y de los que se fueron, de darlo todo hasta el final, de tener que tomar decisiones muy duras, y de tener que haber visto situaciones de las que nunca se hubieran imaginado vivir. Se ha tenido que hacer en muchos sitios medicina de guerra, eligiendo pacientes según sus probabilidades de superar la situación. Muchísimas muertes, pero también muchas vidas salvadas. Actualmente, podemos retomar algo de normalidad gracias a ellos. Gracias porque son unos valientes y esto quedará grabado para siempre en la historia de la humanidad.

Cómo citar este documento
Gómez Reina, Laura. Tres, dos uno… OFF. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 23/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1361

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