Día a día.

“El día a día está más vigente que nunca, para no volver a lo de antes y para construir una atención más eficiente, más humana y real”

Mª Soledad Gómez-Escalonilla Lorenzo
Enfermera. Centro de Salud de Torrijos, Toledo, España.

Segundo día tras el estado de alarma, voy al trabajo, nerviosa, después del caos del día anterior. Pongo música para desconectar y comienzo a llorar, de impotencia y de miedo. Es la primera vez que siento algo así. Ir con miedo a trabajar nunca me había pasado, ni siquiera mi primer día de trabajo sola en un consultorio, ni en las primeras prácticas…, y no sé cómo manejarlo. Dejo de llorar justo antes de llegar, respiro despacio para tranquilizarme. Y una compañera me saluda, y me hace una señal con la mano para que baje del coche, y no quiero salir. Es como si me volviese una niña y no quisiera salir del coche, porque me siento más segura que en el Centro de Salud.

Pasa el segundo día, muy nerviosa en los avisos, mucho miedo a contagiarme, impotencia al no poder atender a los pacientes como antes. Todo ha cambiado tan rápido que es difícil adaptarse. No se puede programar nada, ni organizar nada. No sabes lo qué puede pasar… Incertidumbre. Llego a casa agotada, es como si me derrumbase en el sillón. Tercer día, algo más tranquilo en consulta, sigo con miedo, es una intranquilidad interna, ante algo que no se puede controlar, que desconoces, una nueva amenaza. Siento angustia por la situación de algunos pacientes. Compañeros contagiados, amigos hospitalizados…, más miedo y angustia. Llega el día del padre desde el confinamiento y cuánto echo de menos abrazar a mi padre, o al menos estar a su lado, sin hablar, tomándome el café como muchos días. Qué tristeza, cuántas pérdidas en tan pocos días. Pérdidas de momentos con los tuyos que es de lo que más me acuerdo. Seguimos en el trabajo, aprendiendo cosas día a día, uno de mis lemas.

La importancia del aprendizaje diario, que es imposible saberlo todo y que ante esta situación nueva me está ayudando mucho a sentir menos miedo. Día a día, no se puede planificar nada, iremos viendo poco a poco. Aprendiendo de los errores, siendo consciente de los aciertos. Sabiendo que el miedo es útil para protegerme, y que ese miedo no me deje agotada al final del día, es una buena señal de que me voy adaptando a este gran cambio.

Día a día, nuevo lema para estos momentos. Un pensamiento de aceptación de la nueva situación que me ha ayudado para afrontar esta incertidumbre continua, estos cambios continuos, esta nueva realidad. En estos momentos, me ha ayudado, hablar de lo que he sentido y siento, con mi familia, amigos, compañeros…, el hecho de expresar lo que sentía ha hecho que me sintiera menos cansada, menos tensa. Expresar lo que pensaba, lo que sentía, en cada momento, también me ha hecho sentirme más a gusto en el día a día. Y en este día a día, me he centrado en atender lo mejor posible a los pacientes y familiares que lo estaban pasando mal a causa de esta nueva enfermedad, por un lado, en ocasiones, era un gran esfuerzo y, por otro lado, me sentía satisfecha con mi trabajo y atendiéndoles lo mejor que sé hacerlo.

Este día a día, ha significado un mejor conocimiento para mí misma, una oportunidad de mostrar lo que siento y soy en cada momento. Luchar por lo que considero importante y seguir mi intuición, que tiene mucho que ver con el instinto de supervivencia. Cuando te sientes en peligro, recurres a la esencia de uno mismo, aquello que funciona, aquello más elemental y a la vez más complejo, porque muchas veces no se puede describir con palabras. Esto ha hecho que actúe más según mi cerebro emocional, que mi cerebro racional. Lo que nos sirve para sobrevivir ante situaciones difíciles. Y con este día a día, van pasando los días, unos más tristes, otros alegres, otros enfadada, y así cada día menos miedo, menos tensión, más tranquila. Sigue siendo todo nuevo, muy nuevo.

Cada día hacemos mejor las valoraciones telefónicas, en los avisos sé lo que tengo que hacer, seguridad del paciente, uso de medidas de autoprotección…, si algo hemos demostrado los profesionales sanitarios es nuestra gran capacidad de adaptación y nuestra resiliencia. La resiliencia esa capacidad que tenemos para hacer frente a las dificultades, mucho que ver con el instinto de supervivencia, aquello esencial en nosotros que sacamos ante situaciones como la que hemos vivido. Tiene mucho de intuición, de emoción, de los recursos desarrollados ante las dificultades vividas. Mucho que ver con el vivir en el ahora, con mi lema de estos momentos, empleas esos recursos sin pensar. Simplemente los tienes y los pones en marcha, te brotan de dentro.

Creo que esta pandemia nos ha obligado a poner en marcha nuestros recursos, seamos conscientes de ellos, somos resilientes y podemos afrontar situaciones tan complicadas como las que hemos vivido como profesionales sanitarios. Aprendiendo día a día, nos sirve para mejorar nuestro trabajo, a protegernos y auto cuidarnos, algo fundamental para poder cuidar a nuestros pacientes. Este lema que utilizo para vivir en esta incertidumbre continua, “día a día”, sigue funcionando, sigue siendo necesario, esto no ha terminado, continúa, cambios, adaptación, y ahora un nuevo reto, la desescalada en la Atención en los Centros de Salud. Este momento es una oportunidad para evaluar lo que estábamos haciendo, hemos roto la inercia en la atención de un plumazo, no volvamos a hacer aquello que no funciona, sin evidencia científica, sin resultados, sin beneficios para el paciente. El “día a día” está más vigente que nunca, para no volver a lo de antes y para construir una atención más eficiente, más humana y real. Y hoy cómo me siento: tranquila y satisfecha, me sigo repitiendo “Día a Día”, porque me funciona.

Cómo citar este documento
Gómez-Escalonilla Lorenzo, Mª Soledad.  Día a día. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 21/05/2020. Disponible en:  http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1243

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