2020, el año de las enfermeras.

“Nuestra sombra siempre estará presente cuando tus familiares no puedan cogerte la mano”

Inés Barón Gutiérrez
Estudiante de Enfermeria. Centro Universitario de Enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España

Año 2020, 1 de enero. Le dábamos la bienvenida al año nuevo, ansiosos/as por lo que nos depararían los próximos 12 meses. Nuestras últimas prácticas tuteladas, nuestra graduación e incorporación al mundo laboral coincidía con “El año de las Enfermeras” y nos sentíamos increíblemente afortunados/as. A finales de enero, cada vez era más frecuente escuchar noticias sobre un virus desconocido que estaba dejando devastada a la ciudad de Wuhan, China. Ingenuos/as, nos sentíamos a salvo, de un virus que, en apenas semanas, ya estaba empezando a colonizar Europa, y en concreto Italia. Inconscientes, seguíamos cruzando las fronteras sin control hasta qué, se confirmó el primer caso de Covid’19 en España. Sin embargo, y a pesar de conocer ciertas evidencias sobre su mecanismo de transmisión, no cesaron las reuniones sociales ni los grandes eventos.

El 4 de marzo, nuestras prácticas tuteladas se ven suspendidas, lo que parecía ser de forma temporal, dejando en el aire, nuestra formación, y nuestro inminente comienzo como profesionales en sanidad. El número de afectados/as no paraba de crecer y por primera vez, se instaura el miedo. El 14 de marzo, se declara el Estado de Alarma, restringiendo nuestras libertades y obligándonos a estar confinados en nuestros hogares, con la suspensión definitiva de nuestra formación, el cierre de los colegios, institutos, bares y comercios y los/as ciudadanos/as, presas del pánico, se apresuraron a comprar víveres como si de una Segunda Guerra Civil se tratara. Se filtran los primeros datos sobre fallecidos/as, cifras que no han parado de alzarse diariamente, se evidencia la ausencia de equipos de protección individual, de medidas de prevención para frenar la curva y la realidad de que, sin ellos, vencer a un virus tan potente se vería reducido a una cuestión de suerte. Un virus, con miles de víctimas a sus espaldas, que ha evolucionado hasta convertirse en el protagonista de las vidas de todos/as los/as habitantes del mundo, una pandemia. Dadas las bajas, no hay profesionales sanitarios suficientes, el gobierno impone que se aceleren los trámites, por si hiciera falta, tirar de profesionales jubilados e incluso, de nosotros/as, los/as estudiantes de último curso, aún sin estar claro, qué órgano nos ampararía protección y seguridad.

A pesar de la incertidumbre, en su mayoría todos/as estamos dispuestos/as a situarnos en primera línea en esta ardua batalla contra el Covid’19 asumiendo el riesgo de exponernos, no sólo a nosotros/as mismos/as sino también a nuestros/as familiares. Nos llegan solicitudes, dónde nos reconocen como voluntarios y no como profesionales sanitarios. Empresas, que, aprovechándose de la difícil situación y nuestra disposición de prestar cuidados, no sólo no te ofrecen recompensa económica, sino que tampoco un seguro que te ampare, en caso de enfermedad. Múltiples críticas, nacidas del desconocimiento, que, nos consideraban a los/as estudiantes de último curso, a escasos meses de ser enfermeros/as una carga, más que una ayuda y que sumadas a la presión sometida y el desconcierto, nos hacían sentirnos incapaces y temerosos/as de afrontar la situación. Han pasado 70 días desde que se dictó el estado de alarma, el país se ha visto sumido en una profunda crisis sanitaria y económica que marcará un antes y un después en la mayoría de las familias españolas; despidos improcedentes, un descomunal aumento del paro, familias que, sin ingresos, no tienen qué llevarse a la boca. Comedores sociales desbordados, ayudas económicas que nunca llegan o lo hacen de forma insuficiente.

Familiares y amigos/as que fallecen y no pueden ser despedidos ni velados. Un virus que nos ha enseñado que existe una nueva forma de mostrar empatía, solidaridad, amor y apoyo. Y que, en los tiempos que corren, no existe mejor forma de querer que respetando las distancias de seguridad, que los abrazos tendrán que esperar. Porque este virus, no es selectivo y no entiende de edades, géneros ni de razas y arrasa con todo lo que puede a su paso. Por ello, está en nuestra mano, aportar un granito de arena, quedándonos en casa, manteniendo las distancias, siendo responsables y colaborando con las autoridades y todo el personal sanitario. Al final el año 2020, si está resultando ser “El año de las Enfermeras”. El año dónde el 12 de mayo, las redes sociales se llenaron de mensajes de gratitud y todas las alarmas sonaban a las 20 horas para que los/as niños y mayores se asomaran a sus ventanas y balcones a dar las gracias y aplaudir nuestra labor, así como la de todo el personal sanitario que pese a esta crisis seguía ofreciendo sus servicios y dando lo mejor de sí mismos. El 2020 resultó ser el momento dónde la enfermería por fin se hizo visible y respetada.

El año dónde se reconoció que sin nosotros/as, el sistema sanitario sufriría muchas carencias y el trato, no sería, ni de lejos, tan humano. Porque las/os enfermeras/os no nos formamos únicamente para curar tus heridas. Nuestra vocación nos hace querer cuidar de ti, escucharte, apoyarte y acompañarte en los mejores y en los peores momentos de tu vida, nuestra sombra siempre estará presente cuando tus familiares no puedan cogerte la mano o necesites expresar tus temores. Celebraremos contigo tus logros y lloraremos en silencio tus derrotas. Sólo espero, que cuándo el tiempo pase y llegue el momento en que nuestras vidas vuelvan a la normalidad, hablar del Covid19’ sea un hito en la historia de la humanidad que nos marcó para siempre y se sume a la lista de anécdotas pertenecientes al pasado. Que para las nuevas generaciones no sea más que el nombre de una vacuna incluida en nuestra cartilla.

A pesar de ello, no debemos olvidar el sufrimiento y grandes pérdidas que un virus que irrumpió en nuestra vida sin ser invitado nos acarreó ni tampoco, que nunca antes las comunidades de vecinos habían estado tan unidas, que nos sentíamos cerca estando lejos y los españoles/as se mostraron solidarios/as abriendo las puertas de sus moradas, a todo el/la que lo necesitase. Es nuestro turno de daros las gracias, vuestros aplausos y aportaciones se sentían como dosis extra de energía para continuar luchando. Hemos estado ahí para todos/as vosotros/as y ahora las/os enfermeras/os os pedimos que colaboréis en nuestra lucha por seguir creciendo, reconociéndonos como lo que verdaderamente somos, un soporte fundamental en nuestro sistema sanitario que, con mucho esfuerzo, va poco a poco haciéndose visible. Juntos/as conseguiremos que funcione. Todo saldrá bien.

Cómo citar este documento
Barón Gutiérrez, Inés. 2020, el año de las enfermeras. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 21/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1226

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