La promoción del Coronavirus.

“Y si de algo sabemos en este país, es de sobrevivir y disfrutar la vida”

Lucía Núñez Avellaneda
Estudiante de Enfermería. Centro Universitario San Juan de Dios de Sevilla, España.

El comienzo de esta historia todo el mundo la conoce. Un virus que aparece por primera vez en China, en una ciudad que nadie situaba en el mapa pero que ya ninguno de nosotros volverá a olvidar. Pero bueno, son pocos casos y es en un país muy lejano, nosotros estamos a salvo. Al poco tiempo vemos como un país tan cercano y tan parecido al nuestro como es Italia comienza a sufrir esta pandemia (epidemia en aquel momento), y también observamos como empiezan a cerrarse negocios, escuelas, universidades… y empezamos a temer por nosotros. De repente empieza a escucharse que hay casos en Madrid y en alguna otra ciudad, pero bueno, son pocos, el sistema sanitario puede hacerse cargo sin ningún problema. De un día para otro los estudiantes de último curso de enfermería vemos cómo nuestro futuro se queda suspendido en el aire, cómo nos mandan para casa sin ninguna explicación de peso (porque ni siquiera nuestros profesores podían dárnosla) más allá de “se han confirmado algunos casos en Sevilla y no queremos que haya riesgos innecesarios”.

Nosotros confiamos en que en un par de semanas la situación se estableciera de nuevo y todo quedase en una buena anécdota que contar el día de nuestra graduación. Incluso nos alegramos y creemos que tenemos unas vacaciones con las que no contábamos, que nos vendría bien ese tiempo para acabar el trabajo de fin de grado. Aún recuerdo el mensaje de una de las enfermeras de la unidad clínica donde realizaba, sin saberlo, las que serían mis últimas prácticas de la carrera, cuando le conté que teníamos que dejar de ir: “No entiendo nada, espero que nos veamos pronto”. Lo que no sabíamos ni ella ni ninguno de nosotros era la magnitud del problema que se avecinaba, y todos los ámbitos de nuestra vida en los que esta pandemia nos afectaría. Los primeros sentimientos de “tranquilidad” se transformaron en miedo, soledad, ansiedad, pensamientos negativos… pero, sobre todo, en incertidumbre sobre qué pasaría con nuestra promoción. ¿Tendremos que recuperar las prácticas en verano? ¿Cómo nos van a evaluar?

Y, de repente, nos vimos en la tesitura de elegir si ponernos en manos de la universidad para proporcionar nuestros datos a los hospitales en caso de necesitar más personal para luchar contra el virus. Esto no se suponía que iba así. Primero, acabar TODAS las prácticas. Después, presentar el TFG. A continuación, graduarte y, por último, entrar en el mercado profesional. Todos mis compañeros estarán de acuerdo en que nos preocupaba mucho cuál sería nuestro primer servicio, si estaríamos preparados, si alcanzaríamos el ritmo rápido. Y de repente te dicen que a lo mejor te necesitan de un momento a otro para cubrir a profesionales que cambien su lugar de trabajo habitual por una planta Covid-19. Entras en pánico, no te ves preparada para tanta responsabilidad tan de pronto. No te sentías preparada para el ritmo normal de la vida, imagínate para empezar a trabajar en plena pandemia. Pero bueno, con el tiempo la situación se va calmando y ves que es muy improbable que te llamen. ¿Ahora, qué? Pues ahora tu vida ha cambiado radicalmente, no puedes ir a las prácticas, estás alejada de tus seres queridos y no sabes cómo te van a evaluar las competencias que quedan para cerrar el expediente académico.

Una situación muy estresante que va paliándose con el pasar de los días, cuando por fin tienen un plan de evaluación que sustituya tus prácticas. Es muy egoísta que esto sea lo que más nos preocupe en estos momentos tan críticos, pero es inevitable temer por tu futuro ahora que está a la vuelta de la esquina. De momento, lo que me ha enseñado toda esta situación es que ser valiente es la única opción que nos queda, que somos una sociedad que cuando trabajamos juntos codo con codo podemos sacarlo todo adelante, y que estamos rodeados de cosas maravillosas, pero que ninguna tiene sentido si nos falta lo más importante, la salud. Por eso creo que todos vamos a empezar, de una manera u otra, a valorar de verdad lo que tenemos, a nuestras familias, nuestros amigos, las cosas que verdaderamente importan. Y nos sentiremos muy afortunados el día de mañana cuando se hable de todo esto y digamos “yo lo viví”.

Aunque a veces todo me parezca un mal sueño y no sea capaz de recordar en qué momento exacto mi vida actual se convirtió en mi “nueva normalidad”, sé que es real, que es muy grave lo que está pasando, que hay familias destrozadas por pérdidas de personas, y otras que a duras penas intentan llegar a fin de mes, personas en tratamientos que no pueden frenarse, venga la pandemia que venga, por lo que puedo sentirme muy agradecida de que no me haya tocado vivirlo de cerca. Y detrás todas estas situaciones, encuentras siempre a una enfermera esperando para darte la mano y su aliento (aunque en estos momentos es en sentido figurado), y acompañarte en tu proceso sea cual sea, sin distinciones, regalándote sonrisas y ofreciéndote todos sus conocimientos, a la vez que aprende contigo.

Decían que el 2020 era el año de la Enfermería y las enfermeras, pero no nos imaginábamos hasta qué punto iba a ser literalmente nuestro año. Por suerte, sabemos que vendrán tiempos mejores, que nos recuperaremos, volveremos a salir a la calle para algo más que ir a comprar lo necesario, que volveremos a brindar y a celebrar la vida, a disfrutar de un café en la calle… pero esta vez con conciencia, sabiendo que mucha gente ha perdido la vida, como para que ahora nosotros echemos a perder la nuestra. Volverán los viajes, los festivales, las graduaciones (aunque sean a destiempo) y los abrazos a los abuelos. Porque, como leí en alguna red social, puede que España no tenga el mejor sistema sanitario del mundo, pero sí que cuenta con los mejores profesionales. Y si de algo sabemos en este país, es de sobrevivir y disfrutar la vida.

Cómo citar este documento
Núñez Avellaneda, Lucía. La promoción del Coronavirus. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 19/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1190

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