Primavera en COVID-19

“Tomemos ventaja de esta situación para hacer de la nuestra una sociedad más limpia e igualitaria.”

Eduardo Jiménez Jiménez
Esudiante de Enfermería. Centro Universitario San Juan de Dios, Sevilla, España.

Quizás esta experiencia nos enseñe a valorar la vida y sus vertientes. Al principio, todos teníamos muy claro que esta enfermedad iba a terminar llegando, tarde o temprano. Yo me encontraba realizando mis prácticas de cuarto de carrera en la planta de Hospitalización de cirugía y traumatología del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe. Aquella mañana entré en la habitación de un paciente para realizar la corriente valoración, entonces, vi en la televisión que tenía puesta el paciente que se había diagnosticado el primer caso de la enfermedad conocida como coronavirus en España. A partir de ese momento todo fue muy rápido y caótico. Nunca pudimos imaginar que esta enfermedad pudiera llegar a paralizar nuestras prácticas clínicas y muchísimo menos sumir nuestro país en esta nube de oscuridad, soledad y distanciamiento.

El fin de semana que se declaró el estado de alarma, yo aún seguía en mi piso de estudiante en Sevilla, pese a haber visto canceladas todas las actividades que me rodeaban. Recuerdo las colas kilométricas para la caja de los supermercados, el ambiente enrarecido de las calles, y los primeros aplausos de las ocho de la tarde, que se hacían con cautela y cierta vergüenza por no haber pasado nunca por una situación así. En cuanto tuve ocasión volví a mi lugar de residencia, donde pensaba estar las próximas dos o tres semanas. A día de hoy hace 63 días de aquel pensamiento que me recorría la mente. Llevamos algo más de dos meses confinados, y esta situación parece querer alargarse un poco más, aunque en este momento mi provincia se encuentra en la Fase 1 de la desescalada.

Durante el trascurso de este distanciamiento social, hemos escuchado testimonios de pacientes y familiares sobre la enfermedad, su curación y cómo de dura puede llegar a ser la pérdida. Hemos podido observar como los animales se adueñaban de calles, canales, plazas y avenidas, convirtiéndose entonces, todos estos lugares, en parte de la naturaleza. Hemos visto el descenso de la contaminación atmosférica, acústica y acuática. Hemos visto personas morir, algunas cercanas, y otras muchas nacer durante este tiempo intempestivo. La situación no es susceptible de agradecimiento en ninguna de sus vertientes, pero probablemente el ser humano como especie, sociedad y cultura, sufra un cambio en los estatutos de su comportamiento. Espero que esta experiencia ajena a nosotros, nos sirva para aclarar las circunstancias que deben suponernos una dificultad en la vida. Existen decenas de miles de personas en todo el mundo perdiendo la vida a diario en el momento que quizás no le correspondía, y esto debe ser motivo de reflexión por todos los que constituimos la sociedad de este planeta. No somos invencibles, en todo caso, débiles. Tomemos ventaja de esta situación para hacer de la nuestra una sociedad más limpia e igualitaria.

Por otro lado, opino que estas circunstancias van a hacer justicia a la imagen que se tenía anteriormente del sistema de salud, que está probando su fuerza, integridad, insistencia y persecución de la salud y el bienestar de la persona como individuo único y por supuesto válido. La pandemia CoVid-19, nos ha mostrado cómo es posible tener un mejor acceso al sistema de salud si conseguimos una reducción de la saturación del mismo. Actualmente, las urgencias de todos los hospitales de España se encuentran libres de consultas que en momentos previos eran banales o sin importancia alguna, pero que llevaban a la existencia siempre presente de una saturación de los servicios hospitalarios. Es importante que aprendamos a apreciar el valor de la sanidad, invirtiendo en ella de una forma en la que la asistencia a los pacientes, la investigación en salud y la promoción del bienestar poblacional conformen las bases de una sanidad centrada en el paciente y con recursos para llevarlo a cabo. El papel de enfermeras y enfermeros, médicos, farmacéuticos, celadores, auxiliares de enfermería, personal de administración y demás estamentos sanitarios está siendo una labor encomiable que debe ser reconocida, admirada y enaltecida tanto por la población como por los departamentos gubernamentales. Sin embargo, no debemos confundir la importancia del personal sanitario y su tarea en esta enfermedad que nos azota con el “heroísmo”. Podemos verlos como héroes por su capacidad de resistir y cuidar en primera línea de batalla, pero realmente es la propia definición de la labor de cualquier persona existente entre el personal sanitario en su vida diaria, la labor no cambia, sino las circunstancias que la rodean.

Actualmente, la cifra de infectados entre el personal sanitario de España es la más alta del mundo, con un total de 50.455 personas, de las cuales la cifra de fallecidos por CoVid-19 asciende a 76. Podría pensarse como poca cantidad teniendo en cuenta el número de infectados, pero son 76 vidas de personas infectadas por encontrarse en la primera línea de defensa contra esta pandemia, anteponiendo las necesidades de sus pacientes a las suyas propias, jugándose su vida, y a veces, perdiéndola. Es por todo esto, que considero que no debe pensarse al personal sanitario como héroe de nada, y seguir sin recibir mérito por toda la labor que realizan en la vida diaria, más allá de la asistencia en esta pandemia. Puede parecer que no alabo su actividad durante esta situación, pero la verdad es que alabo su labor todos los días, porque he tenido la oportunidad de trabajar en sus líneas y ver cómo asumen el cuidado de todos y cada uno de sus pacientes.

A veces, me considero desgraciado por vivir estas circunstancias que me han robado, así como a mis compañeros de clase, la oportunidad de tener un último año de carrera como tal. Hemos perdido nuestras prácticas clínicas y el aprendizaje que ellas conllevan; nuestra oportunidad de graduarnos o tener un viaje fin de carrera, ese que tanto se ansiaba; en mi caso, he perdido los últimos meses de vida fuera de casa, de “independencia” antes de volver a mi residencia habitual, así como la oportunidad de sacarme el carnet del coche. Pero… pongamos en perspectiva por un momento todas las circunstancias que nos rodean y atormentan, y establezcamos una comparativa con la situación de familiares y pacientes que atraviesan por esta situación de enfermedad. Creo que todos estamos de acuerdo. Somos afortunados de estar vivos.

Cómo citar este documento
Jiménez Jiménez, Eduardo. Primavera en COVID-19.  Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 17/05/2020. Disponible en:  http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1117

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