De las risas al miedo e incertidumbre

“¿Cómo debía estar la situación para contratar estudiantes?”

Elena Perejón Martín
Estudiante de Enfermería. Centro Universitario de Enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España.

Chistes, memes, bromas, videos, risas y más risas tanto con amigos y familiares como con los compañeros en el hospital, hasta que nos topamos con la enfermedad de frente y todo se convirtió en caos, pero sobre todo pánico. Nadie se lo esperaba. China, Wuhan y Covid, significaban lejanía y claro, aquí nunca llegaría, al menos en esa magnitud. Los estudiantes sanitarios en prácticas fuimos unos de los primeros en enfrentarnos, por así decirlo, a esta nueva la realidad ya que tuvimos que abandonar nuestra labor y aprendizaje en los hospitales, sin entender en un principio el motivo del mismo debido al desconocimiento de la enfermedad “la Covid es como la gripe”. Creíamos que sería por poco tiempo, que la situación se resolvería rápido y que volveríamos a ocupar nuestros puestos para seguir con la formación. Pero esto solo eran creencias. Una semana después se decretó oficialmente el estado de alarma, dejándonos inmersos en un mar de dudas e incertidumbre acerca de nuestro cercano futuro, sin ser consciente aún de lo que estaba por venir.

El número de contagios aumentaba progresivamente, al igual que el de fallecidos e ingresos en UCI. A mi padre por ser persona de riesgo, le invitaron a dejar de acudir a su trabajo, mi madre, TCAE en un hospital sevillano donde no dejaban ponerse la protección que debían para “no alarmar”, cada día llegaba a casa con más miedo e inquietudes; dormía en una habitación aparte, evitaba coincidir con nosotros en las comidas, lejía por donde ella tocaba y siempre con mascarilla casera en su rostro, mi hermana regresó de otra provincia donde estudiaba y yo a parte de abandonar mis prácticas, tuve que dejar de trabajar por las tardes con escolares. En este momento, comencé a ser totalmente consciente de lo que estábamos viviendo y ya no importaba tanto ese futuro, que a pesar de seguir con inquietudes respecto al mismo, se situó en un segundo plano. Ahora tocaba proteger a los familiares, sobre todo a los más mayores y de riego, y mostrarles calma tanto a ellos como a los más pequeños. Con el transcurso de los días la situación se agravaba. Demasiada información por redes sociales y televisión, muchas de ellas contaminadas por bulos y, otras, nada que ver con la realidad que se vivían en hospitales y geriátricos. Cada vez más personas contagiadas, pero lo que más me afectaba era el aumento diario tan significativo de muertes en las personas mayores y como se infectaban cada vez más sanitarios.

Como alumna de enfermería y mi vocación por esta profesión, me creaba mucha impotencia estar en casa y solo observar lo que pasaba en el exterior sin poder hacer nada, estaba deseosa por ayudar al igual que mis compañeros, que en cuanto nos avisaron de la universidad nos apuntamos al “voluntariado” de los estudiantes de 4º para poder ser contratados en caso de falta de personal. Dicha iniciativa me entusiasmaba, no sabía que respaldo tendríamos, tampoco como sería el tipo de contrato, pero en ese momento solo pensaba en ayudar. A pesar de tener solo experiencia mediante la formación en estos casi 4 años y tener muchas inseguridades, me veía capaz de ayudar desde “la primera línea” y lo percibía como una oportunidad para seguir aprendiendo de tan bonita y admirable profesión, pero a la vez me atemorizaba ¿Cómo debía estar la situación para que llegaran al punto de contratar a los estudiantes?, mejor no pensarlo. En medio de la pandemia, sufrimos la muerte de una persona joven y muy allegada (nada que ver con el Covid-19). Que duro fue para la familia y amigos el no poder despedirse de manera adecuada.

Jamás llegaré a entender el por qué había platós en televisión llenos de colaboradores innecesarios en estos momentos y en los velatorios un máximo de tres personas, es decir que si era familia numerosa, como en este caso, no podían estar todos en la despedida. ¿Qué más se podían contagiar entre ellos que no lo hubieran hecho ya en casa para que no pudieran estar juntos en esos momentos? Mientras tanto me acordaba de lo doloroso y desgarrador que debía ser para las familias de los fallecidos por Covid-19 el no poder ni despedirse, ni siquiera saber si el fallecido era su familiar e incluso desconocer dónde se encontraba el cuerpo de este. Mientras tanto seguía avivando el temor, mi madre con escasa protección había estado en contacto durante días con una paciente que resultó ser positiva, por lo que me resultaba indignante escuchar cómo nos pedían a la población que nos protegiéramos confinadas mientras los sanitarios la máxima protección que tenía eran mascarillas y batas caseras donadas por entidades privadas. ¿Qué validez tendrá el confinamiento si las personas que están en pleno foco de la pandemia no estaban protegidas?

Aunque intenté dejar a un lado mi preocupación por terminar mi formación y el cómo, y si podría ser en este curso o no, era inevitable pensar en ello puesto que nadie aclaraba nada, todo estaba en el aire y miles de dudas rondaban en mi cabeza. Nada nos aportaría un conocimiento tan enriquecedor como unas prácticas. A pesar de todas las desgracias que está dejando la pandemia en todos los aspectos, estamos aprendiendo y bastante,a valorar que cosas son importante y cuáles no, a ser más paciente y sobre todo a ser más humanos y solidarios. Además y hablando de manera egoísta, la pandemia está ayudando a visibilizar sectores a los que no se les daba la importancia que estos requerían como la limpieza, la agricultura y por supuesto la sanidad. Gracias al Covid-19 actualmente se está valorando más la labor de las enfermeras que tan poco reconocida era, pero me entristece saber que hayamos tenido que sufrir una pandemia para ello. Ojalá, dicho reconocimiento no quede en el olvido cuando esto pase y se siga valorando y visibilizando, pero no solo el trabajo de enfermería sino el de todos los profesionales tan imprescindibles, necesarios y vital en la vida.

Cómo citar este documento
Perejón Martín, Elena. De las risas al miedo e incertidumbre. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 16/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1081

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