¿Corona qué?

“¿Qué es la vida sin salud?”

Teresa Palacios Sánchez
Estudiante de Enfermería. Centro Universitario de Enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España.

Nadie nunca podría imaginarse lo que iba a suceder. Wuhan, ¿dónde queda eso? Era algo ajeno, lejano, que no nos incumbía. Bromeábamos y nos reíamos en las reuniones de amigos; los grupos familiares de WhatsApp se mofaban y se llenaban de “memes” de la situación. Recuerdo cómo se comparaba con la gripe estacional y frases como: “eso es una enfermedad que afecta a las personas mayores y con factores de riesgo”. Si nos llegan a decir que íbamos a vivir todo lo que venía hace 3 meses nos hubiéramos reído, estoy segura. Todo lo que hasta ahora constituía la normalidad, ya no lo sería. En mi caso me encontraba realizando las prácticas en un centro de atención primaria. Y bien, es cuando el día 3 de marzo nos comunican desde la universidad que “temporalmente” nos retiran de las prácticas clínicas por precaución. Y claro, todo nos preguntamos ¿y ahora qué pasa con mi título y mis prácticas? Pues bien. De un día para otro, te dicen que te tienes que quedar en casa. Que no puedes salir. Que no se permiten reuniones, fiestas o incluso ir a trabajar. Nuestra cultura y estilo de vida, que pasamos y hacemos vida en la calle, siempre en compañía con familia o amigos… ¿cómo se digiere esto?

A medida que avanzaba la pandemia, me sorprendía enormemente que ningún gobierno o ningún país fuese capaz de prever la magnitud del problema y que todos tropezásemos de la misma forma con la misma piedra. Cada día al escuchar el telediario y ver como otro país cometía los mismos fallos que el anterior, era como revivir la misma película de ciencia ficción. Esto me ha hecho reflexionar sobre lo “ingenuo” que es el ser humano. Cree que todo lo puede o que es capaz de controlar cualquier problema. Sin embargo, esta crisis ha demostrado lo vulnerables que realmente somos. Al inicio de la alerta sanitaria, veía las noticias y leía la prensa todos los días, quería como no, estar informada en todo momento de la situación y evolución de la COVID-19. Pero es entonces, cuando llega el momento en el que te afecta. Esas elevadas cifras de personas fallecidas y número de nuevos contagios, eran francamente demoledoras. De igual modo, los duros momentos que tendrían que estar atravesando los familiares de los mismos. Aunque esto primero era algo que me agobiaba, más angustia me producía pensar los sentimientos y situaciones que debían estar atravesando los que estaban luchando en primera línea de batalla, el personal sanitario.

Trabajar con el miedo al contagio, enfrentarte a una situación a la que nadie lo ha hecho anteriormente, con escasez de material, alejados por precaución de sus familias y seres queridos, sin tiempo prudencial para asimilar esas pérdidas humanas diarias, etc. Aún recuerdo una noticia en la que aparecían unas imágenes del Hospital de La Paz en Madrid, donde los usuarios se encontraban repartidos por los pasillos, tumbados sobre empapaderas en el suelo con bombonas de oxígeno… era realmente un caos. Parecía una escena de una película bélica. Yo por mi parte, sentía impotencia, mucha. Quería ayudar, pero no podía hacer nada. Me he emocionado bastante leyendo y escuchando testimonios y relatos de enfermeras y enfermeros que han estado todos estos meses luchando contra este maldito virus. A pesar de estar sometidos a tal presión, enfundándose cada día en un EPI y con mascarillas que dificultan la respiración para salir a vencer a la pandemia, es enorme el orgullo que siento por todos ellos, pero más si cabe, por el día de mañana poder pertenecer a este grupo de profesionales. Es admirable y desde luego, nunca podremos agradecer todo este trabajo que han realizado. Por otro lado, de todo esto, quiero resaltar la palabra “humanidad” en su totalidad. Me conmueve ver como las personas en momentos de adversidad, se apoyan y se unen para hacerse más fuertes. Dejan todo lo que los separa a un lado y aportan lo mucho o poco que cada cual posea. Si bien, las redes sociales han jugado un papel muy importante en todo esto. Los cantantes han ofrecido sus voces, dando verdaderos conciertos para entretenernos a todos en casa; los cocineros nos han enseñado deliciosas recetas para prepararlas en familia; talleres de costura y confección han puesto a nuestra disposición sus recursos para fabricar mascarillas y batas; comedores y restaurantes han preparado comidas para las familias más desfavorecidas; los voluntarios se han ofrecido para realizar la compra a personas mayores; donaciones, acciones, recaudaciones y un enorme etcétera.

En definitiva, cada uno ha arrimado el hombro, aportando su granito de arena y sacando el lado más humano y generoso de nosotros mismos. Quería recalcar que mi madre siempre me dice que hay que saber ver lo positivo en cada circunstancia que nos pone la vida. Después de 4 años viviendo sola en un piso de estudiantes, he vuelto a convivir con mi familia mañana, tarde y noche. Nada fácil, no lo voy a negar. Sin embargo, hemos vuelto a hacer cosas que hacía mucho tiempo que no hacíamos juntos. Hemos desempolvado juegos, realizado rutinas de deporte juntos, recetas de cocina, visto viejos álbumes de fotos, etc.

En definitiva, hemos intentado mantenernos siempre activos tanto física como mentalmente. También, quiero dar gracias porque al fin y al cabo somos unos verdaderos afortunados. Ahora que recién hemos empezado las distintas fases de la desescalada, siento especial miedo e incertidumbre. ¿Seremos capaces de hacerlo bien?, ¿tendremos que volver hacia detrás?, ¿habremos tomado conciencia de la importancia y labor que hacen los profesionales sanitarios?, ¿volveremos pronto a lo que considerábamos normalidad?, ¿existirá una nueva normalidad? Por último, si algo positivo quiero rescatar de estos meses, es que esta situación nos ha enseñado a parar, a decir calma, un momento, disfruta del camino y de las cosas pequeñas que te regala la vida, porque a mi parecer eso es la verdadera felicidad. La teníamos en nuestras manos y no nos dábamos cuenta. Porque, ¿qué es la vida sin salud? Echo tantas cosas y tantos momentos de menos, pero estoy segura de que todos estos momentos volverán y, serán ahora mucho más especiales.

Cómo citar este documento
Palacios Sánchez, Teresa. ¿Corona qué?. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 16/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1050

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