Pensamiento del COVID-19

“Ahora valoramos la capacidad de arrimar el hombro con una sonrisa”

José Javier Carrasco Trigo
Estudiante de Enfermería. Escuela de Enfermería San Juan de Dios , Bormujos, Sevilla, España.

Se vislumbraba la llegada de la pandemia a nuestra tierra como un gran nubarrón que se acerca y a pesar de tener cierta idea de lo que iba a pasar, por lo vivido en otras zonas del mundo, siempre es distinto verlo que vivirlo… Podríamos decir que detrás de cada persona hay una historia relacionada con la pandemia de Coronavirus, más o menos conmovedora…Sin duda alguna, lo que es cierto es que la experiencia de esta etapa la vamos a recordar durante toda nuestra vida. Recuerdo perfectamente aquel día tomando una con mi mujer antes de recoger a los niños del colegio, antes de que se decretara el estado de alarma. Ya sabíamos los efectos que estaba teniendo la pandemia sobre otras comunidades autónomas y empezábamos a ver
en el hospital los primeros casos, actuando según un protocolo dictado por el Gobierno, muy endeble y que generaba muchas dudas. Ya se veía venir que los niños dejarían de ir al cole en pocos días. Asumí la difícil tarea de recomendarle a mis padres que no salieran de casa, sin ser obligatorio, y que no vinieran a la mía a ver a sus nietos. Por otra parte, mientras tomaba esa cerveza, le comentaba a mi mujer que si yo me contagiaba en el hospital, debíamos ser conscientes de que casi con toda probabilidad nos contagiaríamos todos en casa: ella y los niños también. Reordenar circuitos de pacientes, adaptar la infraestructura de urgencias, turnos en la UCI-Covid, los niños en casa 24 horas con los ejercicios y tareas que iban poniendo los profesores, mantener la casa recogida y hacer la compra con cierta periodicidad y sacar tiempo para estudiar y realizar todos los quehaceres que la escuela de enfermería iba poniendo para, de alguna manera, sustituir la actividad presencial…Obviamente tendría que tomarme las cosas con calma, no agobiarme e intentar que lo que iba a vivir en el hospital no me afectara…. Estos tiempos de pandemia en el trabajo, han reforzado considerablemente algunos aspectos que a veces se dejan en el olvido en el día a día normal…compañerismo, espíritu de equipo, de trabajar todos a una…Si bien es verdad que hemos podido vivir momentos de gran tensión, con los Epis y la sensación de agobio que dejan en quién se lo pone, trabajando con contacto directo con pacientes Covid, horas metido en un box, pacientes que se quedan en el camino, pacientes que salvan su vida tras semanas pendiendo de un hilo…A todo eso se le suman las miles de risas, quizás como medio de defensa para calmar la presión vivida, algunas lágrimas, tanto de tristeza como de alegría, la emoción de recibir los aplausos de la gente en los balcones aledaños al hospital, momentos esperpénticos y de cachondeo vividos, comilonas de natillas, donuts, pizzas, hamburguesas, gracias a la solidaridad y reconocimiento de muchas empresas con nosotros….De todo esto debemos aprender toda la sociedad a valorar más al personal sanitario, los gobiernos a reforzar aquellos aspectos de los sistemas sanitarios que presentan carencias, y los propios sanitarios a ver la capacidad que tenemos de arrimar el hombro con una sonrisa y apreciar el verdadero significado de la palabra compañero. En lo personal, estar confinado con dos niños pequeños hace que uno agudice el ingenio cuando van pasando los días y los juguetes son siempre los mismos…En estas circunstancias le damos el valor que merecen a las profesoras, que trabajan cada día con nuestros hijos.

Como auxiliar de enfermería que trabaja en contacto directo con pacientes Covid, el miedo de traer el virus a casa siempre está presente, por eso en mi caso he extremado muy mucho las medidas de precaución tanto en el hospital como al salir y entrar de casa. Muchas veces he pensado que sería más fácil contagiarme al salir a comprar al supermercado que en el hospital. Es posible que uno esté más protegido en la “boca del lobo”.A pesar de esto, he tenido pesadillas relacionadas con el contagio y demás, que prefiero olvidar. He podido celebrar mi 40 cumpleaños en mi casa, y me hizo llegar a la conclusión de que, a pesar de que faltaba algo de familia en el evento por razones obvias (padres, hermana, sobrinos…) lo principal lo he podido realizar, salvando las distancias, prácticamente como si fuera todo normal, ya que se trataba de soplar las velas con mis hijos y mi mujer….Al final, por cosas como esta me he dado cuenta de que soy rico, ya que tengo todo lo que quiero: tengo trabajo, mujer, casa, dos hijos sanos y salud. Todo lo demás es un añadido…En mi caso particular, además, por las circunstancias paso muy poco tiempo con mis hijos, y a pesar de ser agotador estar día tras día con niños encerrados, me ha permitido disfrutar con ellos, descubrir cosas en ellos que no sabía, y en parte, recuperarlos. Me gustaría quedarme con todas aquellas cosas buenas que ha traído el Coronavirus…Al estar especialmente sensible, me ha hecho valorar algunas cosas, como la amistad, fortaleciendo las relaciones más fluidas con los amigos y retomando otras que en algún momento se enfriaron. También he podido vivir la solidaridad de particulares e instituciones para con los más necesitados, algo verdaderamente emocionante ya que, ante una situación difícil, hemos sabido sacar lo mejor de nosotros mismos. Como estudiante de enfermería, compaginar toda esta situación con el estudio d asignaturas y realización de actividades está resultando verdaderamente complicado, ya que con los niños pequeños me resulta prácticamente imposible estudiar. Así que, para poder hacer algo relativo a la carrera, como norma general me levanto prácticamente a la hora a la que se acuestan los más rezagados, y en algún caso, alargo la noche hasta la madrugada. Espero obtener buenos resultados, pero si no es así, no pasa nada, lo volveremos a intentar. En algún momento, se pusieron en contacto con los alumnos de último curso de enfermería por si querían prestar servicios voluntarios en caso de que colapsara el sistema sanitario. Todos mis compañeros se apuntaron y, la verdad, tuve la sensación de que no sabían lo que estaban haciendo, dadas las circunstancias que se estaban viviendo en los hospitales de tensión. A pesar de ello, comprendo las ganas que tienen de trabajar, y entiendo perfectamente sus posturas, ya que los trabajadores también nos hemos desvivido en esta situación y puesto a disposición de los supervisores para cualquier eventualidad que pudiera surgir. También he pensado que esta situación puede abrir la puerta a numerosos temas susceptibles de investigación desde una perspectiva enfermera. He llegado a la conclusión de que me tengo que poner al día en cuestiones digitales, ya que, si antes me costaba un poco, ahora que es verdaderamente necesario no tengo los conocimientos suficientes para manejar aplicaciones y dispositivos, aunque me voy arreglando…

Como conclusión de todo esto, solo espero que la gente en general sepa valorar lo verdaderamente importante de la vida, la familia, los seres queridos, los buenos ratos, lasalud….la VIDA…

Cómo citar este documento
Carrasco Trigo, José Javier. Pensamientos del Covid-19. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 12/05/2020. Disponible en:  http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1017

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