COVID-19 y el último año de carrera.

“Cuidar también salva vidas”

Paula Moya Molguero
Estudiante de Enfermería. Escuela de Enfermería San Juan de Dios, Sevilla, España.

6 de marzo de 2020, penúltimo rotatorio de prácticas, a solo un paso para terminar una de las etapas más bonitas y duras de nuestra vida, correo de la secretaría del centro: ‘’las prácticas quedan suspendidas hasta nuevo aviso’’. En ese momento todo un sinfín de preguntas y miedos vienen a nuestras mentes: ¿Cuándo retomaremos las prácticas? ¿Cuándo y cómo recuperaremos las prácticas que hemos perdido hasta el momento? ¿Cómo afectará esto al final de nuestra carrera? Desde ese momento todo lo que habíamos concebido mentalmente como el final de nuestra carrera se vino abajo, dejábamos de atender a nuestros queridos pacientes, dejábamos de tener la oportunidad de adquirir experiencia, dejábamos de vivir nuestro sueño para enfrentarnos a un futuro completamente incierto. Como alumna, las sensaciones, ya comentadas anteriormente, eran más que evidentes. Como profesional sanitario (si, profesional puesto que solo me faltaban dos meses para dejar de ser alumnos y convertirnos en compañeros), experimentaba constantemente impotencia, por no poder salir al ‘’campo de batalla’’ y colaborar con la tarea que fuera, y tristeza, por ver tantas y tantas muertes de civiles y compañeros sin poder hacer nada para que esto dejase de suceder. Como hija, nieta, prima, sobrina o amiga, sentía un miedo terrible, no podía ni imaginarme que a alguien cercano a mí, alguien a quien quiero, se viera envuelto por este terrible virus que nos azotaba y no lograra vencerlo.

Cada mañana al despertarme encendía la tele, ponía el telediario y me pasaba horas esperando encontrar una noticia que diera luz a nuestros miedos más oscuros, buscaba un rayo de esperanza, una palabra que lograra calmar mi angustia y la de todos los que han estado a mi alrededor. Esperaba deseosa el aplanamiento de esa curva que tantos dolores de cabeza nos ha traído, esperaba que las UCIs dejaran de estar colapsadas, esperaba que los profesionales sanitarios tuvieran las protecciones suficientes para ponerse en peligro ni a ellos mismos ni a sus familias, esperaba que el egoísmo humano dejase de existir y que todos juntos colaboráramos para lograr derrotar al COVID-19.

Creo que nadie pensaba ese 14 de marzo lo que se nos venía encima, nadie se esperaba que serían 60 días sin salir de cada salvo para lo necesario, 60 días de sufrimiento para todas aquellas personas que perdían sus trabajos sin saber cuándo podría volver a ellos, ni si quiera sabían si en algún momento podrían volver. 60 días en los que estudiantes de todas las edades veían afectada su educación de una forma u otra y 60 días en los que muchos de nuestros maravillosos docentes exprimían su cerebro para dar lo mejor de sí mismos a sus alumnos buscando las mil alternativas. 60 días en los hemos valorado lo imprescindible que son los trabajos más menospreciados por la sociedad: querid@s limpiador@s y barrender@s, sois maravillosos. 60 días en los que los sueños de muchas personas se veían mermados. 60 días en los que miles de negocio han tenido que cerrar. 60 días en los que trabajadores autónomos se ha visto superados por la situación, una situación que no saben si podrán remontar. 60 días en los que multitud de personas se han ido al paro y donde muchas familias han pasado hambre, no hay derecho. 60 días en los que los niños dejaron de poder jugar en la calle, de aprender y de disfrutar del mundo que nos rodea. 60 días en lo que los abuelos han llorado por no poder ver a sus nietos más que a través de una pantalla, y que pena tan grande. 60 días en los que mis queridos compañeros han estado luchando al pie del cañón para que la salud de todos sus pacientes fuera hacia delante, porque CUIDAR TAMBIÉN SALVA VIDAS.

Cada vez se hacía más larga la espera, cada vez eran más las ganas de ver a nuestros seres queridos, cada vez era más la necesidad de ayudar, cada vez me sentía más inútil e impotente por no poder hacer nada al respecto. Cada semana era una semana más, cada semana era una horrible sensación escuchar el ‘’prorrogamos el estado de alarma hasta el día x’’, porque, aunque sabíamos que era lo correcto, la necesidad de ver a las personas importantes de nuestra vida nos impide a veces comprender ciertas cosas. Poco a poco fuimos viendo la luz al final del túnel, poco a poco fue descendiendo la tasa de contagios, el número de fallecidos y el número de personas que requería ingreso hospitalario. Poco a poco a poco las calles se fueron llenando de niños y de sus risas infinitas, risas capaces de calmar cualquier miedo y de llenar a todo un mundo de felicidad.

Poco a poco adultos y ancianos los acompañamos y pudimos pasear y tomar el oxígeno, el suficiente para aguantar un poco más. Poco a poco pudimos reunirnos con nuestros amigos y seres queridos, siempre manteniendo las medidas necesarias, pero nos vimos, y que felices fuimos. Pronto alcanzaremos el sueño completo, pronto podremos abrazar a nuestros abuelos, y solo entonces mi felicidad será plena y verdadera. Espero que todo esto nos haga cambiar, que nuestras mentes se vuelvan más inteligentes, que aprendamos a valorar a esos profesionales que tanto bien nos han hecho, en todos y cada uno de los sectores de trabajo, que aprendamos que si trabajamos juntos y bien no hay quien nos pare, que valoremos las pequeñas cosas que al fin y al cabo son las que importan y que entendamos que podemos construir un mundo mejor, pero que es responsabilidad de todos.

Durante todo este hemos visto animales fuera de su hábitat natural paseando felices, siendo libres, bosques llenarse de vegetación, plantas florecer y contaminación disminuir en cifras innumerables. Es necesario el cambio, es necesario modificar nuestra vida y cuidarnos todos y cuidar el planeta, puesto que es el medio más eficaz para evitar la propagación de enfermedades. Es necesario cuidarnos unos a otros y cuidar a nuestros profesionales que tanto se han esforzado por nosotros. Es necesario construir un mundo mejor en todos los aspectos, y juntos somos imparables.

Cómo citar este documento
Moya Molguero, Paula. COVID-19 y el último año de carrera. Narrativas-Covid. Coviviendo [web en Ciberindex], 12/05/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?page_id=1009

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