Confesiones de una docente.

“Frente a su pantalla conversa amenamente con sus estudiantes, hace de su pequeña casa un gran espacio de relaciones académicas”

Ana Patricia Pérez Saavedra
Facultad Ciencias de la Salud Universidad del Quindío, Colombia.

Desparecer del ámbito social, resguardarse en un pequeño apartamento, en compañía de un gato, un perro, y por su puesto un niño, han convertido la simplicidad de una mujer trabajadora, madre soltera y además enfermera, en una dinámica compleja entre los quehaceres de la maternidad humana/animal y las responsabilidades laborales y académicas de un mundo para el que no estaba preparada. Todos los días se levanta porque sabe que hay que prepararse, se cuestiona todo, y aunque disciplinadamente hace aquello que les apasiona, no tarda en confrontarse con la nueva realidad. Es el tiempo improvisado de lo virtual o remoto nada se ha planificado, pues, llegó con todo, así de repente y se realiza en condiciones de gran incertidumbre y en medio de una crisis, porque no hubo un tiempo de sensibilización, preparación y de ensayo para que la totalidad de los docentes encuentren el sentido de esta modalidad de enseñanza.  Su rutina empieza con quehaceres hogareños, garantizar un espacio adecuado, y conectividad para su pequeño hijo, quien extraña los gritos y juegos en el patio de recreo, él anhela profundamente compartir de nuevo con ellos, sus profesores hacen su parte, tratando de construir una cercanía a través de la pantalla; entre tanto la mujer, busca hacer lo mismo en su trabajo, ella, profesora de enfermería, tiene preocupación por sus estudiantes, hay algo que el Covid-19 ha conseguido: visibilizar exponencialmente las desigualdades estructurales que nos aquejan como sociedad, con un claro correlato en las condiciones de escolarización de miles de estudiantes pertenecientes a los sectores sociales más empobrecidos, con dificultades de conexión, y una sensación de inconformidad; no obstante habla con propiedad, se muestra tras su pantalla como una “experta” de virtualidad, aunque en realidad se siente insegura, a pesar de todo tiene claro que la comunidad educativa no ha permanecido pasiva ante la transformación repentina del contexto educativo, más bien lo contrario. Los diferentes equipos docentes han tenido que adaptarse en un tiempo récord a las demandas del nuevo formato educativo en el que, entre otras actividades, las tradicionales clases presenciales, las interacciones de aula, los trabajos en grupo o las tutorías han tenido que ser replanteadas .

Tras varios meses, sus habilidades han mejorado, la mayor parte de los aportes invitan no solo a no asumir acríticamente la virtualización del trabajo docente actual sino también a interpelar la digitalización de la educación como un nuevo destino. Se habla de una flexibilidad metodológica que a fuerza de ensayo error se convirtió en la forma como esta mujer, viviría desde entonces. Considerar dificultades ocasionadas por el cambio de la ruta de aprendizaje, la adaptación de las estrategias pedagógicas, las dificultades técnicas de conexión y ancho de banda, las limitaciones tecnológicas de los dispositivos electrónicos, la inconformidad de algunos profesores y estudiantes escépticos con la educación virtual y el apego a la presencialidad como único mecanismo en el que los estudiantes asimilan los contenidos impartidos por el profesor, constituyen verdaderas oportunidades de mejoramiento al momento de implementar un modelo educativo virtual a una asignatura.

Reflexiona, tiene acercamientos de compresión hacia el enorme trabajo que significa reconfigurase de un día para otro, escucha a sus estudiantes, planea con ellos también nuevas formas de aprender-se, extraña los sitios de convergencia universitarios, el aula en sí, hoy más que nunca admira a los profesores de su hijo, se pregunta, cómo lo hacen?, es una obligación invitarse a ella y a las personas con quien interactúa virtualmente a fortalecer el vínculo familiar y de amistades mediante la utilización de equipos informáticos, de esta manera el distanciamiento social se siente menos y se refuerza la seguridad de la prevención de la enfermedad, la vez les permite expresar sus emociones entendiendo que el trabajo docente se plantea como una categoría dinámica que es asumida, construyendo los docentes a lo largo de las distintas historias de vida posiciones en el trabajo cotidiano, permitiendo entender las condiciones de trabajo docente desde una definición que excede los recursos físicos, los tiempos y espacios institucionales.

Hoy frente a su pantalla conversa amenamente con sus estudiantes, hace de su pequeña casa un gran espacio de relaciones académicas, es más empática, ve la nueva realidad como un potencial de reconocimiento de sí misma, identifica su labor docente como parte del ejercicio profesional que debe articular lo sano con lo bello de las personas (7); disfruta de la sincronía y asincrónica de la virtualidad haciendo su trabajo más satisfactorio, a la espera de nuevos desafíos.

Cómo citar este documento
Pérez Saavedra, Ana Patricia. Confesiones de una docente. Narrativas- Covid. Coviviendo [web en Ciberindex] 1 /10/2020. Disponible en: http://www.fundacionindex.com/fi/?p=1795

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