Día E: celebremos la lengua que nos une

e-letracapitularOcurrió un sábado tan luminoso como el de hoy en Andalucía, mientras admiraba las olorosas cebollas cultivadas en las riveras de la laguna de Tota, en la altiplanicie boyacense. El prof. Luís Barreto, que por entonces era responsable de relaciones internacionales de la Universidad Tecnológica y Pedagógica de Colombia, solicitaba a una anciana campesina que vendía en el mercado semanal: “regáleme sumercé un manojito para aderezar el sancocho”. En una misma frase aparecieron una palabra totalmente desconocida para mí (sancocho), que designa la sopa que tal vez más versiones ofrece en América Latina, y una expresión que solo conocía de leer a Cervantes, Lope o Calderón: su merced.

Toda una sorpresa, comprobar el uso vivo de palabras que pensaba reposaban en el camposanto de los clásicos. Por ello, cuando el Instituto Cervantes nos invita en la lluvia de palabras del día del español a identificar las que consideramos más bellas del idioma, se me ocurre proponer ésta: merced.

MERCED, porque en su significado recto se asocia con otras palabras tan bellas como premio, dádiva, beneficio, voluntad, gracia, misericordia o perdón. Porque su plural se convierte en nombre de mujer. Porque en su acepción religiosa dio lugar a una congregación de gentes dedicadas a devolver la libertad a las personas cautivas. Y porque sabemos que aún se usa, al menos entre el campesinado de Boyacá, para tratar con cortesía a aquellos que no tienen título o grado por donde se les debieran otros tratamientos superiores.

El Día E, como se le ha llamado a la fiesta de todos los que hablamos español, es una iniciativa promovida en 2009 por el Instituto Cervantes, celebrándose en el sábado más cercano al solsticio de verano. ¿En qué se fundamenta tal celebración? Los siguientes datos son altamente elocuentes: el español es la segunda lengua de comunicación internacional, siendo idioma oficial en 21 países, contando con un total de 441 millones de hispanohablantes. Se estima que en tres generaciones el 10% de la población mundial podrá comunicarse en español, y que será Estados Unidos el primer país hispanohablante del mundo.

El Día E viene activando actos culturales en todo el mundo, y la Fundación Index no podía permanecer al margen de este movimiento cultural, no en balde, entre sus postulados reconoce expresamente que “Se parte del reconocimiento de la validez del español y otros idiomas autóctonos para la expresión científica y reivindica su potencialidad para generar conocimiento propio y universalmente válido, adoptando una posición crítica ante la hegemonía excluyente de otras áreas lingüísticas y geográficas”. En unos tiempos en que una parte importante de los científicos hispanohablantes, agencias de investigación y gestores del conocimiento dan la espalda a su lengua vernácula, en favor del idioma en que se expresa el capital, es obligado hacer al menos una parada para contribuir al homenaje universal al español. Y lo haremos leyendo a aquellos que más y mejor lo utilizaron, hasta hacerlo inmortal.

La propuesta que lanzamos en el Día E a todos los hispanohablantes que son a la vez simpatizantes y colaboradores de la Fundación Index es que durante los próximos días lean un pasaje del español escrito más bello que conozcan, de su autor o autora favoritos, si es que lo tiene, sea en prosa o verso, en texto literario o intelectual, da igual, con tal que sirva para estimular un leve pensamiento sobre el valor y la belleza de la lengua que nos une. Y luego pensemos por un momento en la importancia del lenguaje, el que se ve porque está escrito y el que se oye cuando lo hablamos, y en cómo utilizamos las palabras para organizar nuestros pensamientos, para construir realidades más allá de nuestras sensaciones, y poder así compartirlas con otros. Y cómo de todo ello surge el conocimiento.

Si alguno anda con falta de tiempo, aquí le dejamos un breve texto en el que regocijarse, procedente de la obra cumbre de la literatura española. El pasaje nos narra cómo antes de hacerle de la orden de caballería en la venta, el caballero de la triste figura da cuenta del equipaje que habían de llevar los caballeros andantes, donde no han de faltar bastimentos para curarse las heridas:

“Así tuvieron por cierto y averiguado que todos los caballeros andantes, de que tantos libros están llenos y atestados, llevaban bien herradas las bolsas, por lo que pudiese sucederles, y que así mismo llevaban camisas y una arqueta pequeña llena de ungüentos para curar las heridas que recebían, porque no todas veces en los campos y desiertos donde se combatían y salían heridos había quien los curase, si ya no era que tenían un sabio encantador amigo, que luego los socorría, trayendo por el aire en alguna nube alguna doncella o enano con alguna redoma de agua de tal virtud, que en gustando alguna gota della luego al punto quedaban sanos de sus llagas y heridas, como si mal alguno hubiesen tenido; más que en tanto que esto no hubiese, tuvieron los pasados caballeros por cosa acertada que sus escuderos fuesen proveídos de dineros y de otras cosas necesarias, como eran hilas y ungüentos para curarse”.
Miguel de Cervantes. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Madrid, 1605. Libro I, cap. 3.

Si el español ha conseguido once premios Nobel en literatura, confiemos en que logrará también conquistar el espacio que le corresponde en el mundo del conocimiento científico, para mayor beneficio de la propia ciencia, de los científicos y de los ciudadanos.

Manuel Amezcua
Presidente de la Fundación Index

1 comentario en “Día E: celebremos la lengua que nos une

  1. El valor y la belleza de la lengua que nos une. Este es uno de mis textos favorito Estanislao Zuleta, Filósofo, escritor y pedagogo Colombiano. Elogio a la dificultad: “La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes. Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica…”

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